28 AMAUTA La mcranuna españou manañoh, asúa Y¿ LA monAnuuua. on OESAR FAI con Ahora nos urge a los hombres sensibles de la hispanidad cen trar nuestra emoción y nuestros esfuerzos contra la monarquia española. Mientras se trató de una lucha por el usufructo del favor real entre las camarillas civiles y militares de la monarquía, aunque muy heridos por el ataque a Unamuno, nadie de nosotros podia participar en ella y nuestros trabajos seguian su empeño. formativo de la nueva conciencia hispánica. Pero la camarilla encabezada por el General Primo de Rivera, después de entendérselas con sus adver sarios naturales, ataca hoy e esta misma conciencia nuestra y nos impele a todos, no a una mera protesta contra el ataque, sino a una acción más resuelta y más empeñada.
Unamuno, ha rectificado muchas veces la afirmación arbitraria del Directorio contra los antiguos Ministros del Rey y es necesario, para definir bien el carácter de la dictadura actual, partir de esta rectificación. El Directorio militar, establecido después del golpe del general Primo de Rivera en Barcelona el 13 de setiembre del 23, no significó en modo alguno un cambio de régimen, sino un cambio de servidores del régimen. No se trató de destruir el régimen re presentado por los llamados viejos políticos, sino de transformarlo y precisamente en mejor servicio de sus peores intereses. Antes y después de la sublevación de Barcelona el régimen es el mismo e idéntica su influencia en todos los pueblos hispánicos. Pbrque el. régimen es la monarquía y boy, como siempre, sintetizando todos. sus vicios, el Rey.
Pero la transformación del régimen no puede comprenderse bien si se desconoce su causa. El ultimo Ministerio de los antiguos servidores del Rey, presidido por el Marqués de Alhucemas, era, sin duda, tan pecador como los anteriores. Llegó al poder con las mis mas taras y los mismos procedimientos. Las elecciones realizadas. bajo su comando tuvieron las mismas manchas de las precedentes desde la restauración. Pero el país le impuso a las nuevas cortes la obligación de dilucidar las responsabilidades por el desastre de Anual del año 21. Este ha sido quizás en mucho tiempo el único neto de voluntad del pueblo español. Anual significó para el pais la pérdida de quince mil hombres y una de las humillaciones más duras de su historia. El pueblo tuvo en seguida la intuición exacta de la verdadera responsabilidad. La exigencia de hacerla efectiva irrumpió con un vigor extraordinario en todo el ámbito del terri torio. Desde la unanimidad de la prensa hasta la unanimidad de los hogares rurales, desde los ateneos hasta las casas del pueblo, des de los conservadores hasta los comunistas, vibró en todos los sectores de la opinión y el gobierno de García Prieto no pudo eludir la exigencia. El primer acto de las nieves cortes fue nombrar una comisión de diputados, compuesta por miembros de todos los grupos del parlamento, para estudiar las responsabilidades y proponer las sanciones. Esta comisión trabajó en los archivos oficiales al rededor de tres meses. Pudo, en consecuencia, distinguir a los culpables.
Uno de sus miembros, diputado republicano y naturalmente, enemigo irreductible de los partidos monárquicos, me dijo entonces que lo único perfectamente averiguado por la comisión era la responsabilidad del Rey y de su camarilla militar y la debilidad de los políticos, manejados por ellos a su antojo. Pues bien: pocas semanas antes de la presentación del informe de la comisión, se produjo el golpe de Barcelona. El Rey abandonó inmediatamente al gobierno y le entregó el poder al General Primo de Rivera. Se formó el directorio military su primer acto fue disolver el Congreso y borrar todos los rastros de la investigación sobre el desastre de Marruecos. La rigurosa censura en la prensa. y en las actuaciones públicas ha impedido constantemente la más leve referencia al asunto. El Ateneo de Madrid ha sido clausu rado precisamente porque intentó reanudar la campaña de la cual ¡había sido uno de sus principales conductores.
Así al motivó y el objeto del golpe militar de Barcelona y el establecimiento del gobierno del General Primo de Rivera ha sido el de salvar la responsabilidad del Rey y su camarilla por el desastre de Marruecos. De este modo, el advenimiento del gobierno de Pri mo de Rivera significa, en realidad, un nuevo episodio de la lll. ha secular entre el pueblo y la monarquia. La apatía característica del pueblo ha borrado ya un poco, después de tres años, el sig nificado del episodio. Pero lo histórico, lo profundo del caso ha quedado palpitante en el espíritu de algunos hombres nuevos, incon taminados cºn el ajehao político del régimen y estremecidos por di futuro de nuestra gran nacionalidad.
Contra estos hombres acaba de arremeter el gobierno de Pri mo de Rivera. El destierro de Unamuno y de Jiménez Asúa y la prisión actual de Marañón significan un ataque a la conciencia más pura de España. En ellos se encarna el ideal del primer acto de la nacionalidad resurrexa. Es naturalmente, en expresión política, un movimiento republicano, porque todo acto afirmativo de la hispa nidad es por fuerza un acto contra la monarquia. La monarquía, por esto, se ha dado prisa en atacarlo en ellos.
Pero Marañón y Asúa no significan solamente una expresión del partidismo republicano. Si no mera sino esto, el gobierno no les habría atacado. Aparte la elevada significación mental específica de cada uno de ellos, ambos significan el espíritu de la hispanidad, irreductiblemente antagónico, desde luego, al alma corrompida y extranjera de la monarquia. Ni a Jiménez Asúa se le has.
desterrado ni se ha encarcelado a Marañón por sus opiniones políticas, sino por su representación ideológica. más claro todavía, por su representación cientifica. Con Asúa no ha incurrido en el odio de la monarquia el republicanismo, sino una nueva noción del derecho. Los estudiantes de América han oído hace poco su palabra y conocen directamente el valor de su ideología en contraste con el derecho feudal de la monarquía. Para destacarla con un ejemplo gráfico solo necesito dar un dato. El Rey acaba de conce derle el Toisón de oro, la más alta condecoración del reino, el Du que de Alba, propietario, entre muchas otras, de sesenta y cuatro haciendas en Extremadura. Este homenaje al terrateniente es el mejor dato del régimen.
El caso Marañón es aún más grave para la monarquh y sus servidores. Marañón significa el antidonjuanismo. Es decir, el antiflamenquismo y al antichulapismo. La destrucción de lmito don Juan es, en realidad, la destrucción de la esencia monárquica. Por que la monarquia es donjuanismo, flamenquismo y chulapería. El general Primo de Rivera es un flamenco andaluz. Fanfarrón, gá rrulo, voluptuoso, catador profesional de mujeres, jugador de cartas y parroquiano de casino.
Con estas admirables cualidades flamencas sirve verbalmente a la monarquía. Sólo verbalmente. Porque la mano ominosa del go bierno no es él, sino el general Martinez Anido, ministro de la gobernación y antes trágico gobernador civil de Barcelona. Estos dos hombres encarnan los dos rasgos esenciales de la monarquia. El fla menquismo fingidor, oloroso a vino, y la perversidad trágica, muda, escondida en un rincón. Mientras Primo de Rivera va de jar ana por los pueblos, Martinez Anido, oculto en el ministerio de gobernación, va preparando en toda España un estado igual al de Bara celona cuando ordenaba desde su despacho la matanza implacable de obreros.
Se equivocan quienes en América le atribuyen a Primo de Rivera la parte trágica de la dictadura. Primo de Rivera es, por el »contrario, la parte alegre. La parte pintoresca y regocijante. El. signo trágico es Martinez Anido. La dictadura contiene todos los matices históricos de la monarquia. El señor Yanguas, ministro de estado, representa a los jesuitas; el señor Calvo Sotelo, ministro de hacienda, es la encarnación de la secular ineptitud económica del estado, adornada, naturalmente, con la pedanteria cursi del pobre diablo llegado a más; el duque de Tetuán, ministro de la guerr a, es la imagen de la burocracia militar, del ejército de la monarquia, durante varios siglos derrotado en todas partes y solo vencedor hasta ahora del verdadero ejército de Espa ia.