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AMAUTA 184 المنهلننلنشر.
از تومان در ratifica en cada amanecer el dominio victorioso del conquistador, pero que no dá la seguridad de nuevas auroras idénticas. Desconfía el que oprime y maltrata: si no muere la víctima, se vengará.
Desgraciadamente para el tirano, las razas no mueren Un día alumbrará el Sol de Sangre, el Yawar Inti, y todas las aguas se teñirán de rojo: de púrpura tornarán las linfas del Titikaka; de púrpura, aún los arroyos cristalinos. Subirá la sangre hasta las altas y nevadas cúspides. Terrible Día de Sol de Sangre. Dónde están las fuentes de esta inundación de rojas aguas. Se ha vertido ei ánfora secreta?
Es que sangra el corazón del pueblo. El Dolor de un Milenio de Esclavitud rompió sus diques. Púrpura de los espacios, púrpura del Sol, púrpura de la tierra: eres la Venganza.
Aún en la noche el Fuego alumbrará los mundos.
Será el incendio purificador. Oh! la esperada Apoca lipsis, el Dia del Yawar Inti que no tardará en amanecer. Quién no aguarda la presentida aurora?
El vencedor injusto que ahogará en su propia sangre al indio rebelde. No ois por allí la prédica del exterminio, de la cacería inmisericorde? Va las matanzas de Huanta, de Cabanillas, de Layo, de cien lugares más son ráfagas del Gran Día Sangriento.
El vencido alimenta en silencio su odio secular; calcula friamente el interés INDIA CCOLLA, madera de José Sabogal compuesto de cinco siglos de crueles agravios. Basriente a Occidente, cerrando la curva abierta milenios a tará el millón de víctimas blancas?
trás. Se cumple el avatar: nuestra raza se apresta al ma Desde su mirador de la montaña, desde su atalaya de ñana: puntitos de luz en la tiniebla cerebral anuncian el los Andes, escruta el horizonte. Serán estos celajes de fueadvenimiento de la Inteligencia en la actual agregación sub. go la señal del Yawar Inti?
humana de los viejos keswas Obseca el odio.
EL SOL DE SANGRE Volved a la razón, hombres de los Dos Mundos. Tú, hombre blanco. mestizo indefinible, contagiado de la so La sociedad alentaba en un espiritu occiden berbia europea, tu presunción de civilizado te pierde. tal y el pueblo vivía con el alma en la tie No confíes en las bocas inánimes de tus cañones y de tus rra. Entre esos dos mundos no hubía inte fusiles de acero. No te enorgullezcas de tu maquinaria ligencia alguna, no había comunicación; no que puede fallar. se perdonaban uno a otro.
Es incurable tu ceguera ¡Sigues viendo en el hom.
SPENGLER bre de tez bronceada a un ser inferior de otra especie dis¿Rusia. El Perú!
tinta a la tuya, hijo de Adán, nieto de Jehová! Tu ideoloHe aquí nuestra historia nacional, el perenne conflicto gía no cambia en lo cotidiano: reencarnas a Sepúlveda, entre los invasores y los invadidos, entre España y las In el doctor salmantino que negó humanidad a los indios de dias, la lucha de los Hombres Blancos y la Raza de Bron América.
ce; guerra sin tregua, todavía sin esperanzas de un pacto Altanero dominador de cinco siglos: los tiempos son de paz. Cinco siglos de cotidiana batalla que consagra y otros. Es la oia de los pueblos de color que te va a arrollar utleie