Por el Dr. ANTONIO. En la ludl1a por su defensa e indefinida elevación humana que constituye, en sínte sis, el moderno movimiento social los trabajadores tienen como guia de sus aspiraciones un punto de vista practico: exigir y hacer to do aquello qu ºe pueda darles, no sólo un mejoramiento actual en sus condiciones de vida y trabajo, sino tami ién y sobre todo una segura posibilidad de desarrollo individual y cºlectivo.
Este punto de vista práctico se pone bien de manifiesto en el prdblema de la jornada de trabajo, en la lud1a por cuya reducción han obra do y obran no sólo consideraciones de orden inmediato, sino altas preocupaciones del maña na de la clase y de la raza. para que esa lucha sea cada vez más consciente y reflexiva, es indispensable que el proletariado conozca i3ien las relaciones qtte hay entre su salud y el trabajo que realiza, su intensidad y el ambien te y la forma en que tiene lugar, y entre esas condiciones de existencia y labor, el monto y costo de la producción.
lo. Desde luego, la jornada de trabajo está íntimamente vinculada al problema de la fatiga, a las condiciones y formas en que ésta se produce e intensifica y a las consecuencias mediatas e inmediatas que tiene sobre el orga nismo. Este aspecto higiénico de la cuestión ha sido en los últimos tiempos estudiado profun damente.
Todo esfuerzo muscular determina, junto con el aumento de la actividad circulatoria y de la frecuencia y profundidad de la respira ción, una cºmbustión que alimenta el trabajo del inú:culo, el cual puede compararse, cuando?
rosiaso tanto como con el manual. Para que desapa rezca la fatiga, es necesario un reposo prolongado, durante el cual las toxinas o venenos priedaneliminarse u oxidarse, y los músculos y el sistema nervioso recobrar, con ese reposo y con la alimentación, su integridad y equilibrio.
La fatiga perjiidicial al organismo es la ex cesiva, la cual puede definirse prácticamente como aquella que no alcanzan a disipar completamente las horas de reposo y sueño dispo nilales. Cuando por la falta de reposo y sueño suficientes y por la alimentación precaria los venenos o desedhos orgánicos no pueden elimi nar5e o destruirse totalmente, y las pérdidas. en los músculos y centros nerviosos recuperarse, se produce un estado de empobrecimiento progresivo de los tejidos, de fatiga permanen te o debilitamiento general. un organismo que se hal la en esas condiciones es terreno pro picio para la neurastenia. y la tuberculosis.
Altora bien. cómo determinar el grado de fatiga para cada clase de trabajo? falta de una medida mci fica exacta y precisa, debe mos servirnos de un criterio empírico, teniendo en Cuenta la intensidad, calidad y ritmo del es fuerzo, el ambiente en que éste se realiza y la situación económica del obrero o su nivel de vida.
Un trabajo muscular muy intenso repercute, por ejemplo, en el aparato circulatorio, cu yas alteraciones son frecuentes en los lrerreros, albañiles, esti vadores y obreros de los altos hornos. La forma de efectuar el trabajo influye en la más pronta aparición de la fatiga; asi las posturas violentas, para mantener y provo está en acción, a una maquina que marcha ¿Si car las cuales hay que hacer un intenso esfuergira por impulso del calor desarrollado en la caldera. Como resultado de esas combustio nes, queda en los músculos un residuo o toxi na, que pasa luego a la sangre para ser elimi nado por diversas vías. Esa toxina o veneno produce el peculiar estado orgánico que acosa tnmbramos designar con el nombre de fatiga, estado que aparece con el trabajo intelectual FÁ: J? ¡zo de determinados musculos: agaclrame con tinuamente; estar de pie, inmóvil; manejar pe dales con las piernas, como las cos recas, lo cual pernuºba la evolución sexual y es causa frecuente de abºrtos.
En la industria moderna, el trabajo es al mismo tiempo muscular e intelectual, 3; a me nudo más intelectual que muscular. La marranº