. y. u. de mientras dúre la: guerra. y una vez tenni naclaf, esos nombramientos, a solicitud de los interesados, se revisarán por la Secretaria de Guerra que los ratificará en su grado o los rechazará, según sus méritos. Todosl os jefes tanto civiles como tnilitares, harán guardar a sus tropas la más estricta disCiplina; pues ellos serán responsables. ante el Gobierno Provisional de los desmanes que cometan las fuerzas a su inarido, salvo que justifiquen no haberles sido posible contener a sus soldados y haber. nnp uesto a los culpables el castigo merecido. Las penas más severas serán aplicadas a los soldados que saqueen alguna población o que maten a prisioneros indefensos. Si las fuerzas y las autoridades que.
sostienen al General Díaz fusilari a los prisio neros de guerra, no por eso y como represalia se. hará lo isnio con los de ellos que caigan en poder nuestro; pero en cambio, serán fusilados dentro de las veinticuatro horas y después de un juiCio sumario, las autórid ades civiles 0militares al servicio del General Díaz, que una vez estallada la revolución hayan ordenado, dis puesto en cualquier forma, trasmitido la orden o fusilado a algunofde ¡nuestros soldaclos.
De; esta pena no se eximirán ni los más altos funcionarios; la única excepción será el (Se neral Díaz y sus ministros, a quienes en caso de ordenar dichos fusilamientos o perniitirlos, se les aplicará la misrna pena, pero después de haberlos juzgado por los tribunales de laRepública, cuando haya terminado la;evolución.
En el caso de que el General Diaz disponga que sean respetadas las leyes de guerra, y que caigan en sus manos, tendra la vida sal va, pero de todos modos deberá responder ante los tribunales de cómo ha manejado los cau dal es de la Nación y de cómo ha cumplido con la Ley. C omo es requisito indispensable en las leyes de la guerra que las tropas beligerantes lleven algún uniforme o distintivo y como sería dificil uniformar a las numerosas fuerzas del pueblo que van a tomar parte en la contienda, se adoptará como distuqivo de todas las fuerzas libertadoras, ya sean voluntariaso militares, un listón tricolor, e en el tocado, o en el brazo. Conciudadanos: Si os convoco para que romeis las armas y derroquéí al Gobierno del General Díaz, no es solamente por el atenta do que cornetio durante las Eiltirnas elecciones, sino por salvar. a la patria del porvenir sombrío que la espera continuando bajo su dicta dura y bajo el gobierno de la nefanda oligar quía científica, que sin es crúpulos ya gran prisa están absorbiendo dilapidando los recursos nacionales, y si permitimos que conti núen en el perder, en un plazo muy breve ha brán completado su obra: habrán llevado al pueblo a la ignominia y lo habrán envilecido: le habrán chupado todas sus riquezas y deján dolo en la más absoluta iseria; habrán causado la bancarrota de nuestras finanzas y la desbonra de nuestra patr1a, que débil: empº brecidá y maniatada, se encontrará inerrne para defender sus fronteras, su honor y sus institllC1011 Por lo qUe a mi respetta, tengo la concienfeia tranquila y nadie podrá acusarme de promover la revolución por miras personales, pues está en la conciencia nacional que hice todo lo posible por llegar a un arreglo pacífico y estuve dispuesto hasta renunciar mi candidatura siempre que el General Diaz hubiese permitido a la Nación designar aunque fuese al Vice Presidente de la República; pero domina do por incomprensible orgulloy por inaudita soberbia, desoyó la voz de la Patria y prefirió precipitar la en una revolución antes de ceder ¡un ápice, antes de devolver al puebloun áto mo de. sus derechos, antes de cumplir aunque fuese en las postrimerías de su vida, parte de las promesas ºqué hizoen la Noriafy Tiuxtepec.
El mismo, justificó la presente revolución cuando dijo: Que ningún ciudadano se irnque se trate con humanidad a los prisioneros ¿ponga PºrPºtúº el elº lºlº del poder esta será la últim a revolución.
Si en el animo del General Diaz hubiesen pesado más los intereses de la Patria que los sórdidos intereses de él y de sus consejeros hu. biera evitado esta revolución haciendo algunas concesiones al pueblo; pero ya que no lo hizo. tanto mejor! el camino será más rá pido y más radical, pues el pueblo mexicano en vez de lamentarse como un cobarde, acep tará como un valiente el. reto, y ya que el Ge neral Díaz pretende apoyarse en la fuerza bru ta para imponerle un yugo ignominioso, el pue blo recurrira a la misnia fuerza para sacudir ese yugo, para arrojar a ese hombre funesto del poder para reconquistar su libertad.
Conciudadanos: No vaciléis pues un mo Pasa a la pág. 27.
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