lo guía es mantenerse en el poder a toda costa.
Hace muchos años se siente en toda la República profundo malestar, debido a tal régimen de Gobierno, pero el General Díaz, con gran astucia y perseverancia, había logrado ani quilar todos los elementos independientes,. de manera que no era posible organizar ninguna clase de movimieto para quitarle el poder de que tan mal uso hacia. El mal se agravaba constantemente, y el decidido empeño del General Díaz de imponer a la Nación un su ce sor y siendo este el Sr Ramón Corral, llevó ese mal a su colmo y determinó que muchos mexicanos, aunque carentes de reconocida personalidad po lítica puesto que había sido ¡mp0 sible labrársela durante 36¡años de dictadura, nos lanzásemos a la lucha intentando reton quistar la soberanía del pueblo y sus derechos en el terreno netamente democrátic o.
Entre otros partidos que tendían al mismo fin, se organizó el Partidc Nacional Antirreeleccionista proclamando los principios de SU FRAGIO EFECTIVO y NO REELECCION, como únicos capaces de salvar a la República del inminente peligro con que la amenaza la prolongación de una dictadura cada dia mlás onerosa, más despótica y más inmoral.
El Pueblo Mexicano secundó eficazmente a ese partido y respondiendo el llamado que se le hizo, mandó sus representantes auna. Convención, en la que también estuvo represen tado el Partido Nacionalista Democrático, que así mismo interpretaba los anhelos populares.
Dicha Convención designó sus candidatos para la Presidencia y Vice Presidencia de la Repú blica, recayendo esos nombramientos en el Sr.
Dr. Francisco Vázquez Gómez yen mi, para los cargos respectivos de Vice Presidente y Presidente de la República Aunque nuestra situación era sumamente desventajosa porque nuestros adversarios contaban con todo el elemento oficial, en el que se apoyaban sin escrúpulos, creímos de nuestro deber, para mejor servir la causa del pueblo, aceptar tan honrosa designación. Imitando las sabias costumbres de los países republica nos, recorrí parte de, la República haciendo un llamamiento a mid compatriotas. Mis jiras fueron verdaderas niarchas triunfales, pues por doquiera el pueblo, electrizado con las pala bras mágicas del Sufragio Efectivo y No Reelección, daba pruebas evidentes de su inquebrantable resolución de obtener el triunfo de PÁGINA 12 tan salvadores principios. Al fin, llegó un momento en que el General Díaz se dió cuenta de la verdadera situación de la República y com prendio que no podría luchar ventajosamente. conmigo en el campo de la Democracia y me mandó reducir a prisión antes de las elecciones, las que se llevaron a cabo ¡excluyendo al pueblo de los comicios por medio de la violencia, llenando las prisiones de ciudadanos. indepen dientes y comfetiéndose los fraudes más desver gonzadosL. En México, como República democrática. el poder público no puede tener otro origer ni otra base que la voluntad nacional y ésta no puede ser supeditada a fórmulas llevadas a ca. bo de un modo fraudulento.
Por este motivo el Pueblo Mexicano lia protestado contra la ilegalidad de las últimas elec ciones, y queriendo emplear sucesivamente to.
dos: los recursós que ofrecen las leyes del a Re pública, en la, debida forma pidió la nulidad de las lecciones ante la Cámara de Diputados,. a pesar de que no reconocía en dicho Cuerpo un origen legítimo y de que sabia de antemíano que no siendo sus miembros representantes del pueblo, solo acatarían la voluntad del lGeneral Díaz a quien exclusivamente deben su inVestidura En tal estado las c, osas el Pueblo, que es e unico soberano, también protestó de un odo enérgico Contra las elecciones, en imponen tes manifestaciones llevadas a cabo en diversos puntos de la República, y si éstas no se generalizaron en todo el territorio nacional, fue debido a la terrible presión ejercida por el go bierno, que siempre ahºga en sangre cualquier. manifestación democrática, como pasó en Pue bla, Veracruz, Tlaxcala, MéXico y otras partes.
Pero esta situación violenta e ilegal no pue. Cl SUl38l8tl1 mas.
Yo he comprendido muy bien que si el Pueblo me ha designado como su candidato para la Presidencia, no es porque haya tenido oportunidad de descubrir en mi las dotes del.
estadista, o del gobernante, sino la virilidad del patriota resuelto a sacrificarse, si es preciso, con tal de conquistar la libertad y ayudar al pueblo a librarse de la odiosa tiranía que lo oprime.
Desde que me lancé a la lucha demócráti ca sabía muy bien que el General Díaz no acataría la voluntad de la Nación, y el noble Pueblo Mexicano, al seguinne a los comicios, sabia también perfectamente el ultraje que le anewz. uº sr º e. a.