. , 55. pleada en la industria así como el costo de los materiales que emplea la industria.
El gobierno presidido por Mr. Lyon obtuvo en enero de 1933 que los fabricantes redujeron voluntariamente el precio y como al mismo tiem po bajó también el precio obtenido por el azú car exportado, los fabricantes obtuvieron por su producción de 1934 solamente 15 libras, 10 helines. peniques por tonelada del azúcar ioruto, precio que es inferior al precio de costo más un razonable interés del capital invertido por los cañeros. Esto explica que en los últimos años haya aumentado el número de las planta ciones de caña hipotecadas; 602570 del total en 1932 y 69 en 1934, y¡ es interesante notar que este aumento correspondió a la reducción del precio medio de la tonelada de azúcar bruto obtenido por la industria en los últimos tres años: iiloras 1816 en 1932, 16 6 en 1933 y 15 10 en 1934. El ministro adujo otro argumento en apoyo de su proposición de mantener el acuerdo azu carero. Del último informe anual de la com isión de impuestos internos de Queensland, publicado en junio de 1935, se desprende que en el año fiscal 1933 34, cuando el precio medio del azúcar bruto era de 16 libras, cireilines y peniques por tonelada, solamente 1, 891 ca ñeros, sobre un total de 8, 000 o sea el 23. por ciento, ganaban lo suficiente para tener que pagar el impuesto al rédito y 1, 100de ellos te nian un¿ngreso anual de 250 libras esterlinas.
Resulta asi que, si bien la industria azucarera se encuentra acaso en una situación menos aflictiva que otras varias, no está en condiciones de soportar una reducción del precio de su producto.
Al hablar de los intereses del consumidor, declaró insostenible la pretensión de restablecer el precio del azúcar que regía en la época anterior a la guerra, peniques pºr libra. El precio de peniques significa un aumento de 33. mientras todos los demás artículos de consumo experimentaron un aumento de 42.
Aumentó menos que el precio del azúcar solamente el de otros dos articulos de consumo: manteca y queso.
Por otra parte, mientras el precio del azúcar experimentó un aumento de 33. los salarios aumentaron desde 1911 en 45. lo que indica que todo australiano puede ahora más fácil mente pagar peniques por libra de azúcar que peniqes en 1911.
El ministro citó luego lºs precios que el consumidor paga por el azúcar en 15 paises europeos, así como en Estados Unidos, Cana dá, Nueva Zelandia y Sud Africa, para de mostrar que en casi todos ellos el precio es muclro más elevado que en Australia. El precio medio de todos ellos es de 44 peniques por libra, contra peniques en Anstraria. Es verdad que en algunos países el precio elevado se debe a los impuestos al consumo, pero esto no sucede en todos.
Todo esto explica que en Australia el con sumo de azúcar por cabeza sea el más elevado del mundo, con excepción del de Dinamarca.
En efecto, según la estadistica suministrada por el ministro, el promedio del consumo es de 113 libras en Australia, 37 en Europa, 14 en Asia, 10 en Africa, 70 en América y 28 en el mun do entrero.
Por el nue vo acuerdo las rebajas que la industria azucarera hace a los fabricantes de frutas conservadas y que significa para estos un ingreso adicional de 200, libras esterlinas, serán aumentadas en 16, 000 libras. Adminis tra el fondo asi formado la comisión azucarera de la industria de frutas y gracias a esas reba jas el precio de costo de las frutas conservadas queda reducido de 32 libras, 10 chelines y pc niques, a 30, y Habló el ministro también del azúcar de remolacha que produce la fábrica de Maffra.
Este azúcar se vende en su totalidad en Australia y no tiene que s0portar los sacrificios que impone la exportación, pero se ha entendido hasta ahora que dicha fábrica no aumentaría su producción. Cuando se pr0yectaba instalar una nueva fábrica de azúcar de remolacha en el Estado de Victoria, los ministros de agricultura de los diferentes Estados, reunidos en con ferencia, adoptaron la siguiente resolución, que más tarde fué ratificada por la comisión permanente del consejo agricola. Cuando un Estado produce algún artículo en cantidad suficiente para satisfacer las necesidades del consumo de Austraiia y que no pue de ser exportaíilii con provecho, debe informarse de tal estado de cosas a los demás Estados unidos a fin de salvaguardar, si es posible, los intereses de los productores.
Después de defender a la Cºlonial Sugar Refining Co. que ha sido objeto de violentos ataques, el ministro terminó su discurso como sigue: PÁGINA 53