384 RENOVACION.
desesperación, si la vida alin te reserva cuando caigo rendido en la eucruciun surco para cultivar, un corazótijada de la senda; si aunor es ya 111 para decorar con las perfuthadas flores pretérito, y lian quedado en mi mente de tu ingenuidad carifiosa, y loa tras del hundimiento de ese sol, una ctimbre que escalar, llena de ardores hermosa estela de recuerdos melancóel alma?
licos, como los últimos rayos del sol Ah! ya te dije cómo todo tiene su que decoran las oiás altas cumbres. líniite, y como para toclo llega su, hora. Pobre amigo mío, me atreví inNinguna de las que he vivido, vistió terryjupirle en ese momento augusto, tati negro luto como la de ahora. Del eugrandecido por el dolor de un alna Árbol de nii vida cayeron, en el invier vencida; haz ut esfuerzo. Por qué 110 10 de una desolación, todas las verdes las de resistir estos golpes, y sgilardar hojas de la esperanza, y el árbol quedó el advenimiento de una época mejor?
desnudo, azotadas sus, ramascual. Una época mejor? Así pensáis vosbrazos de esqueleto por frlos vientos otros los que de niños no habéis sen: de infortunio que recitaban entre ellas tido la estrechez y. el frío de la miseria, un largo de profundis, como el fúne de jóvenes la tiranía que lucha por bre canto de la alondra herida al pie ahogar en el alma los sentiinientos de del nido. Pero allí entre los descarpa rebeldía, y de lombres, el convencidos brazos de ese árbot erguido en miento de la inutilidad de una exismedio la brumosa senda, como en up tercia que labora en sentido contrario.
gesto de miseria invencida, descansaba al del coniún de todas las gentes, plácida, tranquilanzente, el nido de huéspedes de este siglo hipócrita, Comi amor. El to resistió todo, No. py ino si las condiciones de esta laumanidieron destruirlo las nevadas de deso dad fuerau producto de la época y 110 lación ni los fríos de infortunio. Era de los hombres. Para regenerarla hay el último trofeo de mi vida, el postrer que destruirla, girón de mi alma, la única estrella que Pero, qué podemos hacer que no prestó un pálido resplandor mi sende sea resignarnos esta existencia. le To cuando uie quedé solo, reclamando Agtegué.
110 brazo humano que 10 vi extenderse Anjigo mío, quién está obligado en ademáu fraternal, ya que no es de luchar y soportar las inclemencias esta época ayudar al que flaques en de una vida que no buscó? La vida es muitad de la jornada. cila wa eterna imposición, Naceinos feliY como el náufrago arrojado pla ces desgraciados, por fuerzas extra.
yas extranjeras, oprime coutra el pechosas nuestra voluntad y puestro delirante de emoción, lo que puido etupero. en ese caso, hay obligacióu.
rescatar sobre las aguas, di a ese de aceptar la vida coino venga; y de amor todas las fuerzas, de mi alma, fucbar atados ella, tal vez en el más todos los vigores de mi espíritu, los espantoso de los cautiverios? Estamos fueros odos de mi corazón obligados transitar por una seuda lizala para mí cuanto de noble y bello que se nos marca despóticamente? La he aspirado; todas niis ausias. Cuan buanidad marchará más decididado peusé con desaliento en la derrota mente por donde quiera ir, cuando de mis creencias y en las mentiras del los talleres de la vida sólo asistan los.
vivir actual, ese cariño, el de ella, que que tengan voluntad de vivir bajo la buena y compasivá ctiró mis heridas lluvia de este sol que baja desde lo y reprimió mis impetus feroces, me. alto hecho beso de luz y de calor para aleutó para seguir batallando por la todos, et humillante contraste con la consecución de un ideal tantas veces Justicia injusta de los hombres. fantástico.
No has visto? Todos los pechos son Pero ya se fué lasta ella. Los ecos de maldad, todas las sonrisas de hipode suis voces de cariño en prenijo de cresía, y la mejor vida es la que no se mis ltichas, ya ro sheban en mis oídos vive.