sonado en sus oídos las frases «simulación. principio económico que conduce estable«fiilsedad. consignan el hecho un Juzgado de lo Criminal, con gran contenta. miento del demandado que provee la calumnin judicial y por ende La. probabilidad de eludir una obligación, y con gran descontento del actor que exige ln satisfacción de un derecho y preveé la cárcel por satisfacción de ese derecho.
Nuestros plúcemes al Sr. Juez de 1o Civil y nuestros deseos de verle siempre acertado en sus fallos.
CIRCULACIÓN DE MONEDA FALSA.
El Juez de Distrito del Estado de México so declaró incompetente para conocer de la causa instruido. contra ltíaria Ignacia por circulación de moneda falsa, fundandose en que no s3 trataba del delito de lalsificación ni alteración de moneda, que es de le competencia de los tribunales federales, según la frnc. XXVI del art. 60 del Código de la Inatería, sino de circulación de moneda, hecho que solo puede ser considerado como fraude al particular quien se sorprendiera con ella. En tal virtud, se puso en libertad la procesada, lanjo de fianza, dándose conocimiento del asunto al Tribunal del Primer Circuito para los efectos del art. 59 del ítulo Preliminar del Código de Procedimientos federales.
Tenemos a la vista el pedimento en este asunto presentado al Sr. Blagistrado de Circuito por el Sr. Promotor de dicho Tribunal, Lic. José Maria Leznmu. Seguiremos en esta; líneas ese pedimento, redactado con acopio de fundamentos jurídicos y buen criterio cientifico.
La. Constitución Federal en la free.
XXIII del art. 72 confiere, al Congreso la facultad para establecer casas de moneda, fijar las condiciona: que deba ésta tener, etc. etc. y la frac. XXX del mismo articulo confiere al Congreso la facultad también de expedir leyes sobre ese Inatería.
El origen de aquella facultad radica en un cer entre los individuos de una Nación y lucia las naciones extranjeras, la confianza que ¡lobo existir fin de que la circulación de la moneda se verifique sin osbtáculo en las transacciones, procurando el ensanche de éstas. Esa. confianza se perdería si cualquiera persona pudiera efectuar la acuñación de la 1noneda y se perjudicarían los intereses económicos generales de la. República.
Desde luego se desprende el interés federal que domina en la cuestión. Toda alteración en la calidad de las monedas, dice el Sr. Promotor, es un delito de falsificación qne debocustigerse por autoridad kedorel, puesto que viola directa inmedintnmente un precepto federal; pero la circulación de esas monedas, por más que constituye un fraude respecto de la persona personas a quienes se los entregan como buenas, no deja el acto por sí mismo de scr en primer término, una violación de la ¡nisxua ley federal, luuesto que daña. la confianza que tiene por principal objeto infundir con la acuñación de monedas legitimas, perjudicando la Vez los intereses económicos generales de la República. Por otra parto, si el art. 60, fino. XXVI del Código de Procedimientos Federales, concede al no7. do Distrito la competencia para Conocer de la falsificación, sin decir una sola palabra respecto de la circulación de la moneda, esa omisión era natural toda vez que la falsificación sin lu circulación carece de objeto. La moneda falsiflcnda, por si misma, sin circularse, no produce perjuicio alguno los intereses generales económicos de la República. Ese daño se produce cuando esa moneda se circula. Además, hay otro razonamiento que puede ser de gran peso y es el de que, el circulador de moneda falsa es el autor de ella y entonces se le castiga como tel autor, siendo competente para aplicar el castigo la autoridad federal, ese circuledor de moneda no es el autor, y entonces se le tiene que castigar como coautor en el delito de falsificación y también es competente para ello la autoridad federal.
Se ve pues, que el juez competente para