10 REGENERACIÓN.
derechos de usted. Si el cuaderno principal, que es donde debe hacerse el cómputo del término probatorio, se hallaba en el mismo estado, es decir, sin el timbre para hacerse ese cómputo, cuando el actor presentó su escrito solicitando probunzas y no fué rechazado como usted con aquél fútil pretexto, no creemos que merezca. el asunto un serio estudio y hasta su enunciado para. que se forme el público idea (le la monera de proceder del Juez.
Más todavia; si fuero legal la exigencia de que en el cuaderno principal se expensase una estampilla para gue se hiciese el cómputo del término probatorio, parece serlo natural, que el actor expensase eso.
estampilln, por ser el obligado ministrur la como parece desprenderse del art. 120 del Código de Procedimientos Civiles. A1 escrito de pruebas del actor, en tal caso, debió el Juez proveer lo que proveyó al escrito de pruebas de usted.
Damos usted las gracias por su ame bilidad en consultarnos; pero sentimos mucho que no hubiera usted mencionado en su consulta qué Juez redactó esos proveídos, para que llegase conocimiento del público, que es c1 más eficaz de los tribunales. na senfencía Je!
Sr. Juez de Io Civil.
Muy pocas, rarísimas son las sentencias de nuestros tribunales que, pronun cieda en determinado sentido en primero instancia, recorren incólumes esa larga peregrinación que los litigantes las sujetan. Una.
de ellas tenemos la vista, ln pronunciada por el Si. Juez de lo Civil en el juicio seguido por Bruno Rivero contre Alonso del mismo apellido. Esa sentencia resistió el exámen de la instancia, las torturas de la Casación, la observación de un Juez de Distrito y el desmenuzamien to de la Suprema. Corte. En esa large. peregrinación no sufrió caida alguna y volvió al Juzgado de su origen con la suprema autorización ¡Jara ejecutarse, Necesitaríamos mucho espacio, del que no disponemos en estas columnas, para ocupamos minuciosamente de dicha sentencia.
Solamente mencionaremos algunos puntos legales perfectamente definidos en ella.
El actor alegó en le audiencia respectiva que el demandado no habia opuesto la excepción de simulación de contrato al contestar ln demande; pero el Sr. Juez rosolvió en su sentencia que lo que le. ley exige es, no que se diga que se opone tal cual excepción, sino que se precise el hecho de la defense. y éste se precisó diciéndose que el contrato cuyo cumplimiento pretendía exigir Bruno Rivera era simulado.
Otro punto legal tratado en le sentencia es el de que la simple negación de la demanda solo implica la de los hechos en que se funde, impone al actor ln obligación de probarlos, asi como el derecho que invoca, pues cuando la negación es por determinada causa, envuelve afirmación y tiene que probarse. Estos principios legales de gran pureza científica, no son comprendidos desgraciadamente por algunos Jueces que obstinadamente pretenden que en todo caso el actor debe probar su noción.
Como el actor supusiese que el reo se lio. bía contradicho en su contestación la demanda, pues ol oponer una excepción y negar la demanda. al mismo tiempo son cosas contradictorias, porque al oponerse la ex cepción no se niego la obligación reclamada sino que se hace valor un hecho destructor de dicha obliguciómol Sr. uoz dijo que en el presente caso no existia esa contradicción, pues ln simulación alegado no niega. la. existencia del contrato sino su certeza; negar ésta y oponer la simulación son cosas que se confunden y que no entrenan contradición alguna.
Hey que notar que el Sr. Juez de lo Civil no procedió como proceden algunos otros jueces, especialmente los Menores, cuando se opone una excepción de simular ción, de falsedad otra. Los litigantes dicen que no hubo perjuicio de tercero en ln simulación que se trata de una falsedad civil, y el Juez, sin más motivo que haber