2 REGENERACION.
El Juez debe tener como cualidad especial una gran dosis de valor civil. Si el Juez tituboa al poner el cauterio sobre la llaga, no está en lo justo, no cumple con su deber, como no lo cumple el cirujano, que para evitar nuevos sufrimientos al pa. oiente, se abstiene de practicar una amputación dolorosa.
El Juez es el cirujano a quien toca. practicar esas amputaciones en el cuerpo social y debe hacerlas sin odios ni temores.
Con las mismas pesas debe calcular el grado de culpabilidad del rufián y del personaje, y no usar diferentes balanzas para uno otro.
El prestigio de la judícatura es exigente y exigente también es el público cuando nota desigualdades. Por qué cuando se trata de juzgar los individuos de nuestro pueblo no hay excuaae. Por qué cuando se trata de aplicarla ley con sus más severos jireceptos, se aplica. ésta, y, forzoso es decirlo, las veces con demasiado rigor, tratándose de parias. No tienen estos los mismos derechos, y como hombres, las mismas prerrogativas que los acaudalados?
Esas complecencins con los poderosos traen serias consecuencias que los jueces honrados toca evitar, pues cuando lamuche(lumbre traduce un acto judicial en debilidad, pierde su prestigio la idea de justicia.
Lcos sentencias en los juicios de menor cuantía. Colaboración. Porqué nuestra legislación despeja al litigante en los juicios de menor cuantía de todo recluso eficaz en contra de los fallos pronunciados en estos juicios? En verdad es dificil saber el por qué de ese dosamparo en que se encuentre el litiganto pobre, que al defcnzlsr sus exiguos intereses, tiene qu. callar ante un. santencia dospótica que las veces lo despeja. La ley pronuncian en les juicios que no excedan de cien pesos, no caben más recursos que el de aclaración y cl de responsabilidad.
El infeliz despojado de su escaso patrimonio, jamás reparar. ol perjuicio que se la sigue, si invoca cl recurso de aclaración, y menos, si invoca ol de responsabilidad. Estos recursos son completamente inútiles; el primero serviría para hacar más palpable la violación cometida, pero no para. corregirla, y el segundo es perfectamente irrisorio; aun llegado el caso de que s) hiciese efectiva la responsabilidad, que es muy dudoso que llegue, en ¡rain beneficiaria al perjudicado. La sentencia tendria que cumplirso y el (lespojo sc cansumnria.
Nuestra legislación, calcada de la legislación española, se separó en este punto de ella. En esa vieja legislación encontramos principios (le 1311. 33. ejuilad yjusticia, que nuestros legisladores pasaron inadvertidos, sin preocuparse d: la. class denulídn, de esti clase que cae en manos del tinterillo que amímzc. po: arrebr. t1:lc 11 aseta, para después arrebat arl) ol producto del negocio. Esa legislación establecía dos recursos que 322m llevada; con facilidad la práctica, el de apelación en cuanto al fondo del fallo, y el lTllltlíYl en cuanto los procedímientnr. YS CIIWLYS sencillisimos do resolución rápida que exigen esta clase de negocios. D3 esta mms ga s3 evitó esa desiguallid qu: filDÏZt cxi sta entre el litigante pobre y el litigante rico. Aquel, nl pronunciarse una. sentencia en su contra, encuentra que la cantidad reclamada no viene a su poder, ni puede esperar que otro ribunal resuelva que el Juez de la cau a cometió una injusticia. Po: el contrario, el litigantc rico tiene recursos numerosos que puede explotar con éxito, tiene elementos para seguirlos, y si en definitiva es vencido, no faltará el pan su familia, como acontece al infeliz quo quizá no tenía. más ciqiernnza para salvar una situación crítica, que cl insignificante ¡aunado de pesos que demcndnba.
Podría señalarse un remedio eee defeev to legal. No el que se admitieran para lo!
es iuícua cuando dico cn su articulo 1111 juicios dc menor cuantía recursos como Se que de las sentencias definitivas que se admiten para los otros, para 1o que, en