MENOS ASEO MAS TRABAJO EN LA OFICINA.
Parece que en la Procuraduría de naticia del Distrito no marchan los asuntos con la rapidez que se deseara. En cambio, el Sr. Procurador se entrega a minuciosidades y detalles. Todos los dias se le vé, con una actividad envidiable, dar órdenes, contraórdenes y mas órdenes encaminadas a que los Juzgados de Cordobanes queden. en el estado del más plausible aseo, y cuando se inaguró el Palacio de Justicia penal, ese Palacio que «se nza nrló construir y se inaugura el de Mayo. el Sr. Procurador en persona, indicó los funcionarios judiciales la manera de sacudir. el polvo, limpiando 1Jers0nalrnente con su pañuelo algunos de los muebles y haciendo acertadas indicaciones sobre que no debe pasarse el sacudídor sobre los mueblesporque éstos se rayau.
Sin embargo de tanto empeño, de desearse es que el Sr. Procurador se dedicará más tiempo á, las labores de la oficina y menos al aseo de los tribunales.
LA LIBERTAD DE IMPRENTA EN GUADALAJARA.
Sabemos por uu diario de Guadalajara, que al pasar el Sr. Guillermo Harvigson, Director de «La Gaceta. por una de las calles de dicha ciudad fué aprehendido por un oficial do policía. y conducido con lujo de precauciones, la primera Comisaria, de donde más tarde, y por disposición del Sub Comisario, se le remitió a la Penitenciaría custodiado por un oficial de policia y un gendarme, como si hubiera peligro de que se les escapara. La prisión de dicho señor, la ocasionó la denuncia entablada contra «La Gaceta» por el ex alcaide del departamento de sentenciados de la Penitenciaria, Fernando Ortiz Rosas.
En la presente época, en que la prensa tiene tan pocas garantias, hasta. la simple denuncia do cualquier individuo, para. de cretar la aprehensión de los periodistas con todo el lujo de fuerza que se desplega para lapersecucíóu de criminales empcdernidos. algunos jueces de Gruadalajarano les importa que la persona quien mandan apra hender, sea conocida en 1a. localidad, ni que por s11 posición social sea acreedor. a cierto género de consideraciones, que claramente determina la ley. Tratándose de un periodista, independiente por supuesto; sobra toda consideración, y lo que buscan algunos jueces no es precisamente apegar se la ley para cumplir así con su deber. EN UN Edo BRILLO.
Dias ¡usados el Sr. 11923 Menor, forformaba oorrillo en uno de los corredores del Palacio de Justicia a las horas de ofina y se cntretenía en comentar el primer número de «Regeneración» en estos términos. Esos Directores de «Regeneración»
han oído cant ru el gallo y no saben por donde, yo sé que Horcasitas es el autor de esa «Protesta contra la Suprema Corte. que me achacan, y todo porque le dz zm palo (lo que en la jerga de los Juzgados Menores, significa toda. disposición que (lcseclia una prmnoción) pero yo me rio de sus declamaciones y ni siqlfiera me ocupo de ellas. No dudamos que los jueces habrán de achacar a enemistad personal la crítica que de sus actos sc haga en nuestra revista, pero ello no desconceptuará nuestros juicios, lcs que siempre irán fundados en el más estudioso criterio, y es probable que siempre habrán de estar los resentidos tan lejos de la verdad, como hoy lo esta el Sr.
Lic. Patiño Suárez.
Normdiïoïonns.
Se observa en algunos Juzgados una práctica que origina perjuicios las personas que desean estar al tanto de sus negocios, y que consiste en entregar a los Actuarios los expedientes en que ha recaído algún acuerdo, hasta el dia siguiente a aquel en que se dictó la providencia. Con este motivo no se hace ninguna notificación elidia de la fecha de los autos decretos, sino hasta el segundo tercero, cuarto más dias, cuando es personal, pordiéndose un tiempo precioso en los negocios que requieren por su naturaleza oirciuistancias especiales, una tramitación rápida.
T11. LITERARIA, Barrancas Msx.