e92 Tuscnseñanzas, tu ejemplo, tus palabras y tus obras, qttedan entre nosotros y seguiremos sembrando y cultivando para que los que vengan detrás de nosotros recojan y siembren y así hasta la consumación de los si glos, porque nadie puede matar las ideas.
Divino sembrador de ideas, aquí estamos, como cuando en la Escuela Normal estuvimos a tu lado al ser destituido por el delito de ser leal al gobierno legalmente constituido.
Cuandola caltimuia hincó su garra sobre tu carne de lirio, estuvimos a tu lado. Cuando España te recibió como madre amorosa y te honró, estuvimos a tu lado. ahora, como ayer. te decimos una vez más: Maestro no sembraste en terreno estéril, no luchaste en vano, ni has muerto. Ahora. comienzas a xrivir. Ahora los que te atacaron se silencian y descubren ante ti respetuosamente. Ahora los niños de la Escuela que lleva tu nombre Rapnaroayqro AMERICANO comienzan a estudiar tu vida y tus obras.
hlañaua, en todas las escuelas de Costa Rica se pronunciará tu nombre con santa unción, se elevará una plegaria y puesta en tierra la rodilla, se pedirá por el descanso de tu alma.
Maestro, yo no te dejaré descansar, yo te pediré que me ayudes a luchar contra las dictaduras de izquierda y de derecha, que hagas que me mantenga en posición erecta y firme en mis convicciones.
Iiumina mi camino, no me desampares, guiame y no descanses. Tu norma fué la lucha por la libertad de conciencia, por la igualdad de derechos y la justicia social. Estamos en la arena. Necesitamos ïtuapayo y tu luz. En América hay mucho que hacer. No descanses, maestro, hasta que no haya caído la última de las dictaduras de este continente que tanto amaste.
Cor im: RODRÍGUEZ LOPEZ. 1«O. Dentro de la madeja de afanes y de amargas inquietudes en que vengo desenvolviendo mi vida ya tau dese dibujadai no fué sino hace unas dos o tres horas que me enteré de la muerte de mi querido amigo Don Joaquin García Monge. Lo explico así para que se excuse que no traiga frente a su féretro, no unas palabras más o menos sonoras porque esas realmente nunca me han preocupado y hasta podria decir que me sobransino unas ideas un tanto mediatadas como las merece, sobradamente, este gran señor y querido amigo que vivió por ellas y para ellas y a quien venimos a devolver al seno de la tierra que él tanto amara, defendiera y prestigiara; y hasta para que las gentes devotas del protocolo social que ya desconozco tan profundamente no me censuren mi traje claro y hasta mi corbata pintoresca.
Acabo de decir que Joaquin García Monge fué un querido amigo mio, y ello es exacto. Comencé a sentir estimación por él desde que tuve el privilegio de ser su alumno de Castellano y de Psicología en aquel Liceo de Costa Rica de Salinas. ay! tan distante de éste allá en los primeros años de siglo; y comencé a estlmarlo porque en mi intuición de niño comqrendí que aquelno era un Profesor corriente: es verdad que lo ungió Pedagogo el Instituto Pedagógico de Chile, pero este Instituto no hizo más que robustecer las alas de una vocación de educador, de maravilloso promotor de cultura de que vino dotado al mundo en su hogar campesino. esa amistad se afianzó cuando, años más tarde, empecé a sentir su ayuda y su estímulo. que era otra de sus modalidades en mis tareas de intetectual como Profesor, como orador, como periodista, como escritor.
Lamento que se le haya traído al Cementerio tan de prisa: si hubiera habido posibilidad de realizar esta inhumación veinticuatro horas después, al lado de su ataúd, se habrían contado muchos, pero muchos miles de personas que habrían venido a despeïdir al costarricense. por excelencia y casi por antonomasia humilde, afable, cariñoso, bueno, tolerante, comprensivo y generoso, el tipo del tico que hemos añorado en las horas cruelmente sombrias que hemos vivído hace poco y que infortttnadamente pueden retornar.
Los que hemos tenido la oportunidad de trasponer nuestras fronteras hemos de recordar que por allá, a cuatro o cinco mil kilómetros de esta Necrópolis, muy pocos, por no decir que nadie, nos preguntaron por los renombrados santos laicos de nuestro calendario cívico; la pregunta que escuchamos, lo mismo en Méjico que en los paises de nuestra querida hermana Centroamérica; en La Habana como en Bogotá y en Lima; en La Paz como en Buenos Aires y en Santiago, fué la de: Cómo está García hionge? y qué hay del Repair ona meriraizo?
El querido amigo Garcia Monge hizo por Costa Rica y por su eficaz y limpio conocimiento en el mundo lo que no realizó jamás y la afirmación lleva tono categórico ningún otro compatriota. toda esa labor: Profesor, editora través de más de media cnturta, D1rector de la Biblioteca Nacional, Miinístro de Educación, conferencista, conductor de juventudes, fué llevada a cabo con una humildad, una generosidad y una perseverancia que fueron el sello y la característica de su noble y luminosa vida. Tenemos. ya siquiera! algo que agradececerle a esta Asamblea Legislativa: el Benemeritazgo que le otorgara un día de estos al maestro de América; sólo que: las multitudes y las colectividades son; profundamente tnalagradecídas y la Asamblea es apenas representativa de esa multitud o de esa colectividad pues cuando resuelven realizar un ho»menaje como el a que acabo de referirme, pareciera que desean anunciar lo con tonos de campana funeral y lo: rinden, en la mayoría de las ocasiones, sobre la propia almohada de un moribundo que ni puede darse ya cuenta del honor que le ha sido conferido.
Sentimos, ahora que venimos adespedir en su viaje sin retorno y a dejarlo durmiendo su sueño sin vigilias al amigo respetado y querido, que se va un Alfonso Reyes o un AntonioCaso o un José Vasconcelos de Méjico; o un José Martí o un Enrique José Va» ona de Cuba; o un José Ceciilo del. Valle o un Alberto Masferrer de Centroamérica; o un Rufino José Cuervo o un Baldomero Sanín Cano de Colombia; o un Andrés Bello o un Rufino Blanco Fombona de Venezuela; o un José Enrique Rodó o un Rafael Barret de Uruguay; o un Ricardo Rojas o nn Leopoldo Lugones de Argentina. Nos vamos quedando solos: los buenos; los útiles, los generosos se van.
Quién orientará por los mares de Corinto de la espiritualidad y de 1a entereza moral ese bajel espléndido que es rtRepcr o; io. zzamurkazzovï Los buenos, los útiles, los generosos se van.
Dónde están los sustitutos? Yo, el más optimista de los optimistas como lo era el Maestro García híongeno veo claro adónde iremos a parar por el camino en sombras que tenemos al frente.
Hagamos, como el mejor elogio y la mayor demostración de cariño a este gran costarricense que venimos a despedir, un voto que salga de lo más hondo y lo más etitrañable de nuestras ahnas: el de que nosempeñaremos eu seguir la ruta que era la de un fnlgente sol de Joaquin Garcia Ivlongc. No es tan simple como pudiera parecer su cumplimiento: sólo podemos fortnttlarlo y cumplirlo aquellos a quienes no nos tiente la fiebre del oro y pensemos que la mayor gloria. y podriamos decir que la mayor riqueza, es luchar sin descanso y sin tregua por la cultura, por la libertad, por la justicia y por el bien, que fue ron las normas de su vida.
y. ALBER 4221 VENDxMVO