pasados los años resistió esa tentación. Tiempo atrás, ien circunstancias en que me era posible hacerlo venir a respirar, siquiera de paso, los aires chilenos, sondeé su ánimo. No se atrevió a aceptar. Ya no vivia ninguno de los que habian sido sus maestros; estaban dispersos por todos los caminos de la vida, quienes fueron sus compañeros, la ciudad colonial que lo albergó de joven, iba muriendo bajo el Santiago moderno que se elevaba. Sintió ese sagrado temor de volver a los campos inefables de la niñez o la juventud. Temió que, a despecho del éxito clamoroso que, sinduda, habría acogido al creador de «Repertorza AyreREPERTORIOTÁAMERICAN fianza. fuese otro, totalmente desconocido, el ambienteque habia de rodearle? No sé; pero en aquella su cortés evasiva para responderme, había más de la cortedad de un niño que de la madurez esplendorosa del hombre.
Fué aquél, quizás, el último canto de amor a este país que brotó en su intimidad, por más que su acendrado cariño por Chile surgiera a cada paso de su pluma, rota y callada hoy, mientras llora su patria y visten de luto, con justicia, las letras hispanoamericanas. De ¡El híercurion, Chile. la Lección de Don Joaquín Por Aódarda BONILLA Al homenaje oficial y al reconocimiento que se hizo de 1a obra de don Joaquín Garcia Monge, siguió la muerte del maestro, como si el destinohubiese querido darles a aquellos actos de, humana justicia el sello de una consagración definitiva. en ésta recordamos la vida noble y fértil de don joaquin, reflejada en su obra, con un sentido de emulación y de ejemplo, como una lección viva y plena (le sugestiones que no debe ni puede perderse en el olvido del tiempo y de la indiferencia, porque la vida y la obra, en este caso, fueron justamente una lucha excepcional contra el tiempo y contra la indiferencia tan propias a nuestro medio.
Lo que nos sorprende en la vida de Garcia Monge es la fé que abrigó en los valores de la cultura y el optimismo inquebrantable con que los mantuvo y los difundió. Sin esa fé seria inexplicable la intensisi ma obra editorial que llevó acabo y la energia sobrehuntana. para nuestro ambiente humano. con que mantuvo su prestigiosa revista; sin ella también seria imposible comprenderisu afán de educador, no únicamente en el campo de la educación oficial y sistemática, sino también en la «universidad» intima, valga la paradoja, que fué siempre su sala de estudio, ya en la Biblioteca Nacional o ya en su casa de ltabitación; sin ella, en fin, no entenderiamos la vastisima obra de critica y de estimulo que llevó acabo por tantos y tantos años.
Dijimos en alguna oportunidad que era igualmente sorprendente, para quienes lo conocimos de cerca, la di ferencia de planos psicológicos que se aprecian entre su vida y su obra. Su fé en los valores americanos, su vasta obra de publicista. su esfuerzo en pro de la educación de los campesinos y el entusiasmo con que impulsaba a quienes se acercaban a él en busca de consejo, inclinaban a ver en su espiritu un optimismo dinámico; en cambio, su obra literaria de creación parece dominada por una concepción pesimista de la vida. Personalmente lo explicamos como un efecto de contraste. En la obra hay una cierta veta religiosa, que procede quizá de la in»
fluencia de Tolstoy y del amor por las gentes y las cosas del campo, y lo que aparece como pesimismo, que es más bien tristeza, puede no ser otra cosa que callada protesta contra la injusticia social, no expresada conceptualmente.
No fué extensa su obra de creación literaria, y con ser decisiva en nuestras letras, no le atribuyó él mayor importancia; Esto ha engañado a quienes valorizan la acción del hombre exclusivamente por sus productos objetivos de apreciación inmediata. Pero fué extraordinaria, en extensión, profundidad y efectividad, su obra cultural, tanto en Costa Rica como en América. es en esta obra tanto más heroica y dinámica cuanto, que es impalpable para el sentido vulgar donde se afirma la lección de don joaquin García Monge.
CDE ¡La Naéíónn, ns y. y 95 Don Joaquín Por ¿liriazzdro sfflU LAR ¡llACf AÜC. Envio del autor)
Maestro en el más amplio sentido de la palabra, lo fue. en su vida fecunda y en la placidez de su muerte.
Su vida es una perenne dación de amor. Del amor a que alude constantemente El Evangelio: este amor cuyo verdadero significado debe buscarse en el lenguaje fosforescente de los helenos, para quienes el amor es la caridad en el más elevado y auténtico de los significados. Porque deveras, la caridad no es sólo suministrar el recurso material a quien lo necesita; es, ante todo, trasmitir la luz del conocimiento a quien aspira a ella; prender la cultura en el espiritu que vive entre tinieblas y, finalmente, consolar con la palabra que estimula el ánima atribulada o el sér que desfallece en las garras del dolor. Todo ello hubo de constituir un permanente ideal en el vivir del Maestro Garcia Monge; Amó al niño y al adulto; al hombre de letras y al humilde campesino. Para todos tuvo frases, muchas frases de estímulo, de hondo y cordial afecto.
Su vida ejemplar, surtidor de renovada inspiración para los educadores.
nos ofrece convertido en haz resplandeciente, lo que hubiera sido paradoja inexplicable, en un temperamento diverso del suyo. Amar a la patria chica, Costa Rica, con el más profundo amor criollo, yser, al propio tiempo, antena de las mejores causas de esta América, tan querida para él como la pequeña tierra nuestra.
En esta proyección ideal del concepto de patria encuéntrase sin duda, el secreto de sus más puros y delicados ensueños.
la Condolencía de Arturo Capdevila Muy distinguida señora de Garcia Monge: Que llegue a Ud. entre todas las voces consternadas que dcploran la desaparición de ese prócer de la cultura de América de quien fué Ud.
dignisima compañera, la expresión de mi dolor más sincero. Se acaba de ir un guardián de la democracia, un custodio de la libertad, un sacerdote de la unidad de nuestro Continente. qué grande y constante educador!
Conste, Señora, mi tribulación profunda. rima CJPÍJÍÏ VILJ!
Buenos Aires, El S8. Este documento es propiedad de la Biblioteca electronica Scriptorium de la Universidad hlacíonal, CostaRica