IRepertorio Americano CUADERNOS DE CULTURA HISPANA Tomo San José, Costa Rica 1958 Abril No Año 36. No 1184 1828 1928 ta Ants en DEAN LEBED EFF Tolstoi quería amar. Amar a la humanidad. esa humanidad cotidiana, diaria, despojada de todo relieve, a esa humanidad tal como es. Así nos decía. Amar a los seres que no se conocen, que no se encontrarán jamás, eso es muy fácil. No hay necesidad de sacrificar nada. al mismo tiempo uno está contento de sí. No, es preciso amar al prójimo, aquel con quien se vive y os molesta. Así es, quería sacrificarlo todo, hasta su ser y vida individual por ese amor a la humanidad. Luego, buscó sus últimas obras un lenguaje popular, quería llegar a todos, no negarse a nadie, ser universal en el pueblo ruso, ser él mismo ese pueblo que sentía y amaba.
Veamos por partes lo esencial del problema.
Tolstoi negaba. Negaba un arte de escogidos. Beethoven era el sordo de la música enfermiza.
Pero, fijémonos. fijémonos. fijémoLeón Tolstoi nos!
Negaba siendo él mismo estrella de seres verdaderos. Negaba no puMeditando sobre Tolstoi y el Arte diendo huir de esa fuerza extraordinaria y poderosa que es la genialidad.
Por Ricardo ULLOA BARRENECHEA Negaba siendo definitivamente él mis(En Rep. Amer. mo parte activa de esa negación.
Negaba siendo genio y hombre Una vez leída la obra Qué es el ¡Qué sentía. qué aspiraba. Qué verdadero y realmente su amor no Arte, del viejo Tolstoi, se apoderó de temía. Por qué negaba!
era cotidiano ni simple.
mí una inmensa inquietud, la inquie. Qué estulticia telúrica asediaba su Era el sentir de un genio, de un tud de conocer la vida de Tolstoi.
interioridad!
hombre, de un profeta, de casi un Era necesario buscar, ahondar, encontrar el cómo y el por qué del ge¡Qué requería su corazón présago Dios. Amaba así porque existía profundamente, si es que hay un existir nio ruso que había dicho: la Novena y su humanidad de galeotes!
de altos y de bajos.
Sinfonía separa a los hombres y los Así, en una tarde invernal de Madeshumaniza.
drid, este Madrid de Madrid y de Es No comprendía que ese amor, su amor de humanidad, ya no era humaMe preguntaba cuál sería su verda paña, vino a mis manos el hermoso dero concepto de las cosas y desde libro de Romain Rolland reflejo del no; era un profeta de sin igual coraalma zón sentir de ese ruso profeta.
y que se hendía en su propia cruz donde partiría la luz, acariciadora luz de humanidad.
de su firmamento.
Nunca me había imaginado de modo tan palpable la grandeza de su coSu amor no era simple. No era un El autor de Ana Karenina de amor al alcance de todo el pueblo ruGuerra y Paz se nos ha mostrado in razón, la fortaleza de su espíritu, el ideal angustioso de su vida, su franca so. Era un amor tan individual, tan tegro, genial, dionisiaco.
enormidad. vamos, la ardorosa fuente intenso e íntimo a su mundo, como el Mas, la estrella negaba la luz, aún de su realidad!
amar a los seres que no se conocen.
más, renunciaba a su cielo y a sus Acá, precisamente acá, en estas pá Era el amor de un genio que llevarayos.
ginas de Rolland, una verdad afloraba ba la primavera dentro de sí y la de¡Negaba. Negaba. Negaba. Por inquietante, casi inefable si hemos de seaba para todos los corazones. Mas qué. Por qué. Por qué!
aducir razones del corazón, olvidaba, no sólo cuán distinto es ca. Este documento es propiedad de la Biblioteca electronica Scriptorium de la Universidad Nacional, Costa Rica