T1 REPERTORIÓ As MERICANO 39, ld Valera. la vida y las costumbres costarricenses, pero no se asomo a la terraza del folklore. De esos cuatro narradores, que son los que con más acierto se nutrreron del folklorismo costarricense, el más ingenioso. a veces con su sal picardía, fué flírrgón, el más objetivo, González Rucavado; el de más sentido poético, Carmen Lira; y elque mejor se destaca por su don de observación, sabiamente aprovechando hasta en mínimos detalles, García Monge. Páginas como su sencillo y sugestivo cuento La naa cz 5021:6212, o su descripción de. zz. ovzïuga de 2122220. arrepesíno, o su retrato comprimido de 731. Vzejïas asi lo acreditan, para no hablar de otros relatos suyos más extensos y acaso menos agudos en observación.
Otras actividades desplegó Garcia Monge durante su: útil y fecunda vida.
Ejerció el magisterio con segura competeucia, a la vez que con amor; y abogó por eficaces reformas en los programas de enseñanza primaria, como lo evidencia un proyecto que redactó en 1908, en colaboración con Roberto Brenes Mesén. Desde la cátedra de lenguaje y literatura que tuvo a su cargo un tiempo, despertó en las generaciones nuevas el entusiasmo por las grandes obras literarias y por el buen decir.
Ücupó durante tres lustros la dirección de la Biblioteca Nacional, que nunca estuvo en mejores manos. Fué Ministro de Instrucción Pública, aunque por breve lapso (de setiembre de 1919 a mayo de 1920. durante el gobierno interino del presidente Francisco Aguilar Baruquero, que tuvo por misión la urgente celebración de elecciones y el restablecimiento del orden constitucional rdesptrés de derribado el régimen dictatorial de los Tinoco.
García hinnge, a más de apóstol de la cultura, lo fué también de la libertad de pensamiento y del respeto a la dignidad humana. Las páginas del Repeflaría eran una cátedra de moral política y de rectitud cívica. Sin alardes ni estrídeucias, García Monge fué el adversario decidido, en el orden internacional, de todos los imperialismos; y en el orden interno, de todo abuso de poder. En el Repertorio encontraron siempre acogida los que propugnaban nobles idealismos y arnplias libertades. Más de una vez, esa conducta invariable provocó en contra suya injnstiiicados ataques de los turiferarics que se humillaban ante, mandones irresponsables. En cambio.
la vasta iniluncia moral del RepertoTlo Amerrïcaua le ganó homenajes muy señalados: la Sociedad de las Naciones, a poco de constituida. lo invitó a trasladarse a Ginebra para que observara de cerca la organización y los métodos de esa institución ecuméníca. Sólo habían recibido antes distinción semejante unos cuantos hombres de significación mundial, mentre ellos Bergson, que después de recorrer los distintos departamentos de la institución, fué quien apuntó esta observación. Esto está muy bien. pero se han olvidado de la inteligencialv, y así surgró la idea de establecer una comisión permanente de Cooperación Intelectual.
Ya en sus últimos años, después de la segunda guerra mundial, que tan hondo desconcierto ha dejado como secuela en todas partes, Garcia Monge hubo de tropezar con situaciones conflictivas, queen ningún momento le hicieron declinar su actitud rectili nea en defensa de la libertad de pen samiento. El fieyieríarrïa, carente de la vasta circulación e influencia de otro tiempo, languideció y casi no podia sostenerse. Era apenas la sombra de lo que fué, aunque García Monge se empeñaba en mantener su vigencia siquiera fuese sin la periodicidad de antaño.
Su espíritu generoso se ha ido de. este mundo envuelto en una niebla de angustia y de melancolía; pero deja; tras de sí una huella fccurrla y lurní nosa, por su apostolado de la cultura, que lo consagró como ciudadano de; América, ya que nadie ha servido.
mejor a la América española; y deja. también un alto ejemplo: su vida noeble, integra, sin mácnla. De lCartelesl, La Habana. dEl Benemérita García Monge Por Rafael HELÍODORO VJIILLE El 31 de octubre frltimo, América ha perdido a uno de sus hombres de pensamiento más representativo: el costarricense Joaquín Garcia Monge.
Pocos dias antes (el 24 de octubre) el Congreso de su país lo había proclamado Benemérito de la Patria. Era un reconocimiento algo tardio de su inmensa labor intelectual, realizada durante toda su vida de escritor de más de sesenta años, pues ha muerto a los 77 de edad.
Escritor atildado, Garcia Monge ha dejado páginas admirables en sus novelas El ¡ua o (1900. Hijas. e canzpo (1901. Aórzegrzaózz (1902) y La ¡izzrlrz sonzbra y ofros SJICÉSOS (1917) y en cuentos y relatos en los que describe personajes y sucesos de su país.
Se habia educado en Santiago de Chile y hacia 1920, al sobrevenir un gobierno dictatorial en Costa Rica, emigró a Nueva York. Pero fuera de esos dos episodios de su vida, una vez de regreso a su patria, no tuvo latentación de salir nuevamente y se consagró en cuerpo y alma a su labor literaria y de difusión cultural. fué por su espiritu libre y apostólico como logró elevarse a una altura única en el continente. En el mundo iberoamericano de las letras. desunido y egoísta su figura fué un faro que brilló por su humanidad y su desinterés. por su espíritu justiciero y por su alta cultura. Tuvo siempre una generosidad ilimitada para todo aquel que se acercó a él en busca de aliento espiritual. Gran maestro, fue en una época rector de la Escuela Normal de Heredia, en donde figuraron después como sucesores suyos el también maestro y filósofo Rcberto Brenes Mesén y Omar Dengo, dos hombres de letras costarricenses que también dejaron huella profunda en sus respectivos campos culturales.
En otra ocasiónf fue ministro de Educación Pública y luego director de la Biblioteca Nacional de San José.
Garcia Monge dirigió varias publicaciones. Fueron las revistas La Srezrzbzrz y Vacía y Verdad y más tarde su famoso Rcperlflrro AÍJIÚIÜÏCTIIIO. las bibliotecas Cmzvmo, And, Edírzoues de Art ares Carr orrnzcríczrnos, Edzrzouas Srzmzzeulo. En ellas se divulgaban las obras de autores principalmente de habla española, que García Monge consideraba indispensable difundir.
Reparar; to? Ánzerzazzzo, fué fundado en 1919, y el primer número apareció el 15 de setiembre de ese año y ha perdurado hasta los momentos de su muerte. Tomó el nombre de la antigua revista que don. kndrés Bello había publicado en Londres, hacia 1821. En ella García Monge reproducía articulos, poemas, estudios de escritores europeos e iberoamericanos que él juzgaba más representativas, revelando así al conocimiento de nuestras juventudes figuras de hombres de ideas y de acción. Con este hecho Harper Zarza Amar tirano ha sido durante treinta y nueve años el mayor vehiculo de cultura que ha habido en Este documento es propiedad de la Biblioteca electronica Scriptorium de la Universidad Nacional, Costa Rica i m1.