Feminism

180 REPERTORIO AMERICANO se malca busquéis en ese grandioso triunfo de la y salvaje reinara hasta ayer con despó circunstancia, existe una latente predisinteligencia la cifra de su penetración tica potestad el ingenio del hombre ha posición a la acometividad, nadie en la absorbente; porque, en puridad, no ha levantado una urbe que, por sus cons América del Norte logra sustraerse a sido sino en nuestras propias renuncia trucciones y sus jardines, emula hoy las imposiciones de la lucha, porque ciones donde el yanqui ha encontrado soberbiamente a la antiquísima Babilonia, evadir la lucha en ese palenque tumulcircunstancia propicia para ejercer aque aquella ciudad regada por el Eufrates, tuoso, donde no se conoce la piedad, llos actos por los cuales nos impone cuyo curso desvió Darío. Pero lo que de sería como decidirse a sucumbir con la desdeñosamente su señorío de intruso tan extraordinaria metamorfosis parti resignación de quien se siente irremecuiya superioridad, después de todo, se cularmente impresiona y preocupa al diablemente vencido; la lucha en ese reconoce y se acepta sin discusión, an Dr. Escalante, el joven a quien vengo pais aparece más bien, por eso, como tes bien, con silenciosa mansedumbre; refiriéndome, es la ductilidad con que el una actitud defensiva y, en ese carácter.
una leyenda muy extendida por estos criollo de origen indohispano o, neta a todos por igual se les impone en el mundos reza con tono fatídico que no mente. hispano, es decir, en que no hay tremendo garbullo allí creado por la cisotros, los indoespañoles, somos un pue aporte alguno de sangre indígena, con vilización tecnológica a que tal pueblo blo degenerado y, por degenerado. im cibe y actúa según los modos. las cos debe su tosca grandeza; como ley de potente, y es lo más grave de esto que tumbres, el carácter, en fin, del anglo imperativo biológico, la presión furmila odiosa leyenda ha creado en nuestro sajón, ése cuya primitiva y fuerte vitalidad dable que así se desarrolla en todas dideterminismo ancestral, modificándolo en todas las cosas allí a su recciones obra, como es natural, sobre la profundamente merced a una lenta, pero alcance con el sello, moldeado en bronce, dúctil economía de la mujer, por medio desconcertante elaboración ideológica, un de una agresiva rudeza. Advertía el Dr! de varios agentes, entre ellos, el deporte, apocamiento concorde con la tacha de Escalante, sobre todo, en esa lastimosa infundiéndole, junto con una vigorosa inferioridad que se nos imputa: con el inversión de valores étnicos, con pesa salud, aquella energía y aquella desentriste desenfado de quien se abandona dumbre, naturalmente, y, a mayor abun voltura que, en condiciones idénticas, a lo inevitable, de quien sin lucha se damiento, con desagrado, hasta qué punto le permiten asumir y desempeñar con somete a los rigores del «destino mani el fenómeno se babía operado en los buen éxito papeles hasta no ha mucho fiesto. fórmula que, a la vez, encubre miembros de su propia familia, magüer considerados como exclusivamente afecvileza y cobardía, individuos de nuestra que alguno tuviese, en ocasiones, velei tos al varón; así, mientras en otras naraza ceden el paso en lo propio a la dades de cómica insumisión; no era en ciones la mujer toma posturas sentimenacometividad acaparadora del anglosa realidad ese cambio el efecto artificioso tales, a veces un poco ridículas, y brega jón; otros, de blanducha plasticidad y de una moda, que, a fuerza de voluble, con gesto airado por conquistar derechos que parecen tener el ánimo particular como tal, llevaría en su propia índole un si es no es ilusorios, esta mujer de mente dúctil a la «fascinación del triun el germen de todo lo efímero. no obs la América anglosajona ha realizado un fo. se inmovilizan coino unos bobalico tante la fuerza con que a la frivolidad programa de feminismo que prácticanes ante lo desmesurado o, más bien, lo humana se innpone; no había allí, como mente hace desaparecer toda forma de disforme, de la obra creada. como si di podría creerse, una simple yuxtaposición desigualdad civil entre ella y el homjéramos, en un periquete. por una civi de valores psicológicos, en que lo de bre; con la voz muy poco galante de lización de gigantes; hasta hay entre abajo, lo oculto, permanecía incólume; marimacho se calificaba, otrora la muesos individuos de nuestra ralea indoes era más bien una forma de anulamiento jer que por excepción así mangoneaba pañola algunos que, simples o cínicos, en que la personalidad de los naturales desenfadadamente en la vida; no se juzse dan a urdir excusas, bien pobres, desaparecía totalmente cuanto en ga a la mujer con tan extremo rigor después de todo, para justificar su inde ella atestigua el poder de una raza que los tiempos que corren, no embarcoroso acomodamiento. Tal es la ideolo lia sembrado de civilizaciones la histo gante los cambios que en su ideologia, gia maleable que sin disimulos prevaleceria del mundo; en nadie, con todo, se en su temperamento y en sus costumentre la población formada a lo largo había efectuado la transformaciór tan bres ella ha sufrido, por efecto de esa del canal por elementos criollos y bajo característicamente como en Emma, una forzosa connaturalización con lo homila influencia de la raza invasora, que, prima del joven. Era una mujer admi nal; después de todo, lo que sucede es como con toda exactitud nos dice allí rable. dice el novelista. Alta, robusta, que la mujer ha evolucionado, como toSoto Hall. no era una raza conquista. fuerte, sus caderas eran redondas y su das las cosas, y que, según resulta lógidora, sino absorbente. Sin embargo, por pecho erecto y sólido; la sangre ardiente co, allá, en el Norte, ha evolucionado entre la multitad deformada, acomoda que circulaba por sus venas teñía de bajo las influencias que en torno suyo ticia y afanosa de la nueva ciudad dis vivo púrpura sus mejillas y parecía desata un imperioso e incontrastable macurre un joven sano y viril, que en el querer saltar por sus labios; la mata negra terialismo; la mujer norteamericana deconjunto grisáceo desentona como una de sus cabellos ondeaba por su frente ja en nuestro ánimo, a pesar de todo protesta, un joven que se diría alimen y en torno de su cuello de mármol; una esto, una impresión de poder realzado tado, como lo fué otrara el hijo de Te recia musculatura se adivinaba bajo su por la gracia femenina, que generaltis, con medula de leones, en esta vez, blanca y transparente piel de raso; todo mente cobra, como se insinúa en EL de aquellos leones que sólo el Cid Cam en ella demostraba un gran tempera problema, la magia de «una irresistible peador sabía domeñar; con lo cual me mento, una gran naturaleza, un molde fascinación. En tales condiciones, Empropongo decir que en el hondón más soberbio para. la procreación. Cuando ma, la joven criolla, aparece allí como profundo y, a la vez, más noble, de su reia, cambiaba como por encanto. Su un símbolo de la civilización tecnolóorganismo, modernizado a lo exterior rostro se tornaba soñador y su mirar gica que la ha formado en sus toscos por los refinamientos de una cultura sin apasionado; aquella hermosa figura pa moldes; pero ante esa figura provocativa carácter, se conserva, intacto, el meollo recía esfumarse en los contornos de un y fuerte, en el pensamiento del Dr. Esde la raza. Este joven salió de aquí ideal divino. Chispeaban sus grandes calante, Julio, surge. alta, delgada, fina, cuando sólo tenía cinco años de edad y ojos leonados, de natural serenos, y ad casi dèbil, como la evocación de un cuando, por esos días, precisamente, el quirían bajo el toldo de sus pestañas ensueño que se dibujase poéticamente supuesto canal se hallaba apenas en negras una irresistible fascinación. Nó en la lejanía, la imagen un poco triste vías de construcción; durante veinticinco tanse en este boceto fisonómico los ras de la novia dulco y bien amada, que haaños vivió en Europa y allí nutrió su gos inequívocos de la estirpe latina, a bía quedado en París. Julio. recordaba mente con el néctar de las uvas corin que la joven pertenece; pero el conjunto la palidez blanca de Margarita; su cuerpo tias cultivadas en suelo francés; ahora corresponde al tipo de la mujer norte nervioso; su aspecto tímido; el suave.
ha regresado al dulce y amado terruño, americana tal como lo ha moldeado un mirar de sus ojos negros, toda ella, en en donde no encuentra sino uno que ambiente cuyos factores sociológicos ac fin, tan diáfana, tan vaporosa. Qué diotro vestigio de la frondosa y desbor túan a todas horas y de consuno cual ferencia. reflexiona Julio ante ese redante naturaleza asociada a los recuer si su objeto fuese tan sólo producir in cuerdo. entre esta mujer y la otra, Emdos bucólicos de su niñez: una civiliza dividuos de presa; sociedad formada por ma, con quien había pasado todo el dia. ción implacable lo había trastornado audaces y, muchos de ellos, desalmados Otros pormenores acentúan en el curso todo; allí donde una jungla espléndida buscadores de oro, en quienes, por esta de la novela el esbozo de Margarita, con en Este documento es propiedad de la Biblioteca electronica Scriptorium de la Universidad Nacional, Costa Rica