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170 REPĖRTORIO AMERICANO agilidad emocional, vida, aliento interior. la revolución es de tal modo amable y justa en los cuadros de Tiua Modotti, que recordamos hasta los pequeños detalles de la revolución: el soldado que tenía la garganta como zapato agujereado; y aquel otro, héroe romántico y silencioso del bajío, que «al pié de una resquebrajadura enorme y suntuosa como pórtico de viaje catedral, con los ojos fiijos para siempre, seguía apuntando con el cañón de su fusil. Balta sar: Dromundo México, 19:30.
Poemas (Envio del autor. Sueño Vejez Yo haría para ella retroceder hacia los años mozos todo lo que pudiera decirla: Es tarde. Ilav frio.
Llega. No, no la digan quién llega. Estamos lejos. Alta, más alta está la estrella de los sueños. Hay árboles.
con ramas secas.
Lo haría. pero cómo?
Padre, tú que me piensas niño tu niño! y sobre las rodillas en tus sueños me sientas, mírala bien los ojos y, mimoso, interrógale con una voz más nueva. Mujer, dime. dormia sobre tu corazón la primavera. Ausencia Bien que siento la seda negra de tu miradla rielar por sobre el agua triste de mi ternura.
Tu mirada en la ausencia me parece más pura al diluirse en el ánfora de ini frente extasiada.
Tu imagen: una lámpara encendida en mi mesa Tu recuerdo: un cilicio para el mal pensamiento.
Baja la bendición en tu palabra y siento las alas de tus manos tibias en mi cabeza.
Anduve por el otero toda la tarile y vine con un trébol de cuatro hojas, nadre.
Para soñar sueños lindos lo puse bajo la almohada sin que nailie supiera. En el sueño fue la almohada un regazo suave. vieras qué cosas lindas, mailre!
te nombraban con un trino de ave.
Caian soles y nunca fué en tu corazón la tarde.
Era un agua de vida el tiempo sobre el raso de tu carne.
Te caía una estrella a cada paso.
Coino tú, nadie.
Para ti, madre, yo llevaba una lágrima tan pura que parecía un diamante.
Ibas a recogerla.
Pero vino tu beso a despertarme y sentí el fresco de tus rosas húmedas y te amé como nunca y como nadie!
Te encontré por los celestes caminos de un sueño amable: no eran tan tristes tus ojos ni eran tan lacias tus carnes; tenías la edad del alba.
eras todo en el paisaje!
Ibas hacia donde las rosas son azules; Gaspar Benavento Argentina. 1930.
Han muerto (Envio del traductor)
Esto no es un poema, esto es dos hombres con vestidos grises de prisión. Ya están muertos» un Presidente de Universidad repite El uno, sentado, mira la carne enferma de sus manos, a otro Presidente de Universidad.
manos que no han trabajado desde hace siete años. una risa ahogada sale de los muertos. Sabe Ud. cuán largo es un año?
pero de los muertos de cuello blanco; de los muertos de som¿Sabe Ud. cuántas horas tiene un día, brero de pelo; de los muertos en traje de ceremonia; cuando se pasan veintitrés en el camastro de una celda entran a los automóvives, salen de los automóviles, que forma parte de una fila, en un montón de filas de celdas, respiran a sus anchas al caminar, todas vacías con la ahogada vaciedad de los sueños?
aliviados, por las calles de Boston, Estos dos hombres no tuvieron miedo de oler a podrido ¿Supone Ud. los sueños de los presidiarios?
en el aire de Massachusets; Sacco se sienta, mirando la carne enferma de sus manos, su hálito aligera el viento, manos que no han trabajado en siete años; su fuego ha quemado el olor a rancio se imagina cultivando su huerto a la luz del atardecer, en el aire de Boston.
recuerda el breve sonido metálico del azadón, recuerda la silueta de la espalda de su esposa, Diez mil ciudades respiraron su aliento los rizos desordenados en la cabeza de los niños.
y se levantaron de los bancos de trabajo, dejaron caer las Sueños, infinita tortura de los hombres presos, herramientas, son recuerdos doloridos y ulcerados por tanto cavilar.
tiraron lejos del surco los arados y gritaron en el viento airado que venía de Massachusets; Vanzetti escribe una y otra noche de cinco nueve, en esa enorine garganta de grito ronco, so oye el rumor de millones de seres que marchan nombro con hombro, revuelve torpemente, como perdido, las palabras extranjeras, y el rugido de un canto repetido en miles de idiomas.
construye barricadas de papel con escritos de abogados, declaraciones, hábeas corpus, confesiones, El carcelero los ató a la silla eléctrica, palabras muertas de una lengua extraña tomadas de la boca de autómatas vestidos de negro.
el verdugo puso el switch y los envió libres al viento; ya no sueñan, ahora, Ya están muertos, ya están libres de la asquerosa carroña de la prisión; los autómatas negros han vencido.
Su carne horriblemente quemada sus voces resuenan, devueltas en miles de lenguas, cantando una canción se confunde con el aire de Massachusets, sus sueños son llevados por el viento.
que revienta los oídos de Massachusets. Ya están muertos» el Secretario avisa, codeando al Gober Haga de esto un poema, si se atreve.
nador. Ya están muertos» el Juez de primera instancia comunica John Dos Pasos quedamente al Juez de la Corte Suprema. Lo tradivo G, Este documento es propiedad de la Biblioteca electronica Scriptorium de la Universidad Nacional, Costa Rica