Repertorio Americano 301.
POETAS ARGENTINOS. Poeta duo conoces mis lágrimas de fuego?
no has herido tus carnes contra mi dura. puerta?
no tienes en tu historia una esperanza muerta pi tormentosos días o poches sin sosiego?
RAFAEL ALBERTO ARRIETA: SOLEDAD ESTAS VIEJAS PALABRAS ¡Oh, sereno poeta de la voz armoniosa que no eleva su grito di confiesa su llanto!
do me has sentido nunca atravesar tu canto como un puñal ardiente? respoudí a la diosa: En la quietud del jardín un hilo de agua fluía.
Era el silencio tan puro que ni la fuente se oía.
En la quietud del jardín no sólo el agua fluía. Era el silencio tan puro!
Mi corazón no se oía.
Estas viejas palabras que en el actual momento yo llamo a florecer y acuden dóciles al musical renuevo, serán mañana, como antaño, puevas, recién nacidas para el pensamiento, cual si brotasen, por la vez primera, húmedas de misterio. Madre fecunda y fuerte, mi verso es el diamante que para todos brilla con limpidez de agua, mas no interesa a nadie saber como en mi fragua sufro el martirio lento de su esplendor que. manté.
JARDINES EN EL CREPUSCULO FUGACIDAD NUEVOS POEMAS Por RAFAEL ALBERTO ARRIBTA Jardines en el crepúsculo, misteriosos, musicales.
Soledad, piadoso olvido, éxtasis. Los ojos suaves.
Deseo sin voluntad, dulzura de abandonarse.
Mis lágrimas son mías: uo aumentarán el (vasto caudal, oi mis lamentos irán como orifama, ni he de mostrar al mundo las lenguas de (mi llama de las que surge el verso cordial, sereno y.
casto.
Pues uno al infrangible pudor de mie dolores menudos. pasajeros? no hay sangre sin herida el abpegado intento de embellecer la vida y ser, hasta en los días sin sol, como las flores.
Se oye en la verja el grazpido del cerrojo y de la llave. Si yo tuviese un jardín abierto como una calle!
SONETO DE LA ROSA «Viajero desconocido diría, al caer la tarde, entra y descansa; no hay puerta que te lo impida; el instante divino goza. La noche exige purificarse a quienes marchan con ella.
Viajero que aquí llegaste: renueva tu provisión de paz, de belleza, y parte. Es 119 jardin, cuya alma es una fuente limpida y tranquila, en el instante en que despierta el alba.
De la fugaz noche de amor, aun se escuchan en el silencio claro, las voces tiernas de las violas, y por las frondas parecen revolotear aún las risas de oro.
En la sombra fragante de las glo.
rietas misteriosas, donde Eros lanzó sus dardos de plata, hay rosas desho.
jadas, junto a las nuevas rosas florecidas para las fiestas de la primavera.
En frágil cristal del agua, quieta en la fuente, donde cayeron las estre.
llas nocturnas como gotas de luz de una mágica clepsidra, están las almas de las horas, presas en la red de oro del verso Horas de anior, horas de éxtasis, horas de hondo silencio, horas de su prema exallación! surgen del claro espejo de la fuente, como visión armo.
niosa, a la evocación del poeta.
Se pueblan de músicas lus frondas, y de palabras los silencios, y de aromas las brisas y el espíritu de luz! la visión fugaz se queda, perdirable, en sl alma, como el recuerdo divino de un glorioso cielo que contenplamos en los instantes propicios de un atardecer purísimo!
CARLOS LUIS SÁENZ Costa Rica.
LA MEDALLA Sobre la mesa en que mi verso pace para captarla, silenciosa expira y su eucha y roja túnica deshace como esparciendo el fuego de una pira.
Desprendidos jirones de su estofa caen al soplo de insensible viento y la desuudan cerca de la estofa que nutre y viste su divino aliento.
Ya palidece el día, y en la estancia donde la claridad se hace fragancia, muere la rosa, enciéndese la estrella.
Mi alma recoge su postrer dulzura y labra su piadosa sepoltura este soneto que pació por ella.
Grabar quiero esta hora nocturna en la me(dalla flotante, que recorta la pantalla sobre el papel iverte bajo la pluma activa.
Mi lámpara semeja cosa viva.
Un ramo de violetas sabuma el aire. Siento fuir, casi sonoro, el pensamiento.
Fuera, la calle sola, nostálgica de luva, no espera a nadie. Es dulce mi soledad (como una mujer que en la acuarela del muro mira y (calla mientras grabo la hora fugaz en mi medalla. De Pugacidad, Buenos Aires, 1921. virginalmente, de infantiles labios, o, vasos de infinito, del silencio de amor; maravilladas, cuando encienden las almas como cielos.
LAS ARMAS DE EROS es Si Ruth, bajo la hoguera del astro, desafía sus llamas con las nieves de su carne de luna, Inés, en el paisaje nocturno, es como una irradiación vibrante de sol a medio día. Oh, remotas palabras que recogiera el viento de labios que hace muchos, muchos años de sombra, enmudecieron. sois como las estrellas apagadas que a través de las cámaras del tiempo nos envían su luz y resplandecen, incorruptibles, en el firmamento.
EL ARTISTA VERDADERO bombre de alma serena y fuerte un artista consumado: ha convertido lla tosca arcilla común en una obra de arte, ha modelado su alma. Todo ser humano es un artista que moldea su propia alma; sólo que, como en todas las manifestaciones del arte, aquél es más constante, genial, talentoso, y decidido, triunfa y llega a la senda del arte verdadero. Sólo el neutral crepúsculo las une con su (broche e identifica al cielo en que su lumbre arde: Inés quema la antorcha postrera de la tarde y Ruth enciende el cirio primero de la (noche.
EL PORTA LA VIDA CARLOS MA QUESADA Diciembre de 1921.
Cuando el amor, a un tiempo, las llame a su floresta pondrá dardos de oro y plata en su ballesta y encordará de plata y oro su salterio.
Unidas luego al cetro del divino tirano, Inés será la fruta tentadora en su mano y Ruth el vaporoso cendal de su misterio.
Como en mi verso diáfano y en mi sonrisa clara no había externas huellas de mi dolor bu. mano, la Vida puso en mi hombro su justiciera mano y preguntome luego, mirándome a la cara: recoLea el REPERTORIO y miéndelo a sus amigos. Este documento es propiedad de la Biblioteca electronica Scriptorium de la Universidad Nacional, Costa Rica