Archivo rebelde es
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. y y. DECENARÏODE LOS INTERESES CONTIN Editor: GARcía a INIONGE.
o y fÜ cf. Una hermosa iniciativa, de don SantiagoRpamón Cajal y Engl Parlamento español se pidió hace poco una pension de 25, 000 pesetas anuales para el ya viejo sabio don Ramón y Cajal. Desde el banco azul. a el ministro GABINO BUGALLAL declaró: Dar mm pertsíói: a Cajal, senlarla un fil. dc 7lÍrflU¡ SÍO. En consecuencia, ciento cuatro parlamentarios negaron la ¡pensión a Cajal. Los comentarios huelgan. Señor Director de EL SOL. mr ilustre y venerado amígoz. Algnnos bonísimos camaradas, como los doctores Lafora, Van Baum bergheu y Aurelio Ramos. muchos politicos ilustres, gloria y ornato del Parlamento; periodistas prestigiosísimos, y, en xfin, hasta gentiles damas. en cuyo corazón el patriotismo adquiere delicadezas y ternuras maternales.
han expresado el deseo de rodear mi vejez de un ambiente de veneración, estima y esplendor económico. Tan espontánea y nobilísima actitud evoca en mi otras ofertas generosas hechas tiempos atrás por algunos industriales entusiastas de la ciencia española, y sobre todo por bastantes fervorosos compatriotas de América (ioh el ardoroso patriotismo de esos hermanos de Ultramar, que adoran a España porque, al mirarla de lejos, se les aparece cual estrella resplandeciente y sin manchas. Descartando del cuadro sentimental mi insignificante figura. tamaña explosión de fogoso entusiasmo y de patriótica emoción constituye un espectáculo altamente consolador y capaz de confortaral espiritu más desalentado y decaído. Confírmase la idea, tantas veces expuesta, de que bajo los pétreos estratos, tantas veces subvertidos, de nnaEspaña orientada hacia el pasado, late una España joven, ansiosa de renovación. prometedora de glorias y estremecida por nobilísimas inquietudes.
Bien se me alcanza y» ello no mitiga, antes acrecienta la hidalguia del ademán que, al convertirme hoy en foco de tantas finezas y agasajos. se busca. según es lógicmlo quepodríamos llamar la cienzplaridad del prenzío. y del aplauso. Disparáis, amigos míos, por elevación. Apuntáis hacia mi para dar en el blanco de la juventud estudiosa. Sea de ello lo que quiera, todas esas efusiones sentimentales me confunden y anonadanrY en mi léxico, deterioSR. RAMÓN. CAJAL y Visto por Srruo. firma rlfmzda. adridl.
rado por la amnesia senil, no hallo expresiones adecuadas para exteriorizar mi profunda y cordial gratitud.
Ponga aquí cada cual aquellas frases de reconocimientos sugeridas por su buen sentido y la conciencia refleja de mi dificil situación.
Y, dicho esto. me perdonarán mis fraternales y queridos amigos si les digo que defienden una mala causal. Me excusarán si les expreso que exageran por igual mis méritos y sus demostraciones. Me exculparán si de. ENTÁLEs. v y r. il N929 claro que el ministro de Hacienda, al desatender la iniciativa del doctor Van Bauniberghen, dió muestras de cono cer la triste realidad política española. Mas, aparte argumentos legales y. de precauciones y cautelas harto justificadas. impórtame declarar que el supuesto en que os fundáis para dorar mi achacosa vejez carece de base cvbjetiva. Deseáis alejarme en el Pritaneo, y esto me honra y os honra; pero no. os habéis informado. bien de sí lo merezco y lo necesito. Deber mío inexcusable es recordaros, aunque al hacerlo. adquiera esta carta tonos de indiscreta y desusada confidencia, cuál es mi situación.
Mi caso no se parece, queridos amigos, al de esos artistas ilustres cuya prodigalidad e imprevisíón sólo fueron superados por su genio. No me cuento.
ni deseé jamás contarme. entre los potente dos; mas tampoco figuro en la lamentable grey de los indigentes de la enseñanza; No. Si alcanzo la edad de la júbilación forzosa, no reprodnciré la dolorosa odisea de esos veteranos profesores que, antes dela promulgación de la ley Alba; imploraban piedad ante los Claustros y ante el Consejo y de Instrucción pública para que fuera indefinidamente dilatada el plazo de descanso oficial. asociado para ellos a la visión sombría de una vida de abstenciones, estrecheces y sacrificios.
Fuera ingratitud callarqtie yo soy, no obstante la cortedad de mis luces y merecimientos, nn mimado de la fortuna. Mucho, muchisimo debo alos extranjeros; pero debo también al. Estado, que premió con largueza mis desvelos, costeando mis trabajos y los de mis discípulos. creando al efecto un Laboratorio oficial copioso en libros.
revistas científicas y medios de inves.
tigación;. debo asimismo no poco a la Prensa política y profesional, que, al ponderar hasta la hipérbole las distin ciones discernidas por las Academias. extranjeras. procuró a mis libros, aun a los de carácter más frívolo y endeble, un mercado casi inagotable en España e Hispano América. Deploro que la leyenda del investiagador indigente y olvidado haya ma. rrado esta vez. Si la afirmación no.
sonara a paradoja, diria que he apetecido siempre la mediocridad económica ya una vida tácita y oscura. Valer algo y no ser valorado. Trabajar útílmente Este documento es propiedad de la Biblioteca electronica Scriptoriuin de la Universidad Nacional, Costa Rica