Archivo rebelde es
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gobierno no siempre implica un cam? países se alegren de poder librarse de. un gobernante, al extremo de que por acabar con uno se puede caer imprudentementeen el despotismo. no. vamos a decirque los culpables del desastre fueron estos o aquellos. Las a mayorías, es decir, las masas populares. Los politicos. Las clases sociales organizadas; esto es, el capital, la prensa? Las mayoríasson fáciles de seducir y si son responsables lo son en cuan. to no han sabido prepararse por obra de cultura y de experiencia, para sa ber prevenir los peligros y paranb ser juego de las circunstancias. Pero las mayorías vivían de la eterna ilusión Íde creer en el momento presente, vivían de su impresionabilidad, se ali. mentarán con las ideas que les arrojen los avisados y harán el bien o el mal y y. según sean las fuerzas que los agiten. Mucha luz, mucha luz, mucha prácti ca de lo que esjttsto, mucha salud ¡no ral y hasta entonces ellas no serán el juguete de las momentáneas pasiones nide los intereses pérfidos. No se, les a ¿L. puede pedir a las mayorías que no vi, van ide ilusiones, cuando no se han empeñado en penetrar en la verdad de Ïsú vida, en la verdad deïsus destinos.
El error de. las mayorias consiste, por ejemplo, en creer que un cambio de gobierno mejora las cosas dela na ción. Un cambio de gobierno. Un cambio de gobierno puede ser apenas una gran mentira. Porque un cambio de bio de espíritu, que es lo que en verdad interesa, un cambio de espíritu en elïsentidode loïque es más racional, de lo que es más propio del bien cierto del hombre, de lo que necesita una sociedad para fortalecerse, para desarrollarse, para civilizarse, para cumplir sus fines superiores. E11 Japón para hnmanizarse no necesitó de cam bios de gobierno; en esencia conservó el de su. tradición; pero sí le abrió la puerta a las ideas del mundo para reconstruir la conciencia nacio nal, para reconstruida no con lamen tira de la ley, sino con la verdad del. buen hábito, sobre tododesde la es cuela, que es la institución orgánica de. la sociedad, superior a todas las instituciones sociales, porque és la que trabaja en el espíritu de la ¡patria y lo amolda y fortifica o lo deformay per vierte. No somos indiferentes a un cambio de gobierno, como tampoco somos indiferentes a la pretensión del país de llegar de un modo o de otro a la formación de un gobierno por el asentimiento libre de la nación. Pero de esto a considerar que por la sola virtud de tal hecho las cosas se arreglan mejor de como estaban, es lo que repudiamos e con una desconfianza legitima que nos nace del espectáculo de la experiencia. Nuestra politica no es sino una poc. 1.
12 ilítica de gobierno, yicomo es natural, en esto hemos sufrido grandes desilusiones. Es natural. decimos, parque un hombre de gobierno, por excelente que parezca, puede coxxertirse en una yíctima de las tradiciones viciosas del país. todo país es un enfermo que atribuye siempre a los doctores que le atienden la imposibilidad de su curación, no sabiendo que no hay medicina que extirpelasdolencias que hayan afectado los elementos vitales de su propio organismo. Peor aun, si en materia de gobierno le faltan al pais ideas claras y principios justos, Si le falta una educación eper 0n ahÁ77zenïa7zo política que sea propiamente preocupación intensae inteligente de lo que son los. intereses sociales, los fines sociales, las aspiraciones de una sociedad que se wcultiva y se organiza para servicio. noble de la vida y del espíritus del hombre,. qne pone en puestopreferente la cultura mental, que estima como xrirtud suma del ciudadano el trabajo, que tiene a la familia honesta como el ¡más alto exponente del estado. que hacela riqueza pública. por obra de aplicación honrada de las actividades del hombre, que no tolera el Vicio, que no aplaude al caballero de industria y que llevaia la acción pública no a aqueLcuyo nombre suena más en la calle, sino a aquel que puede llegar al gobierno con el propósito de, hacer el mayor bien posible, porque sea hom¿ bre no sólo de luz sino de condiciones morales efectivas. En lo que son responsables todos, o el mayor número, de la tiraniade los Tinoco, es en la ausencia de una razón. justa para cometer el gran error de tumbar un gobierno sin saber sobre qué ideas habría de organizarse el gobierno que le sucedía; así cayó el pais enun mal que estuvo apunto de ser irreparable. Porque el. Ministro Tinoco no era hombre de principios politicos. Antes bien, de haberle juzgado por su vida anterior, se habría visto que en más de una ocasión demostró ser poco o nada afecto a las disciplinas politicas, que en el fondo pueden implicar una condición virtuosa; y tampoco, erajél hombre de discusión. En cambio, era notorio que gustaba del aparato de las armas, y que era su espiritu propenso al uso de la fuerza, no siempre justa, más fácilmenteinclina. da a lo arbitrario e inhumano. Cómo se podía pensar que unhombre de tales condiciones podía ser, el varón quellamaba la república para vivir en conducta civil, en orden de justicia, afianzada sobre la excelencia de las instituciones de la libertad?
No pierdan de vista los pueblos el engaño a que son conducidos o en que pueden caer por arbitrio propio, de La República es imacuestión de es piritu, siempre será una cuestión deespíritu. Sus institucionesy sus prácticas y sus hombres, no son sino exa ponentes de sus fuerzas internas; ise, perfeccionarán sus instituciones, mew I!
jorarán siusïprácticas y cambiarán sus hombres, si la conciencia nacional se viril, si la patria es algo que vive y, crece en una ¡aspiración constante de mejorar por el impulso de las fuerzas que constituyan su vida moral. El godel gobierno gn obra constructiva y. perdurable, hay instituciones superiorest la familia organizada; la escuela fortalece, si el espíritu público se hace i bierno en esto es secundario. Al lado progresiva y despierta; la prensa en. manos ilustres y honradas; la opinión pública justiciera y sostenida sobre L doctrinas sanas y con fe en el poder de.
su derecho y en la eficacia de sus ac.
ciones. Esta es la política de un pueblo: una política que no es posible descnidary porque es la vida misma de la naciónï Unavpolítica qne atañe al ciudadano de ibien, que no se hace en la calle púJ blica, en el tumulto ocioso, sino en labor permanente desde el hogar hu. milde, desde la escuela rústica, en dis cusión limpia, no viciada por egoísmos torpes, desde el periódico activo que es hoja libre del pueblo, no pretexto de ¡nercantilismo odioso y servil. Esta»
es la política del ciudadano, entendidoel ciudadano como un tipo de hombre?
que ama el saber, que se ilustra, que afirma su condticta sobre un carácter robusto, que vive de su trabajo, que: no prospera en la suciedad del vicio, que se llama patriota, no porque haya.
hecho riqueza maligna o porque haya «ofendido a la patria, sino porque la.
sirve como hombre civil y como caba llero cumplido. y Lo que vamos conquistandono es u el bien presente, la comodidad pasaje ra, lo que conquistamos para nosotros y para los otros es la libertad. Pero la.
libertad no la compraremos ni nos la dará ningún hombre. La libertad la conquistaremos viviendo en la liber M»
tad, por tina educación profunda en lalibertad. El despotismo de ahora o de. v maañana, eis la expresión de las fuerzas. que trabajan en la nación contra 1a virtud. Nosotros creemos que es necesano y que de cuando en cuando nos veremos sometidos a estas pruebas duras y amargas, porque es natural esta reacción del mal contra el bien como consecuencia de la acción sostenida del bien contra el mal, que es la obra secreta de toda sociedad de hombres.
Lo que no puede preveerse es el resulf tado de la ingente lucha. El hombre, a veces reconstruye su vida por una vigorosa disciplina; pero la tiranía es que los cambiosvde Presidente mprali el indicio de la decadencia de un puezana la República. Este documento es propiedad de Ia Biblioteca electronica Scriptorium de Ia Universidad Nacional, Costa Rica blo cuando éste no encuentra en sf