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más desralidos e ignorantes, los que no han reci bido el beneficio de una dotación, puesto que los luchadores más conscientes (zapatistas de Morelos, peones sindicalizados de la Laguna. han conquista do el derecho a poseer el medio donde aplicar su fuerza de trabajo.
EL GOBIERNO ANTE EL PROBLEMA Ante estas pretensiones, que son nuevas embes tidas de los terratenientes, el actual régimen fija su posición frente al problema agrario, expidiendo cen fecha 11 de diciembre un acuerdo de la mayor importancia, que tiene por objeto hacer en el más breve plazo posible la titulación de las parcelas todos los ejidatarios y para que en lo sucesivo, al ejecutarse las resoluciones presidenciales que doten o rostituyan tierras a los poblados y aquéllas que creen nuevos centros de población agricola, el parcelamiento se efectúe simultáneamente al acto de ejecución y los títulos se expidan con la mi?
nieta diligencia que permitan los recursos destinados por el Presupuesto. acuerdo que merece¡un cuidadoso análisis y que vamos a comentar en éste y sucesivos articulos de COMBATE. El problema agrario, la dotación y restitución de tierras a los poblados, es asunto vital básico para. la vida mexicana, que mientras no quede resuelto definitiva o integralmente, mantendrá al pais en deplorable atraso, al mayor volumen de su población en la miseria, sin desarrollo económico posible en todos los aspectos.
El acuerdo presidencial afirma que la titula ción de las parcelas se justifica por dos razones fundamentales: la urgencia. de dar seguridad y confianza al campesino, con respecto a su dis fruto de la tierra, y, en segundo término, la necesidad de obedecer un mandamiento constitucional que ordena que los ejidos sean fraccionados en parcelas, con la mira de que el dominio y propio dad de cada ejidatario sobre su tierra queden reconocidos en los títulos irrevocablcs que se les entreguen.
COMBATE se ocupar:i. de demostrar, en éste. sucesivos artículos, cuya amplitud se justifica p0r¡
la enorme trascendencia del asunto, que los dos fundamentos del acuerdo están equivocados, son erróneos.
PRIMERO: No se aumentará, ni se puede au mentar la confianza y seguridad de los ejidatarios del pais, por el camino del acuerdo, aparte de que, cºmo lo veremos, el verdadero problema de nues tros trabajadores agrícolas, no cs de una supuesta confianza, sino de algo mucho más hondo. csen cial: SU MISERIA. La cuestión de dar confianza tiene que ver con otra capa social, bien distinta de los trabajadores ejidatarios. Se relaciona con sus enemigos los terratenientes, que si buscan y ansian tener confianza, pero que sólo la pueden los grar en detrimento de los :impcsinos pobres. De tal suerte que una de dos: o se saca de la miseria a los ejidatarios y se prosigue quitando tierras a los que las tienen para dnrsclns a los que los nocesitan entonces NO ll:tlilt. Ni PUEDE HABlílt CONFIANZA entre los afectados. o se opta por DAR. JON FIANZA a los que tienen tierras a, fcc tables, pero entonces se sacrifica a los c:uupcsrnos pobres y se asesina reforma agraria. Cualquier otro planteo es equivocado o doloso, como lo ire mos viendo.
SEGUNDO: No es verdad que el acuerdo son impuesto por la exigencia de obedecer un manda micuto constitucional, ifl absolutamente inexacto y , rr incri que haya un precepto de la Constitución que obligue a. tratar de suprimir el ejido colcctrvo cil nucstro pais. lis, jurídicamente hablando, un tremendo desacato para ycs vigentes, entre otras lo propia Constitución, el Código Agrario y las le. cs quo rigen el olorgnrnicuto du crédito a la ngrr cultura, afirmar como lo hace el ncuordo presiden cial, que por razones de orden legal debe llegarse hasta la supresión, nada menos, del concepto del o rt lo colcctiv. Paso a paso, en los sucesivos articulos que puliíic:ircmos, ir:i desarrollándose la demostracion mi nucio :zt de las palabras :Lntt riorcs.
lil acuerdo contempla, como se dice en frase muy expresiva, una situación social muy grave cn el campo ejidal. trata de rcsolt tirln. que cxisl te, una irreductible oposición entre lí(illltll)dll por una parte, l llll(l tllil. l ll tl por la otra. opta por dar la primera, proscriblcndo el segunda continuan no se ra. lngT. tr. pero la des, truccion dci ejido colectivo pued que si se obtcupíi, con ella, se logrará la desaparición de toda, po. ibilftinrl do trabajo en común, la ruina de las plotncioncs industrializadas, y. por lo mismo, rcdurc :iin del volumen dc producción agrícola. decir, se lograr:t lil) tftlli lti tltltl de lo que el :ic icrdo dice perseguir, sin que con su oxpc dir i:in curuplilnicnll. sr» satisfaga, siquiera, una orígen in de tipo constitucional, pues como dijimos, lo que con. se llíl. tf cs violar. desdeñar todas los loves vigontºt. irmicn clln los consid rnndos tlcl acucrdo por afirmar que: el desarrollo de la, rcttirrn:r agraria dc f: ir. ji:stnndo sus turnos las ncccsid;idcs de los cnnt csinon :i litl cxigr ncizw de la ccouomin. que rc l:t:r :l de in producción, realizada cn p:trlc consi r;r?, li. los ejidatarios, el abastecimiento de los EÍQ¿
bienestar común, y rehusarse a lo que el mismo acuerdo declara que son tendencias de la agricultura moderna, a saber: planificar la economía rural. a) ordenar los cultivos. a) realizarlos en mayor escala, para obtener una creciente cantidad de productos de buena calidad, adecua dos a los requisitos de la demanda, con un es fuerzo humano cada vez mejor aprovechado. En el régimen de propiedad creado en los distritos de riego, la colonización de los terrenos beneficiados, con agricultores en propiedad plena de la tierra, ha demostrado que aquella actitud es inevitable. Cuan do la presa de Don Martín comenzó a sufrir cscasez en sus almacenamientos, pretendió el Banco Agricola reducir la extensión de los cultivos para regularizar el uso del agua. Todos los colonos se, negaron y exigieron la garantía de sembrar la mayor extensión de su parcela. Las consecuencias no se hicieron esperar, y después de un año, los alma cenamientos estaban agotados y toda la población de aquel Distrito en absoluta ruina, sólo porque privó el interés individual y no el social, sólo porque los propietarios en pleno dominio de la tierra, hicieron uso de un derecho, sin cooperar al bienestar común, sin siquiera importarles el futuro in mediato.
Cierto también, como el acuerdo lo expresa, que nuestra agricultura no sólo debe bastar para cl abastecimiento interior de nuestros mercados, si no para obtener remanentes que exportar, cuya venta al exterior ayude a equilibrar nuestra balahza de comercio. Hasta el presente, México sólo ha sido exportador, en muy pequeña escala, de unos cuantos articulos agricolas: garbanzo, café, algodón, hencquén, ixtle raiz de zacatán, plátano y otros productos tropicales, pero el grueso de su producción apenas ha bastado para el consumo interior. una producción agricola escasa y de baja calidad en muchos casos y, en otros, de un elevado costo de producción. Cierto que debe procurarse un aumento en la exportación agricola, pero ella está en relación directa con el avance técnico de la agricultura, que ha de dar mejores frutos, bien seleccionados y tipificados, sin defectos y enfermedades que, en ocasiones, les han cerrado la puerta en países extranjeros y este avance técnico, insistimos, no ha de lograrse por el cultivo individual de una minúscula parcela, por el esfuerzo aislado de un gran número de agricultores, sino por cl cmpeño sumado de todos, para mejorar la producción.
Un ejemplo entre mil puede citarse: el plátano roat;in, conocido en América del Norte como pl. itano tabasco, ha sufrido un colapso con la plaga del chnmusco y ésta no ha podido erradicarse porque no ha sido posible unir a todos los agricultores dentro de un propósito común, seguir estrictamente los procedimientos indicados para combatir la plaga.
Intereses personales, suspicacias e incomprensioncs, han impedido atacar la enfermedad en su conjunto, eombatirla en todos log plantios.
EVOLUCION DEL CONCEPTO DEL EJIDO. lustn es la apreciación de que a medida que aumenta la contribución económica que el país de¡n:indn de agricultura ejidal, evoluciona y se amplía también el concepto del ejido, que fue coniprendido originariamente como simple medio de dar a la joblaci6n rural, acto de justicia indiscutible, un medio adecuarlo de subvenir a las necesidades inmediatas de su subsistencia y de libreria de la scrvidunrbrc croudmica a que estaba sometida. Ya no (as el ejido el pcgujal que habría de completar el jornal del peón de campo ni la parcela escuela para. futuros pequeños propietarios. El ideal agrario de los revolucionarios de entonces. expre sudo en sesión memorable de las C:imarís por Cnbrcr:i, a evolucionado en el sentido de que la tic cn poscsión de los que directamente la trabajan no sólo debe servir para satisfacer las necesi. dades del ejíd:ttario y su familia, para el autocon. sumo de una economía cerrada, sino para lan zar producción a los mercados y la venta dentro de la libre competencia, que exige calidad, abundancia oportunidad para presentar las cosechas; y si la titulación de una parc0la va a definir el derecho individual de cada ejidatario, para que la trabaje produzca lo que quiera, no ha de lograrse aquel desidcr:rt:t. ll campesino mexicano, sin grandes norcs :dadcs que satisfacer, sub alimentado y apenas vestido, se conforma con obtener de, la parcela la diaria subsistencia, un es el empresario que se lan a los mercados para vender al mejor precio sus coaccl. ns, stilo concurre a las plazas regionales pa rn realizar una parte minima con qué comprar la su y un trozo de carne, la manta y los hunrachcs, la herramienta rlc, mano y otras pequeñeces. Para transformar esta situación se requiere explotar el ejido dentro del moderno concepto que lo ha evo lncionndo, co decir, dentro de grandes unidades, con el trabajo en común de un grupo de ejidatarios, que organizados por medio del crédito y dirigidos t(:e uic:rmentc, salven la etapa de economia natural en que han vivido.
lis vcrdad que se han hecho esfuerzos para lograrlo. Sin embargo, el crédito ejidal ha sido insufi ciento para organizar a la mayoria de los ejidatarios.
apenas en minima proporción se han rct accionado las zonas cjidalcs más importantes, pero el resto de los ejidatarios han carecido de capital para adquirir sus clcrncnton de trabajo, para cultivar la extcns sion lolnl de los ejidos. para mejorar o regar las l íl lli interiores, la materia prima para las indo: rtrinn un remanente de productos dcst. inndos l, YÍII Tl21! l(;HI lin rlftít ltr, lll. iiíl lllll t. lilllllt lili ltllv ii:i, jori:r cn la ro lnccil rn agrícola, un amo l vcniro. racionall7.:iciv ui cn el tr:ibny;o. si los niirlo Í. ib; 5jt liº, lft ser buno dc progreso para. r:iiuprs rizo r indisj tnd:tbl quc oltlr ioncn ¡riº, t su (lr. irrolºcn c:. io icnl, ºt th j¡ l l1l iºl crccivnt. No olirtnnto que cl :i i:crdo aclara que la tt ilac3íin di la vtrcrvl:r l llj ll. íl rloºcs:trinvncntc o ini rºcnto para dctiuir los dcrccbos dotario, tl lllt. vvrn nrirr. dcl:uilu, linrl uli ln. 7¡ lol:ilíif rri en unidades agricolas en crnpre tas rnooctrtnd maquiniza l, o los im5r cr t. r; nlyflfj. Un todo 10. l51. dcrcclmn io. r:rol ll llfl l, l; garantizado sdln ba podido rcnli7. arsc dc in:c. y ¡r, gij, us lou i;vji:lrttnrioslucrn linzitnrln, win el trigo. el 1nni7. el frijol y cl t, icrrrts de escasa o aleatoria producción, para ade quirir buenas semillas. abonos o mejoradorcs, un fin, para aprovechar al máximo la tierra que se ha puesto en sus manos, Por otra parte. la acción dcl listado no no ha sentido en los campos para mejornr l:t tricnica de la agricultura. larccf los ejida tarios f l:t direccion y conocimientos para mejorar diversificar uns cultivos, no se han nclcccionadf, l:i nºinillna, ni niquicrrt de mail, para aumentar los rendimientos o crear variedades aclimatadas rprc rc. wi:rl:ru al hielo o a ciertas cnternuzdadcs. Cultivos mm el del c:ifr. en Veracruz, sufren el alrnntlono lll. compl lo. por sus rendimientos. su costo de ttrodnrctf o eal3dud, algunos de nuestros ºprorl rclos no rcnist. co la competencia dc los cxtr:in. icroc. Además, la vcntn do los productos con pre, COMBATE lo. de Enero de 1941 el propósito de defender a los ejidatarios contra las especulaciones que reducen su ganancia y numentan los precios de consumo en exclusivo beneficio de traficantes sin función útil para la sociedad. lo poco que en los dos años últimos se ha logrado, fué posible por la organización del trabajo en común de los ejidatarios, enel Yaqui, en la Laguna, en Mexicali, donde el Banco Nacional de Crédito Ejidal tenia predios para concentrar las cosechas de todos los ejidatarios y dirigir su venta por mºdio del Comité de Subsistcncias. Un cjidatario aislado, sin vinculación con la economía de toda la nación, sin bodegas para el almacena miento, sin medios de transporte, sin relaciones co mercialcs, seguirá como hasta ahora, vendiendo su cosecha a los acaparadorcs, sin defensa alguna contra las especulaciones, aunque reciba crédito agricola de los bancos, si éstos no tienen un sistema organizado para vender el total de la producción en cada zona.
GARANTIA PLENA AL EJ IDATARIO Después de las consideraciones anteriores que hemos comentado, la exposición de motivos del acuerdo señala que, en muchos casos se aplazó el parcelamiento, expid icndo titulos que sólo amparab:m el derecho del beneficiario a una parte que podría denominarse social. dentro del ejido, pero que de ninguna manera confería dominio sobre una par cola determinada, y afirmar el Presidente de la República, que la consulta a la libre opinión de la masa eompcsina, durante su campaña electoral, lo ha robustecido en la convicción de que el cjidatarro aspira a recibir una garantía plena de su perma nencia en el ejido una seguridad de que su pa trimonio los frutos de su esfuerzo serán intocablcs, mientras cumpla con las obligaciones señaladas por la Ley. Quizás los creadores del ejido colectivo no regalaron en forma completa su existencia, limitándose a estatuir en las reformas de 1935 a la Ley de Crédito Agrícola vigente yen el último. digo Agrario que, en todos los casos donde sea conveniente, el uso del crédito y la explotación de los ejidos se harán en forma colectiva, es decir, recibirán los ejidatarios el préstamo total correspondiente a un grupo de ellos. trabajarán unidades de tierra de cultivo apropiadas, en vez de recibir cada quién el dinero necesario para trabajar indi vidualmente su parcela. lo anterior, no corres pondió un estudio que definiera la naturaleza eco nómica del ejido trabajado bajo este nuevo siste ma; se aplicaron las formas de gobierno de los ejidos antes existentes y el llamado ejido colectivo jo operación. con el resultado de que no ha lle.
gado a tener cohesión económica social, principalmcnte porque no se han definido los derechos individuales dentro del conjunto, Ni siquiera se han fijado normas para distribuir las utilidades, usándose diferentes procedimientos en la Laguna, en Mexicali, cn Lombardía y Nueva Italia y en la hacienda de La Llave, con el resultado de que al presente, el ejido colectivo es una entidad social indefinida. dentro de la cual los ejidatarios tienen la sensación de carecer de un derecho real para tra bajar la tierra, para sostenerse como agricultores y recibir utilidades; pero sin que esto quiera decir.
en ninguna forma, que no se pueda y se deba dar la debida organización al ejido colectivo, en vez de destruirlo. En muchos casos, los ejidatarios corr sidcmn que cl patrón, el hacendado, ha sido substituído por el Estado o por el Banco Ejidal, una en il l5ltl abstracta que les impone obligaciones para re.
cibir cl cr. idito los :i vud. para que puedan cul tirar lo que antes trabajaban como asalariados del ¡creen :lndo. Esto también ha significado falta de responsabilidad y disciplina, falta de arraigo a los intereses de su clase y un afán desmedido de que cl listado atienda todas sus necesidades, nllannndo obstáculos, y resolviendo los problemas.
Hay que señalar que en el llamado ejido colec tivo solo se trata del trabajo en común de los iC rrcnos de cultivo, con el uso también común del crédito impartido. para trabajar más racionalmente los ejidos, para aprovechar mejor los implementos de trabajo, para defender más eficazmente los in. tercscs de los grupos cjidrdes y para someterse, en!
casos como el de la Laguna, 11 imperativos de un¿
sistema de riego por inundación que hace imposi ble el cultivo aislado de minúsculas parcelas. No, hay, por lo tanto, doctrinas exóticas que hayan d05 virtundo los fines del ejido colectivo o que hayan¿
torcido la recta intención que se tuvo al crearlo, co mo dicc. cl acuerdo presidencial en su exposición.
insistimos: todo ha habido menos una doctrinn co niada aplicada al medio mexicano; tampoco el, propósito de ejercer indebidos hºgernonins dentroí de las comunidades ejidales. Lo que impuso el me dio la realidad en ciertos casos; fué la convenien cia de salvar una etapa de la economia cjidal. cuando entregada la tierra en mayores cxtcnsioncsí no en simples retazos, se imponía un nuevo sislcmtt de trabajo, el mismo que, por lo demás, usan nuestras campesinos desde hace siglos para efectuar, determinadas labores, sumar los esfuerzos de un gru po para facilitar una tarea como el desmonte de la tierra o para utilizar animales e implementos como en el caso do la trilla del trigo o. beneficio del café, del arroz y del tabaco. Claro que también ese sistema ha determinado, cn cicrtos casos, unnl mayor cohesión social entre los ejidatarios, un mejor conocimiento sus interes. un afán más fir me para defenderíos. r:nrantizurlos. En la Laguna. por ejemplo, los ejidatarios tienen actitudes conducta muy di. tintas las del individuo aislado, a esa sumisa o servil del campo: ino desvalido que nccpt. sin protestas toda clase de atentados, pero debe rcconnccrsc en esto una gran ventaja. como la que siempre tuvieron esas comunidades indige nnn que supieron rlcff ndcr sus terrenos comunales nada menos que de la acción inexorable de las com»
pañins deslindndoros. de la fuerza incontrastnble de una dictadura que los fraccionaba.
Kicjnpro. uc lor cjídos rcprcsenlan unidad pn r:i la explotación agricola, un coniun (lo posible cri, 1:r. ni.:icidn econ unica. en, nrncr1tr:rn facilidades vcn ajas para dírigír. mejorar la crplotacíónl oprir oin para que. arlrrrinistrcrt miis etica mf ntej coniuncs iulcrcscs para ofrecer p! cnss corun i:rs disfrutar del producto del trabajo. No asi donde, las dct:tcioncs de terrenos de cuilivo bar. 33 do mezquinos fraccion? disrcrsns. separadas por vlvºsritir :i los camtc siuon, creando en muchos casos. rir c ill l, crrn qui; l, 3tlllf)nilll fÍl. labor iniciada por el Comité llegul:tdf l. coop: r:ir nl rl ;l Mercado de loa Subsistenltins no la alcanzado :intugdnis nds irreconciliables. desvirtuando o. pro. :ilo dr: uriticnr por medio dcl ejido las aspirac:trcció de un estatuto, de un reglamento de trabadistancias o accidentes te o ráficos tuo al. fan Vi i. QUE GARANTIZA UN TITULO EJIDAL?
99 Indiscutible que la agricultura nacional requiere con urgencia confianza en las condiciones que rigen la vida económica rural, pero cabe preguntar si la titulación de la parcela es medio Eficaz para alcanzarlo. Un simple titulo escrito en papel o per gamino qué derechoe garantiza, qué valor tiene para el ejidatariot Significant, sin duda alguna, el derecho a usufructuar una parcela intervenir en el proceso de la producción, ya. sea que los ejidos se. rabajcn en forma individual o colectivamente; pero qué valor puede tener el reconocimiento de ese derecho frente a los abusos de una autoridad agraria, municipal o militar, frente a csta realidad me xicana que en muchas regiones del pais no garantiza ni la vida misma, ni la impartición de la jus tici¿i, ni siquiera la tranquilidad doméstica. Acaso un ejidatario podrá. evitar que se le expulse de un ejido cuando no se hara sometido a las disposiciones arbitrarias de un cacique o a las órdenes de una autoridad agraria irresponsable. Acaso tendrá el título la virtud mágica de evitar que el campesino sea explotºi do por el usurero acaparador de las cosechas o que sufra la exacción do municipios inconscientcs o de políticos voraces. Podrá el título evitar que en un momento dado las cose elias de un ejidatario sean robadas o negados los derechos hereditarios :i su mujer o a, sus hijos al morir el iidatario? Si el titulo va a garantizar el dºminio pleno sobre una parcela determinada y el dcrccbd constitucional para trabajarla individualmente. en dónde queda entonces la posibilidad de que las tierras de cultivo se trabajen en común, si ¡os disidentes se niegan a someterse a ese régimen ¡ic producción? Podr:i decirse que a través del crédito ejidal es posible organizar asi la explotación, someter a sistcnm comunes modernos a todos los ejidatarios, pero señalamos que garantizado el dominio pleno de una parecia, definida y deslindada, los campesinos podrán negarse aun a recibir crédito, si lo obtienen del prestamista local ode idrncos comerciales privados. Se perderán entonces todas las posibilidades para dirigir racionalizar la producción, para evitar lo que es ya en numerosos casos, un sistema pernicioso de explotación de la parcela: su a. rrcndamcinto a los particulares o su cultivo total a base de peones mal pagados, repitiéndose el régimen que hemos co ndenndo en las haciendas, sólo que agravado en los ejidos por la mezquina cruprcsa agrícola que representa la par ccl:1 ejidal asi explotada.
EJIDOS COLECTIVOS La experiencia en el trabajo en común de los ejidos, ha demostrado que sólo asi es posible maquinizar las agricultura, sembrar semillas seleccio nadas, poder combatir las pingns (lefcndcr los piccios de la cosecha en su venta en los mercados. u:rndo individualmente cada campesino cultiva una parcela hay dificultades insuperables para orº g:tuizarlos, para que aprovechen al máximo los re.
cursos de la tierra, para usar del agua de riego con economia y porn lograr todas las ventajas que no desestima el acuerdo presidencial en sus con idcraudos. La impartición del crédito ejidal ha de mostrado que el campesino mexicano, necesita del esfuerzo tutelar del Estado para guiarlo como ernpl :i¡tl l(l, para :rconsc jarlo y dirigirlo en sus activi dndcs agricolas y comerciales, para instruirl0. educar lo. No son los campesinos mexicanos como los pequeños agricultores de Bélgica Dinamarca, donde ellos izan podido agruparse, porque tienen ya un espiritu c00pc¡ tltlt 0, porque entienden los pro blemas de la agricultura saben sortear personalmente sus obstáculos. La Sociedad Local de Crédito Ejidal, como organismo usado para distribuir el crév dilo de ovio o de refacción entre los ejidatarios, ha sido siempre un mito cuando cada quién ha se guído cultivando individualmente su parccla; la responsabilidad solidaria mancomunado, una simple frase, que un bon llcgado a entender ni podrán entender nunca, quienes trabajan dcsunidos, sin poder darse cuenta en donde existe un interés común o una ventaja útil para todos, con las consecuencias desastrosas para el banco, de que allí donde el crédito se ha impartido en forma individual las re upcr:iciones son nulas o insignificantes, exigiendo una vigilancia extrema y personal excesivo que numcnta cl, costo en la operación del crédito. En cambio, desde que el Banco Ejidal pudo organizar a las llamadas Colectivas, fue posible una dirección más eficaz y la experiencia ha sido excelente, al grado que en los dos últimos años el Banco Nacional de Crédito Ejidal pudo obtener capital privado que invertir en la Laguna, en el Yaqui, en Mexicali, lugares donde los banqueros tuvieron confianza, no da es porque sabían de la posibilidad en el con trol de las cosechas, de un sistema para evitar suslraecioncs peligrosas, de la seguridad de contar con un producto de calidad reconocida, no eso mosaico de semillas de diferentes clases y variedades, que presentan en los mercados los pequeños agricultores que realizan un trabajo individual. Si no hubiera argumentos bastantes para demostrar las ventajas del trabajo en común, que no desestima el ncucrdo del general Avila Camacho, bastaría la considcración última de que ha sido posible canalizar el ca pital privado hacia la refacción a la agricultura (dc las (Ir lectivas, para pronunciarse en favor de éstas.
Sin embargo, es importante destacar que el Banco lºljidnl se vió obligado a recurrir a esta cin» de intermediarios, debido a que, por diversas. s:rs no ha quedado asociado al Banco de Méxi :o. Con esta. institución, como banco central que es, pedian haberse rtalizsdo operaciones de redes cucnto para aumentar el volumen los recursos destinados a los préstamos a los ejidatarios, que es el procedimiento de que se valen los bancos privados para multiplicar sus recursos.
Pero si, como es proposito expreso del amor lo que comcntnnros, debe prescindith de lo conf cpci juridica del ejido colectiva ante un impera tivo superior: devolver la tranquilidad a la masa campesina, consolidando para siempre la reforma agraria y eliminar renciilns e inquietudes. y esto. piierc decir que no habrá manera de consolidar ti el sistema de trabajo, lnbr! que c jnrjjnr g rir csc criminc, que. rescindir de sus ventajas, aceptando de, arzlcinnno todas las conn icucncíns (ic una nrplotacidn cjidnl lcsorganimdn, nnírrqnícri uu l:i que ºnda qnzén, haciendo. i del derecho de nsnfruc var uns parecio, la tral nic como Dios lo rlr i(1 con los medios Tt ttiirsos que puºun ccrsc rfcir, para satisfacer ncccsÍdndcs o capri. ciones. intereses de una ciasc. asa a la pág. v,. a. rLsL n» z;gf , u. a. u; ¿m 41. :t, r cc;. o i, we u am.