AMAUTA. 29 La EvoLuc ou DE LA Echanrmnfehúann. pon Jos: oAnr. os AR ATE:OU En el pianº de la economia se percibe mejor que en ningún otro hasta qué punto la Conquista escinde la histo ria del Perú. La Conquista aparece en este terreno, más netamente que en cualquier otro, como una solución de con tinuidad. Hasta la Conquista se desenvolvió en el Perú una economía que brotaba espontánea y libremente del sue lo y la ¡gente peruanos. En el Imperio de los incas, agrupación de comunas agrícolas y sedentarias, lo más interc sante era la economia. Todos los testimonios históricos. coinciden en la aserción de que el pueblo incaico labo rioso, disciplinado, panteista y sencillo vivía con bienes tar material. Las subsistencias abundaban; la población. crecía. El Imperio ignoró radicalmente el problema de Malthus. La organización colectivista, regida por los incas había enervado en los indios, el impulso individual; pero había desarrollado extraordinariamente en ellos, en prove cho de este régimen económico, el hábito de una humilde y religiosa obediencia a su deber social. Los Incas sacaban toda la utilidad social posible de esta virtud de su pueblo, valorizaban el vasto territorio del imperio construyendo caminos, canales, etc. lo extendían sometiendo a su autoridad tribus y tierras vecinas. El trabajo colectivo. el esfuer zó común, se empleaban fru ctuosamente en fines sociales. Los conquistadores españoles destruyeron, sin po der naturalmente reemplazarla, esta formidable máquina de producción. La sociedad indígena, la economía incaica, se descompusieron y anonadaron completamente al golpe. de la conquista. Rotos los vínculos de su unidad. la nación se disolvió en comunidades dispersas. El trabajo indíge. na cesó de funcionar de un modo solidario y orgánico. Los conquistadores no se ocuparon casi sino de distribuirse y disputarse el pingñe botín de guerra. Despojaron los tem plos y los palacios de los tesoros que guardaban; se repar tieron las tierras y los hombres, sin preguntarse siquiera por su porvenir como fuerzas y medios de producción.
El Virreynato señala el comienzo del dificil y complejo proceso de formación de una nueva economía. En.
este periodo, España se esforzó por dar una organizactón politica y económica a su inmersa colonia. Los españoles empezaron a cultivar el suelo y a explotar las minas de oro y plata. Sobre las ruinas y los residuos de una economía socialista, echaron las bases de una economía feudal.
Pero no envió España al Perú, como del resto no envió tampoco a sus otras posesiones, una densa masa co lomzadora. La debilidad del imperio español residió pre Cisan 1ente en su carácter y estructura de empresa militar y religiosa más que politica y económica. En las colomas españolas no desembarcaron como en las costas de Nueva lnglaterra grandes bandas de pionniers. la América espa. ñola no vinieron casi sino virreyes, costesanos, aventureros, clérigos, doctores ysoldados. No se formó, por ésto. en el Perú una verdadera fuerza de colonización. La poblactón de Lima estaba compuesta por una pequeña corte, una burocracia, algunos conventos, inquisidores, mercade res. criados y esclavos. El pianníer español carecía, ade más, de aptitud para crear núcleos de trabajo. En lugar de la utilización del indio, parecia perseguir su exterminio. los colonizadores no se bastaban a si mismos para crear una economía sólida y orgánica. La organización colonial fallaba por la base. Le faltaba cimiento demográfico. Los españoles y los mestizos eran demasiado pocos para explo tar. en vasta escala, las riquezas del territorio. como para el trabajo de las haciendas de la costa se recurrió a la importación de esclavos negros, a los elementos y ca racterlsticas de una sociedad feudal se mezclaron elemensos y características de una sociedad esclavista.
Solo los jesuitas, con su orgánico positivismo, mos traron acaso, en el Perú como en otras tierras de América. aptitud de creación económica. Los latifundios que les fue ron asignados prosperaron. Los vestigios de su organización restan como una huella duradera. Quien recuerde el vasto experimento de los jesuitas en el Paraguay, donde tan hábilmente aprovecharon y explotaron la tendencia na tural de los indígenas al comunismo, no puede sorprender se absolutamente de que esta congregación de hijos de San lñigo de Loyola, como la llama Unanamuno, fuese capaz de crear en el suelo peruano los centros de trabajo y pro ducción que los nobles, doctores y clérigos, entregados en Lima a una vida muelle y sensual, no se ocuparon nunca de formar. Los colonizadores se preocuparon. casi únicamente de la explotación del oro y la plata peruanas. Me he re ferido más de una vez a la inclinación de los españoles a instalarse en la tierra baja. a la mezcla de respetoy de desconfianza que les inspiraron siempre los Andes, delos cuales no llegaron jamás a sentirse realmente señores. Ahora bien. Se debe, sin duda, al trabajo de las minas la formación de las poblaciones criollas de la sierra. Sin la codicia de los metales encerrados en las entrañas de los.
Andes, la conquista de la sierra hubiese sido mucho más incompleta.
Estas fueron las bases históricas de la nueva eco nomía peruana. De la economía colonial colonial desde sus raices cuyo proceso no ha terminado todavía. Exa minemos ahora los lineamientos de una segunta etapa. La. etapa en que una economía feudal deviene, poco a poco, economía burguesa. Pero sin cesar de ser, en el cuadro del mundo, una economía colonial. u Como la primera, la seguuda etapa de esta economía arranca de un hecho político y militar. La primera etapa nace de la Conquista. La segunda etapa se inicia con la Independencia. Pero, mientras la Conquista engendra to talmente el proceso de formación de nuestra economía colonial, la independencia aparece determinada y dominada por ese proceso. He tenido ya en un articulo dirigido a propugnar el estudio del hecho económico en la historia peruana oca sión de ocuparme de esta faz de la revolución de la independencia, sosteniendo la siguiente tesis: Las ideas de la revolución francesa y de la constitución norteamericana en contraron un clima favorable a su difusión en Sud América, a causa de que en Sud América existía ya, aunque fuese cmbrionariamente, una burguesía que, a causa de sus necesidades e intereses económicos, podía y debía contagiarse del. humor revolucionario de la burguesía europea. La independencia de Hispano América no se habría realizado, cier tamente, sino hubiese contado con una generación heróica, sensible a la emoción de su época, con capacidad y voluntad para actuar en estos pueblos una verdadera revolución. La independencia, bajo este aspecto, se presenta como una empresa romántica. Pero esto no contradice la tesis de la trama económica de la revolución dela independencia. Los conductores, los caudillos, los ideólogos de esta revolución no fueron anteriores ni superiores a las premisas y razo nes económicas de este acontecimiento. El hecho intelec tual y sentimental no fué anterior al hecho económico. La politica de spaña obstaculizaba y contrariaba totalmente el desenvolvimiento económico de las colonias al no permitirles traficar con ninguna otra nación y eservar. se como metrópoli, acaparándolo exclusivamente, el dere cho de todo comercio y empresa en sus dominios.