264 vo; la evolución de sus intereses; su cociente intelectual; su nivel de subnormalidad, normalidad y supernormalidad, etc, etc. Frente al problema de su individualidad psicológica, está el problema de su personalidad social. No queremos conocer únicamente al niño y educarlo para la satisfac ción de su egoísmo de ese egocentrismo que nos mues tra la paidología o de sus propios intereses. Frente afrente del individuo está la sociedad, la comunidad, la célula colectiva, la vida social, y es en esta compleja y multifor me tal cual es donde él debe actuar, laborar, luchar, afianzar su personalidad, probar su ya individual, hacer triunfar su psiquismo y el caudal de sus potencialidades here ditarias, cultivadas y ennoblecidas por obra y gracia de la educación. Toda labor educacional, toda escuela consciente de su trascendental misión, tiene y debe tener una finalidad social. debe serlo porque la escuela es una institución social; porque el niño es un ser social, como lo prueban las fuerzas de su instinto gregario y de todas sus tendencias innatas que se desenvuelven en contacto con el grupo social, en la vida colectiva, en la comunidad misma.
La escuela es, pues la gran cultivadora del amor, la gran propagadora de la justicia entre los pueblos, y para el lo gro de esta noble misión debe estar en íntima armonía, en plena camaradería con las demás instituciones sociales, para las que es norma y ejemplo. Las más brillantes pá ginas de Nátorp, Dewey, Ellwood y de otros eximios maes tros, están dedicados a la defensa hermosa y elocuente del aspecto, del valor social de la educación. la última y más robusta apología de la escuela como inspiradora de la sociedad la acaba de hacer Giovanni Gentile, el conductor de la reciente reforma escolar italiana, en un bello diS curso pronunciado al inaugurar la Casa de los Maestros Toscanos. es que el aro espiritual solo se cotiza social mente, enel gran mercado. de la vida donde caben todas las transacciones.
La escuela, de otro lado, es la única institución sin fronteras, sin servilismos, sin credos partidaristas. En ca. da época busca la voz de los nuevos tiempos, las mejo res aspiraciones, y las incorpora a su organismo, en ob sequio de una mayor vitalidad y en cumplimiento de su gran obra renovadora. Por esto, a la par que nacionalis ta es internacionalista, y sus inquietudes y sus afanes lo. son de universalización, de fraternidad, de humanidad.
El factor económico, en un mundo como el actual, tiene, igualmente, un rol trascendente. En los pueblos jó ves y sin escuela propia, como el nuestro, debemos preo cuparnos de él muy seriamente. Se hace necesario, por ejemplo, una política pedagógica, un programa educacional, definido y consistente. para formar una escuela con ideales propios. Es una can dorosidad, por el momento, hablar de una escuela peruana, porque aún no la tenemos, porque aún no la hemos crea. do y porque aún carecemos de un ideario apropiado para es te fm. Una sana politica educacional ha menester del factor económico para. cumplir con persistencia y con acierto las. urgentes demandas del mecanismo escolar; Ypafa realizar esta valiosa obra necesitamos, como algo imprescindible, de un presupuesto de instrucción bastante holgada y digno; pero un presupuesto de carácter progresivo, ascen dente, que sea invertido integramente en las necesidades de la escuela. decimos ascendente porque nuestra observación, ya confirmada por la hístoria educacional de los pueblos de está América. robusta e inquieta, nos prueba que. es común otro tipo de presupuesto de instrucción: el de carácter descendente, oportunista y remienda crisis, pues tan pronto surge una anomalía económica, las maestras son los primeros que quedan impagos y los primeros que sufren con devoción franciscana las tremendas consecuen. cias de estos desequilibrios. Toda obr a humana, en estos tiempos de burdo positmsmo, debe ser animada por la ley del ideal. la educación, sobre todo, en su árdua tarea de formar hombres, debe poner en el fondo de la conciencia de estos un gran fervor idealista, un concepto noble y elevado de la vida, ese. necesario fondafilosdfica, que es el más necio contendor del pragmatismo desvergonzante, religión de los atrofrados sociales. Toda educación, como tal. debe tener una orientación filosófica e idealista; esa gran esperanza que tanto reclama Bertrand Russell. Sólo la concepción filosófica for mada en el espíritu del hombre del porvenir puede impulsar incesantemente a él, darle el afan de la superiorización. a fin de librarlo del conformismo, de la rutina y de toda obra ineolora e insustancial.
La nueva educación, tal como someramente la hemos bosquejado, se eleva así a los más altas cumbres para ser vir de guía, de conductora, orientadora de los hombres y. de los pueblos. Ya la vemos robusteciday tonificada. El e método científico y las diferentes técnicas prestan valio sfsimos apoyos; todas las ciencias le dan su concurso se pasea campante por los otros terrenos del saber; hace frecuentes incursiones alos campos dela biología, la socio logia, la economia, la ética, la filosofía, el arte, etc. etc.
El sueño de Alejandro Bain es ya toda una bella realidad.
Existe la Ciencia de la Educación, tal como aparece en la celebrada obra de los maestros belgas Demaor y onkheere.
La nueva educación, en su alta categoria cientifica, lleva entre sus más caros propósitos el de servir con toda devoción, con toda fé, con todo fewer a la infancia, a la niñez, a esa perenne necesitada que siempre ha hambre y sed de saber. Pero si la vieja educación fué dispendiosa, malgastadora y encauzaba al azar, al acaso; la nueva edu cación, por el contrario, es eminentemente ahorrativa, eco nómica, salvadora de las energías mentales de la infancia.
En todos los tiempos se ha malgastado criminalmente la mentalidad de los escolares; se ha dilapidado sin compa sión el oro espiritual; se han empleado prácticasy procedimientos. de enseñanza verdaderamente neronianos e inquisidores. Por ello los resultados fueron pobrfsimos y los frutos cultivados no llegaron a su perfecta sazón, a su madurez.
Los niños anormales fueron olvidados, y los supernorma les, los meior dotados mentalmente, pasaron por indisci plinados e incorregibles. Dentro de un anhelo de medio cridad, los maestros sólo se preocuparon del tipo medio, del normal, del average. como dicen los americanos del norte. Esta época de despilfarro espiritual, por fortuna, ya está pasando, gracias, en gran parte, a las enseñanzas y. a las conquistas dela nueva educación, profundamente hu mana y profundamente justa con el niño. Es asi que la actual escuela, celosa, muy celosa del valor de la persanali. dad infantil; conºcedora de lo mucho que vale y representa el ya individual del escolar; de lo que significa el aro espi ritual que se oculta bellamente en el alma de las niñas, con serva, encauza, dirige, desarrolla, cultiva y aprovecha con fé y con amor las energias mentales de la niñez, porque esta es el alma del mañana, almácigo del porvenir, de cuya lozanía depende la suerte de la nueva sociedad. pero de una sociedad más fraterna, más amorosa del ideal, más humana, tal como lo anhela la nueva educación, producto. de esta época de inquietud y de renovación. CARLOS VELASQUEZ.
Prof. de Psicologia enla Escuela Normal de Preceptores.