Archivo rebelde es
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AMAUTA Nadie comprenderá, si no se lo pinto en colores elo cuentes, cual fué el calvario último que soportamos am bos, que solo pudimos soportar porque eramos dos. Si AMAUTA sigue siendo hospitalaria. mis disquisiciones, contaré otro día, lo queen este espacio no cabe agregar. Suponiendo que alguien me haya culpado de haber truncado la obra de la Asociación Pró lndigena, por dar páhulo una pasión egºista, puedo contestarle, con sere nidad de conciencia que, en mi convicción, matando involuntariamente la Asociación Pró indigena. he prolongado siquiera por unos años más, la vida de Pedro Zulen que en la vida de ella, y hacia su centro atrajo la mia. La fria razón no tendrá nunca su puesto en los momen tos creadores, en los meses primaverales de la historia: es el caiordel sentimiento el único principio destinado a ha4 cer brotar los verdes retoños y las blancas flores de los troncos que parecen muertos.
LlAsociación Pró lndigena tuvo el calor del sentimien to, y lo conserva en su semilla, esperando la bondad de la estación para dejaratestiguada su latente vitalidad.
LA FORMACION DE UN NUCLEO. La Asociación Pró indigena lienó en primer término la misión indispensable de establecer un núcleo, en que se recogían ios clamores dispersos en el ambiente y se reunían los individuos capaces de sentir entusiasmo por la obra de resurrección del pueblo autóctono peruano.
Con la Asociación Pro indigena se hizo un cerebro meditaba en los aspectos y la solución del problema indígena.
y un corazori que impulsaba a la circulación, atraves de toda la República, las ideas y sentimientos relacionados con éste. La inor gánlco se trocó en orgánico: es decir, se formó vida superior y funcionamiento.
Todo el plasma de la causa indígena se convirtió en cuerpo: añulan las quejas difusas de los pueblos provin cianos a la Secretaria de la Asociación Pro indigena, y se hicieron estructura tangible; afluian las respuestas de los gamonalu, y se contorneaban en formas precisas; afluian.
las Voces de aliento, las sugestiones útiles y se condensa ban en aumento de núcleo, y la Asociación, respetable or la calidad de miembros y por su conducta, se resumi en védrtebra cuya personería acataban los altos Poderes del Es tu o. Sin punto de concentración ningún propósito puede encauzarse. El fundador de la Asociación Pró lndigena nuestro inolvidable Pedro Zulen, fué uno de los paladines de la reforma social que obedeció esta ley en el Pc rú. En 1909, las asociaciones defensivas de las clases prof:tan as. oprimldas recién se iniciaban, y estaban lejos de tener el desarrollo que hoy han conquistado. No existían como hoy, entre la poblada serrana y costeña, esas asocia ciones de campesinos que mal o bien procuran transfor mar la debilidad del aislamiento individual en fuerza del colectivismo organizado. La existencia de un órgano como la Asociación Prolndigena ha cambiado las condiciones biológicas del pais; ha hecho precipitarse todos los elementos concernientes al asunto indigena hacia un centro común y ha encendido en el foco la chispa vital de los conocimientos y las experiencias claras de que toman inspiración los continuadóres de la empresa.
Un órgano, un cuerpo, donde antes todo era difuso y vago, un rayo y un trueno donde no hubo sino electrici dad latente en la atmósfera; una lluvia que alivia la tensión meteorológica y promete la salida del sol. Esto es lo que vale la formación de un núcleo, y como tal la iniciativa prdindígena de 1909. LA FORMACION DE UN SENTIDO DE RESPONSABILIDAD La infat able brega de la Asociación Pró lndigena no puede sinoha er despertado en innumerables factores na 21 cionales un sentido de responsabilidad que en el quietis mo anterior de la rutina inestorbada se hallaría completa mente adormecido. El hombre nunca pierde la concien cia por entero, pero la ignora casi, cuando en ciertos periodos evolutivos se reducen los estímulos morales a un mínimo de energia. Dormida estaba, a los cien años de Emancipación Republicana del Perú, la conciencia de los go bernantes, la conciencia de los gamonales, la conciencia. del clero, la conciencia del público ilustrado ysemi ilus trado, respecto a sus obligaciones para con la población que no solo merecía un filantrópico rescate de vejámenes inhumanos, sino a la cual el patriotismo peruano debia un resarcimiento de honor nacional, porque la figura de la Raza incaica había descendido aescamio de propios y ex traños.
La prensa era el caminoindícadu para formar opinión pública al rededor del, para el verdadero peruanismo, tras cendental problema indígena. Habia que romper el si lencio que logra abrazar las potencialidades más preciº sas, dándolas por no existentes; había que desalojar esa triste literatura que hablaba de la raza se extingue. la raza condenada a desaparecer la raza que debe ser barri da al mar. según la clásica expresión de un escéptico de aquellos dias.
Con el auxilio de la prensa general logró mantener la Asociación Pró indigena los asuntos del caso de un mo do poco menos que diario a la vista de un público, y formó así efectivamente una opinión que ejercía presión positiva sobre los culpables de abusos y los remisos en cumplir justicia.
Solo en 1912 se fundó el órgano propio de la institución, la pequeña, pero nutrida revista mensual El Deber Pro indigena. de índole doctrinaria y recopiladora de los índices dei archivo de la Secretaría.
La publicidad constituía en buena cuenta el eje de la acción de la Pro lndíg ena. Era el temor a la sanción pública provocada porla publicidad el motivo que servía de freno a los abusivos y que inducia alos funcionarios gubernamentales y judiciales a ocuparse de las reclamaciones presentadas por la Asociación en nombre de sus defendidos; era la publicidad que daba a los lectores de periodicos una noción de los problemas relativos, de que habían carecido por completo; era la publicidad que exhibía la incesante labor de la institución, el control que esta tenía y le otorgaba prestigio. Además de los efectos de esa pu blicidad que pueden calcularse, quedan los que no pueden calcularse, es decir, los abusos dejados de cometer por temor ala denuncia que siempre amenazaba desde las páginas de los diarios.
Asi es seguro que despertó un sentido de responsabilidad, ante ese formidable juez, la opinión pública, no solo del país, sino hasta del extrangero, en quienes hasta entonces habían seguido casi inconscientemente. como gamonales, los hábitos de la barbarie, y como gobernantes, la fácil rutina de la solidaridad con el más fuerte.
Falta preguntar. si, en caso de haber podido continuar subsistiendo la Asociación Pró lndigena hasta la fecha actual, habria podido labrar tanto en la mentalidad de la Na ción, como para crear vallas sensibles al desenfreno de los egoismos y salvajismos reinantes. Pues, seguro es, que con la catastrófica muerte de la Pro indigena, en 1915, los gamonales respiraron aliviados y los empleados de ministe ríos se recostaron contentos en sus butacas dispensados ya de escuchar las exposiciones del pertinaz Secretario Gene ral de leer en la: edición de la mañana tarde de El Comercio el epígrafe: La Asociación Pró lndigena con sus sinsabores.
Pero, aquello que no fructificó quizá, durablemente, en las oficinas del Estado, y perdió terreno en los campos hostiles, perdura, si no estamos en fatal error, en otras par tes, enla porfiadá mentalidad de los. indigenas mismos, y en la visión futurista de algunos idealistas legítimos.
ut suecqu UN PERSONAL DE consrnucrones El evangelio de la rendención indígena, del renacimiento del Peru abuse de su raza aborigen ha hecho prosélitos, en