Archivo rebelde es
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AMAU A Spilca, me dijo con voz clara, todas nuestras desgra cias no están en lo poco que acabo de contart e queson cosas pasadas. Aun hay otras. No quis¡era decrr as. Para qué? Aquellos que gustarian, como tú, desposarme y que las conocieran, no avanzarían más. Vale más doblegarse ante el destino.
Quedé un poco sóñador. Dios mío! pensaba ¿y qué?
La pobrecilla ha sido engañado. por un malandrin que se ha reido de ella y la ha abandonado. Quizá si le ha dejade un niño en los brazos. después? Dije. No Sultana, no me creas tan poco humano. Lo se: el mundo se encarniza en una muchacha. Yo no pienso como el mundo. Si es eso toda tu falta, todo el agravio que impide a los otros desposarte, podemos arreglar nuestro noviazgo en ocho días, supuesto que tu lo quieres como yo. estas palabras la vi enderezarse en su silla. Sus ojos brillantes parpadearon rápidamente. Tusfconjeturas, Spilca, son injustas: no soy culpable de nada; no tengo que hacerme ningún reproche. Tengo veinte y dos años y me encuentro todavia tal como mi madre me ha hecho. El males mucho más grande de lo que tu supones, más grande aún que si tuviera un hijo de las flores.
Esperé que me dijera que mal era aquel, pero se calló.
sin dejar de mirarme con una mirada franca, limpia como el cielo en el mes de agosto. La tía vino a llamarnos para el desayuno. Sultana la tomó de la mano y la gritó al oido. Tial Spilca me pide en matrimonio. qué dices?
Su espalda encorvada, los cabellos blancos, el semblante fuertemente dañado por las viruelas. la anciana me con templó un instante con piedad y respondió. Lástimal. Pobre muchacho. No hay nada que hacer ¿Quién usarla ponerse en el camino de un la ¿ojº. Quién es ese lagofatP pregunté, y ¿qué hay con él. A esta pregunta la faz de Sultana se cubrió de amar gura: su mirada se enterneció. Encuadrada en sus cabellos peinados atrás y trenzados de manera de formar una sola trenza, su frente blanca, serena, pálida. Es el lago at Costaki, dijo has oído hablar quizá de su crueldad, de sus fechorías. Nosotras dependemos de él, como todos los habitantes: el puede dejarnos vivir o puede matamos asu guisa. la muchacha que atrae su aten ción no puede escapar de él. Tiene que escojer entre su deshonra y la ruina de su familia. Yo tengo la desgracia de agradar a este bruto hace dos años. Desde entonces no hay reposo. He rehusado defenderme hasta el presente.
Pero el peligro está por encima de mis fuerzas, porque este hombre no tiene corazón ni vergúenza. Es nuestro amo.
Un dia u otro me veré ante la alternativa de escoger. Mi. elección esta hecha. Durante algún tiempo he esperado un mando que me protegiera. Nadie osó afrontar al tirano. Se me consideró como una pacoste (5) contra aquellos que han venido de lejos, como tu, para desposarme y llevarme a su pais, otra desgracia se ha levantado; mi tía no quiere seguirme. Tiene a todos sus muertos enterrados aquí, es entre ellos que quiere descansar. Ahora, Spilca, sa bes todo, sin conocer el horror en detalle. Te agradezco por tus buenas intenciones. Ellas harán mi salvación. Pero.
así como la tía acaba de decir, no hay nada que hacer. Yo sería tu desgracia. por qué afrontarla cuando te digo que esto no serviría nada? Debo expiar alguna blasfemia.
Pues bien, la expiaré. Terminará en el próximo número. TRADUCIDO EXPRESAMENTE PARA AMAUTA POR. Eu oemo OARRO. Conductor de balsa. Z) Rio de Moldavia. Rio, en francés, es sustantivo femenino: la riviera; de aqui que el autor la compare. una princesa. del 4) Especie de intendente con poderes discrecionales. 5) Calamidad. 17 VIGILIA No.
La noche inclinada hacia mi tiene manos fragantes. y labios de mujer para besarme Hoy la vida en mi sangre es más rubí que nunca. se ahogan mil gritos en mi carne. Mi cuerpo sembrador bien sembraríal.
He aqui solamente mi canto: luz de diamante en la entraña nocturna. Cuerpo de mujer ausente!
Mis ansias caen deshojadas desde el búcaro roto del srlenc¡o.
Mí soledad jadeante se rinde largo a largo. como un lebrel a mis plantas.
La noche que tiene labios de mujer, en sus brazos fragantes. me llevará para gozarme. a sus tétricos sótanos de sueño. ARMÁNDO BÁZAN Petloruti Auto retrato