Archivo rebelde es
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. siendo la moralidad la represión delos instintos y ha exigido de todos sus miembros que realicen este ideal, sin pre ocuparse delo que esta obediencia puede costar a los individuos. Pero la sºciedad no es ni bastante rica ni bastan te bien organizada para poderles ofrecer una compensación proporcionádaa su renuncia. El individuo se vé pues empujado a encontrar un medio de procurarse una compensa ción suficiente y que le permita conservar su equilibrio psí quico. Más en general se vé constreñido a vivir psicológi camente mas allá de sus medios, en tanto que sus necesida des instintivas, no satisfechas, sufren la presión constante las exigencias de la civilización. Es así como la civilización mantiene un estado de hipocresía que se acompaña forzosamente de un sentimiento de incertidumbrey de la necesidad de proteger su innegable inestabilidad con la interdicción de toda crítica y de todo debate. esto es verdadero en todos los movimientos instintivos igualmente que respectos de los instintos egoístas. En lo que concier ne a saber si así sucede también y en qué medida en to das las civilizaciones posibles, y hasta en aquellas que no se han desarrollado todavia, no podemor ocuparnos aqui. En cuanto a los inpulsos sexuales propiamente dichos, en la mayor parte de los hombres son incompletamente y, psico. lógicamente hablando, incorrectamente reprimidos, de manera que están siempre prontos adesencadenarse los primeros.
El Psicoanalisis revela las debilidades del sistema y re comienda su abandono. Sostiene que hay que quitar su ri gor a la represión del instinto y dar, para esto, mas sitio a la veracidad. Ciertos impulsos instintivos que la sociedad ha reprimido violentamente deben obtener una mas grande satisfacción; para otros, la rcpresióu por rechazo, métodoazarosa, debe ser reemplazada por un procedimiento mejor y mas premioso. Por haber formulado estas criticas, el Psi coanalisis, enemigo de la civilización. ha sido prescrito como peligro público. Pero esta resistencia no puede durar; a la larga ninguna institución humana puede sustraerse a la influencia de un examen crítico justificado; pero hasta el presente la actitud de los sabios respecto del Psiconálisis está todavía dominada por un temor que desencadena las pasiones y suprime toda posibilidad de argumentación lógica Por su doctrina del instinto, el Psicoánalisis ha chocado al individuo como miembro de la comunidad social. Otro aspecto de esta teoría ha podido herirle. El Psicoanálisis ha enterrado la ficción de la infancia asexual. Ha probado que los móviles y las manifestaciones sexuales existen en los niños desde el comienzo de la vida; ha mostrado los cambios que experimentan, cómo son detenidas hacia el quinto año y cómo, a partir de la pubertad, entran al servi cio delas funciones de reproducción. Ha reconocido que el apogeo de la vida sexual infantil elemental, es lo que ha llamado el Complejo de Edipo, relación afectiva con el progenitor del sexo opuesto y rivalidad contra el otro; tenden cia que, en este momento de la existencia se expresa directamente y sin trabas por un deseo sexual. Esto es tan ¡facil de establecer que ha habido necesidad de un gran esfuerzo para no reconocerlo. En el hecho, todo individuo. ha conocido esta fase pero la ha rechazado activamente. El horror del incesto, y un sentimiento potente del pecado so breviven en este período primario. Talvez ha sido lo mismo en el pasado de la especie humana y los comienzos de la moralidad, de la religión y del orden social están íntimamente ligados a la derrota de esta fase primitiva.
No habría habido que recordar al adulto estos antecedentes que le parecen vergonzosos. Se ha puesto a patear de rabia, si puede decirlo, cuando el analisis ha querido levantar el velo de anuncio de sus años de infancia. No quedaba mas que una escapatoria: las pretensiones del Psicoaná lisis debia ser injustificadas y lo que se presentaba como una ciencia nueva, un tejido de fantasmagorías y de falsas interpretaciones. Las fuertes resistencias al Psicoanálisis no eran pues de naturaleza intelectual sino de origen afectivo.
Esto explica su carácter apasionado y la insuficiencia de su lógica. El caso se presenta asi: en colectividad, el hombre se comporta, respecto del Psicoanálisis, exactamente como el neurótico en tratamiento, al cual, en virtud de un traba jo paciente, se ha podido demostrar que todo ha pasado como se preveía. Pero esta precisión es el resultado de investigaciones emprendidas en otros neuróticos en el curso de algunas décadas de labor. Este estado de cosas, a la vez asusta y conforta. Es una pesada tarea tener por paciente al género humano entero. Pero en fín de cuentas, todo se ha desenvuelto según las previsiones del Psicoanálisis.
Recapitulando nuestra lista de resistencias al Psicoanálisis, se debe confesar que son bien pocas las que corresponden a las que encuentran de ordinario la mayor parte de las innovaciones científicas de alguna importancia; dependen en la mayor parte, del contenido de la doctrina, que choca sentimientos humanos potentes. Lo mismo sucedió a la teoria. darwiniana de la descendencia que abatió el muro de orgullo que separa al hombre del animal. Yo he esbozado ya esta analogía en un breve estudio intitulado: Una dificultad del Psicoanálisis. En él indicaba que la interpretacion psicoanalítica de las relaciones del yo consciente con el inconsciente todo poderoso, constituían para el amor propio hu mano una seria humillacion. Esta hu nillación que yo calificaba de psicológica vienea agregarse a la humillación biológica, si así me atrevo a llamarla, infligida por la teoria de la descendencia, y a la humillación cosmológica debida al descubrimiento de Copérnico.
Dificultades puramente exteriores han contribuido igualmente a reforzar la resistencia al Psicoanálisis. No es fácil hacerse una opinión independiente en materia de análisis, cuando no se ha hecho la prueba en si mismo y en otros.
Esto exige una técnica especial y muy sutil que no se esta ba en grado de adquirir prácticamente hasta hoy. La funda ción del Instituto Policlínico de Ciencias Psicoanalíticas de Berlín ha venido a mejorar estas condiciones.
Para terminar puedo, contadas las reservas, plantear la cuestión de saber si mi calidad de judío, que yo no he pen sado nunca en esconder, no ha tenido una parte en la antipatía general contra el Psicoanálisis. Semejante argumento no ha sido formulado smo rara vez de un modo expreso.
Desgraciadamente nos hemos vuelto tan sospechosos. que no podemos dejar de dudar que este hecho no haya tenido influencia alguna. No es talvez por un simple azar que el promotor del Psicoanálisis es un judío. Para sustentar el Psicoanálisis, era necesario estar ampliamente preparado a aceptar el aislamiento al cual condena la oposición, destino que, más que a ningún otro, es familiar al judio. SIGMUND FREUD( Traducida especialmente para AMAUTA.