Archivo rebelde es
01 09 1926 05
01 09 1926 05 black white

AMAUTA W:mgmwnúv»szrm áee. e awnw. m. INDIA GGOLLI, madera de José Sabogal riente a Occidente, cerrando la curva abierta milenios atrás. Se cumple el avatar: nuestra raza se apresta al mañana: puntitos de luz en la tiniebla cerebral anuncian el advenimiento de la inteligencia en la actual agregación subhumana de los viejos keswas EL SOL DE SANGRE La sociedad alentaba en un espiritu acciden tal y el pueblo vivía con el alma en la tía rra. Entre esas dos mundos no había ínte ligencia alguna, no había comunicación; no se perdonaban una a otro.
SPENGLER. Rusia. El Perú!
He aquí nuestra historia nacional, el perenne conflicto entre los invasores y los invadidos, entre España y las lnd¡35: la lucha de los Hombres Biancos y la Raza de Bronce; guerra sin tregua, todavía sin esperanzas de un pacto de paz. Cinco siglos de cotidiana batalla que consagra y. nu¡¿iy llxi zr ratifica en cada amanecer el dominio victorioso del conquistador, pero que no da la seguridad de nuevas au roras idénticas. Desconfía el que oprime y maltrata: sino muere la víctima, se vengará.
Desgraciadamente para el tirano, las razas no mueren Un dia alumbrará el Sol de Sangre, el Yawar lnti, y todas las aguas se teñirán de rojo: de púrpura torna rán las linfas del Titikaka; de púrpura, aún los arrbyos cristalinos. Subirá la san gre hasta las altas y neva de Sol de Sangre. Dónde están las fuentes de esta inundación de rojas aguas. Se ha vertido el ánfora secreta?
Es que sangra el corazón del pueblo. El Dolor de un Milenio de Esclavitud rompió sus diques. Púrpura de los espacios, púrpura del Sol, púrpura de la tierra: eres la Venganza.
Aún en la noche el Fuego alumbrará los mundos.
Será el incendio purificador. Oh! la esperada Apocalipsis, el Dia del Yawar lnti que no tardará en amane cer. Quién no aguarda la pre sentida aurora?
El vencedor injusto que ahogará en su propia san gre al indio rebelde. No ois por allí la prédica del exterminio, de la cacería inmisericorde? Ya las matanzas de Huanta, de Cabanillas, de Layo, de cien lugares más son ráfagas del Gran Día Sangriento.
El vencido alimenta en silencio su odio secular; calcula fríamente el interés compuesto de cinco siglos de crueles agravios. Bastará el millón de víctimas blancas?
Desde su mirador de la montaña, desde su atalaya de los Andes, escruta el horizonte. Serán estos celajes de fue go la señal del Yawar lnti?
Obseca el odio. Volved a la razón, hombres de los Dos Mundos. Tú. das cúspides. Terrible Día hombre blanco. mestizo indefinible, contagiado de la so berbia europea, tu presunción de civilizado te pierde.
No confies en las bocas inánimes de tus cañones y de tus fusiles de acero. No te enorgullezcas de tu maquinaria que puede fallar.
Es incurable tu ceguera ¡Sigues viendo en el hom.
bre de tez bronceadaa un ser inferior de otra especie dis tinta ala tuya, hijo de Adán, nieto de Jehová! Tu ideologia no cambia en lo cotidiano: reencarnas a Sepúlveda, eldoctor salmantino que negó humanidad a los indios de América. Altanero dominador de cinco siglos: los tiempos son otros. Es la ola de los pueblos de color que te va a arrollar