Archivo rebelde es
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ano erario y seas darec en. me acusáis sabiendo que nunca delinqui. QEuemadme que mañana donde encendáislal ahoguera. Levantará una estatua la Historia para mi. Ya se a qué me condena vuestra clemencia suma ¿Por qué? Porque las luces busqué de la verdad, No en vuestra falsa ciencia que al pensamiento abruma Con dogmas y con mitos robados a Otra edad Sino en ell libro eterno del universo mundo. Que encierra, entre sus páginas de rnm ensa duración, Los gérmenes benditos de un porvenir fecundo Basado en la Justicia fundado en la Razón. bien sabéis quee elbombre, si busca en su conciencia La causa de las causas, el último por qué.
En de trocar muy pronto la Biblia por la Ciencia. Los Templos porla Escuela, por la Razón, la Fe.
Ya sé que os asusta, como os asusta todo Lo grande y que quiéiérais poderme desmentir. Mas aún vuestras conciencias, que unidas en el lodo De un servilismo que hace de lástima gemir.
Aún ellas. en el fondo, bien saben que la Idea Fs intangible, eterna, divina, inmaterial; Que es ella quien los dioses y religiones crea, Quien forma con sus cambios la Historia Universal; Que es ella la que saca la vida del usario, La que convierte al Hombre de polvo en Creador, La que escribió con sanpre la escena del Calvario, Después de haber escrito con luz la del Tabor.
Mas sois siempre los mismos, los viejos fariseos, Los que oran y se postran donde los puedan ver; Fingiendo fe, sois falsos; llamandoa Dios, ateos. Chacales que un cadáver buscáis para roeri. Qué es hoy vuestra doctrina? Tejido de patrañas; Vuestra ortodoxia embustes; vuestro patriarca, un rey; Leyendas vuestra historia, fantastica y extraña; Vuestra razón la fuerza, y. el oro vuestra ley.
Tenéis todos los vicios que antaño los gentiles; Tenéis sus, bac anales, su pérfida maldad; Conio ellos ois far antes, hipócritas y viles.
Queréis, como quisieron, matar a la Verdad. es vano vuestro empeñó. Si en esto vence alguno, Sov yo, porque la Historia dirá en lo porvenirt ¡Respeto a los que mueran como muriera Bruno. en Cambio, vuestros nombres.¿quién los podrá decir. Ah. Prefiero mil veces mi suerte a vuestra suerte; Morir como yo muero no es una muerte no. Morir asi, es la vida; nuestro vivir. la muerte. Por e o aquí quien triunfa no es Roma. Triunfo yo!
Decid a vuestro papa º, º¿ vuestro señor y dueño. Cuál mueren los que marchan del porvenir en pos. Decidle quea ¿la muerte me entrego como a un sueño; Porque es la muerte un Suiéño que nos conduce a Dios; Mas no a ese Dios siniestro Con vicios y pasiones. Que ál Hombre de la vida y al par su , aldición Sino a ese Dios Idea que en ini revoluciones Da a la materia formas y vida af la Creación; No al Dios de las batallas, si al Diós del pensamiento Al Dios de la conciencia, al Dios que vive en mi, Al Dios de las bondades, no al Dios del Sinaí. Decidlé que diez años con fiebre, con de? mi o, Con. hambre. no pudieron mi voluntad quebrar. ¡Que, niegue Pedro a Cristo! que a mi ante el martirio De la verdad que, sepa me aréis apostatar. Mas ba sta. Ya os aguárdo! Dad fin a vuestra obra. Cºbardes. Qué os. detiene. Teméis al porv énir. Temblars?
erradme vo no temblg. soy quien Va a morir. GUE RR JUNQUEIR0 Decid. Cdál ese mi crimen. Lo sospecháis siquiera. rals, los Alpesfºº rlines que ocupan. Dawa agzrr en el Himalaya constituyen las protuberancias bre. tiéii e también su espesor prºporci0uado en los cuaren. formaéioues geológicas delos periodos pr iiiía rio, secundario. terciario y cuateruano o moderno. Al Dios que anima el fuego, la luz. la tierra, el viento. cubrertos de hielos eternos que. algunas veces, se despren den de, sus raices y surcan :llevados pºr la gran corriente del Gulfstrean en figura de témpano o íc ebergs eon ícien. tos de kilometros de base y mentos de metros de. altura Es porque os falta la fe que a mí me sobra. antes los VISJEI OS a tierra firme Contra erronea viejos Vr ¿7. del No órfgma r¿s. en oueera cuerpo igneo, hace. trecierttos cincuenta millones de años Otras estrellas 185 estaran recibiendo de 105 perí odos de enfriamiento y. opacrdad Otras del tiempo tin que comenzó a reer ejai la luz del sol Otras del aspecto dd nues tro planeta cuandó los drluvros Otras de los tiernpr mo deiuos. algunas. las niás cercanas) de nuestras ises o mudanzas de hoy; debiendo parecerles que somos uiiail una, cuarenta y nueve veces mayor que nuestro satélite. EA la vez, tampoco desde la tierra vemos al cielo tal Como es si no como ha sido; porque millones y millones de astrois, cu ya luz seguimos recibiendo, ya cambiaron. Todos los seres se forman y transforman por la combi nación y descomposición de los sesenta y dos cuerposE simples que existen en la Natural leza, la mayor parte de los cuales son metaloides; y, además por la luz, el calórico, el magnetismo y la electricidad. El movimiento o vida de los cuerpos, se verifici1 por medio de atracciones o repulsioues magnéticas y eléc1iricas, pdrq ne la electricidad posee dos fuerzas polos, lla1inados positivo y negativo; el uno vítreo y el otro resinoso; él uno que atrae, el otro que rechaza Il magnetismo, la electricidad y el calórico se sinplen y se crean mutuamente. Por medio de los referidos cuerpos simples se furman los compuestos, asi los de vida organica como los indigánicos; en los primeros, por la reunión de células, y en lios segundos por agrupación de átomos; y se descomponen oi mueren (laf orma sol lo) por la disgregación de dichas células y átomos.
En la naturaleza todo está relacionado. Ta mundo es una gota de agua como un planeta de extraordinaria Emag. nitud; porque sr este encierra tidas innumerables, aduella gota contiene veinticinco mil infusorios Lo mismo acou tece eu¿ui1a pulgada de aire. Estas relaciones de las cosas y Seres de la naturaleza se manifiestan en el Macros y e. Micros. Macros Ees lo grande Micros lo pequeño. todo absolutamente E, todo está regido por dos leyes iueluctablesy eternas: el equilibrio y la armpnía; aquél para, sostener, y ésta para igualar ¿la vi da universal.
Nada nace. ni nada muere. Todo es, susesión y cambio ue tro planeta Tierra. con rderado como cuerpo celeete, acaso eiiis tea manera de gran ser ¿iy1cou gran Evida.
Coloselé montanas y cordilleras forman su colirmna vertebral que llamamos los Andes, los Apeninos, losE Ouos Pirineos, el Atlas, etc, según las ráegíoAlturas de mas. de ocho mil metros sobre el nivel del inar, que entre ºbtras cumbres, miden el GauríiankarE y el de su rugosa epidermis Esta, cual la del cuerpo del bomta y ocho kilómetros de profundidad que, hacen los pisos o :La cabeza del astro. que nos f1guramos sea el odio Norte llena está de blanco. cabellos o territorios y rbares Szgu. ir a t¿i ¿em Nana