Archivo rebelde es
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Por los años de 1915 a 1918 funcionaba en Zaragoza un centro cultural denominado Centro de Estudios Sociales. Tenía el domicilio esta asociación en la tipica calle Mayor. número 62, y en aquel local se discutían desde ios problemas más canales que afecta ban a in iocalidnd o a la pr0vincia. hasta los más grares, de tipo nacional.
residía las reuniones uno de los hombres más jovia1es que he conocido, popularizado por su bondad en los medios del republicanismo aragonés. Francisco Montoya. se liantaba. el cual había ¡repularízado una frase que le consagró como presidente perpetuo. El iué quien presidió el último de ios mítines del Frente Popular, el sábado anterior a las elecciones de 1936, en el Teatro Iris, y co nenzó con la misma frase que emplea ra en los albores de las luchas societarias: Ciudadanos del Mundo mundial.
En ei número 62 de la calle Mayor comenzamos a imponer nos en las lides societarias casi todos los que hemos intervenido en la poiitica ioca l, provincial y nacional, en nom bre de Aragón. Yo he visto desfilar y discutir de cuestiones literarias, desde López Allué cosrnmbristaaragonés de pluma tan ágil y de talento tan singular, hasta don Juan Monera y Puyol, Catedrático de Derecho Canónico, de la Facultad de Derecho. López Allné murió joven, cuando la glnria le sonreía habia conquistado el corazón de su tierra ama da. Por ello mereció ios honores de Zaragoza. que le erigió una estatua, perpetuando su recuerdo, además, en un grupo escolar.
Por aquel laboratorio de ideas pasaron hombres que fueron célebres en la política española, y algunos dieron a la literatura lo mejor de su ingenio. Recuerdo a Goñi, un gran escritor, cuya vida trágica me produce una emoción constante, cuando invocando pasajes de mi juventud tropiezo con los amigos que formaron mi espíritu en la lucha contra ia injusticia. Otro de los valores ma 10grados prematuramente fué Manuel Allué, poeta magnificº, cuyos poemas quedaron enterrados en los archivos familiares ya que nunca pudo lucir sus grandes aptitudes a causa de la mi seria en que vivía. Goñi y Allué eran amigos inseparables, lo fueron hasta :la muerte, pues juntos y abrazados recibieron la descarga de ias hordas fascistas. Bien recuerdo la ilusión que ponía Allué cuando de regreso a nuestros hogar es, me leia emocionado, en los portales de la Lonja, sus últimos poemas.
Las horas de discusión acalorada entre los hombres de distintos credos íortalecía nuestras ansia e iluminaba la esperanza de nues tra juventud en un mundo mejor, por el cual combatíarnos todos los concurrentes de aquel antro. como le motejaban las derechas dé Zaragoza liéndose de su vocero El Noticiero. Recuerdo una noche de tremenda controversia entre dos temperamentos de un brío extraordinario y de una preparación Cultural nada cºmún. Era el uno Angel Lacort, teorizante entonces dei anarquismo y el otro, Antonio Ruiz, maquinista del del Norte, de un taiento natural como se han dado pocos en España y del cual hemos de hacer una reseña especial ¿en ;uno de nuestros Ípróaiimos números. pues. el f abuelo. como leí llamába mos eii¿Zaragoza sus, diseípnios, wó re6 unaes cuela ¿piopiaf, y¡edui:óiatno pocosidrenesgen. Enolprómmo húr bres. discutian ¿oon ¿mayor. acalorariirento en. ac, iiella idnttifhistóridá paraºel. socialismoaia. ts ºnés, 1jfi il (tii éºfgzgRiiiz j;consiguió ¡córijv encer. y. las. ideas ¿socialistas. fg Cuando féstoé dos. homecuerdos e9Au año Pºr Eduardo Gnsilllo.
que faltos de respiraderos se cºnvierten en iubabitablcu En un rincón de la sala, oyendo con singular deleite se encontraba un viejo de barba lampiñn, cargado de espaldas y con lentes que avivau sus ojos ya causados por el trabajo: era nada menos que don Santiago Ramón. Cajal. Cuando nos dimos cuenta de su presencia como movidos per un resorte nos pusimos en pie. descubiertos, con emo ción ante la presencia de tan insigne visitanle, 3; de pronto, it iontoya descendió del sillón y fué en su busca para que nos honrara presidiendo el debate que cito. Aquella noche, con cuatro palabras, el maestro dió una de las más grandes lecciones de su vida. los pocos dias, el Heraldo de Aragón publicaba unas cuartillas del sabio aragonés rehabilitando el antro de la burguesía, y desde entonces se miraba, no ya con respeto sino con admiración, este llocal mugriento de la calle Mayor, albergue de locos idealistas.
El año de 1917 se produjo la huelga general, motivada por las aspiraciones ferrovia ria Fué el primer movimiento organizado del proletariado español que dió frutos ópti mos. En el Comité ¡de Huelga figuraba Angel Lacort, que dió prueba de su enorme energia, y con él Tomás Ginés, Luis Vicsca, González Cuevas, Nicasio Domingo y Victoriano Gra cia. Los enlaces políticos los manteniamos con Marraco y otros republicanos que, duego, durante la República, cayeron. en la más grande int popularidad, ya que llegaron a ser instrumento servil de la burguesía aragonesa. Cuánta desilusión sufrió el pueblo de Zn ragoza! Algunos de aquellos hombres que en los años de su juventud eran los que cºn más entusiasmo verbal hablaban a las masas, fueron en los años de la República los más crucles enemigos de ella, y la traición a las ideas que antes defendieron, motivo de la tragedia de la España deºhoy. Los ácratas más fogo sos, como Nicasio Domingo y sus hijos, mu rieron durante dos años primeros de la Repú.
blica. Victoriano Gracia cayó perseguido por ir. parea tras una dolorosa enfermedad ad Iquirida en las prisiones que sufrió durante su trágica vida. Victoria no Gracia lle nó toda. una época en el movimiento obrero de Zara gºza. En aquellas jornadas de lucha se templó nuestro espíritu y se formaron gran cantidad de jóvenes que oyeron la voz del viejo Achón, luchador socialista que atraía por su vida recta muchas c0nci encia en formación.
Isidoro Acbón, víctima de un penoso calvario, fué llevado, con sus 75 años, a la prisión, a cuyo sometimiento no pudo resistir su ya pre caria salud.
Zaragoza guarda en ias entrañas de su tierra, allá enel Cementerio de Terrero, los restos de sus mejºres hijos, asesinados por la gavilla de traidores que acaudillg Franco. Un dia, cuando se haga el recuento, se verá co mo el espiritu liberal de Aragón perdió hom bres de esclarecimiento intelectual extraordi nario, pero no en ir: en los ideales de emancipación. Cuando dlegue la hora, para la cual debemos preparamos, encontraremos una nueva generación que sabrá honrar a los que cayeron tras una vida tan ejemplar y tan rnagníiica. af ¿mresg se;nassns as. Í;jatráerf a;:niiestras f¿fiia sº¿ sbcialistas ºal ea:naradaí. jgjYrintcro la 0er dad que la. at.
Unamuno. Primero la verdad que la paz. Ahora, su frente llena de ansia y sueño, su frente campo para luchar con Dios desde el romper el alba hasta el caer de la noche. aquella frente, desconocida, calumniada, donde él buscara la verdad a puñetazos con su ternura por los hombres, es mota de polvo cai da en el silencio. como temía este silen cio sin frontera. este callar sin limites, este acostarse sin gana, sin vencimiento; con el corazón mudo, negado a la tierra en sombra, lejos de la pelea, del viento, de los chopos!
Porque él. todo de fuego y agua en oleaje; todo crearse. deshacerse segundo a segundo, insatisfecho siempre, siempre sediento de otra verdad más ncendrada y limpia, quiere sacudir el pecho de los hombres, convulsionar10, llenarlo de. cnsueíios, de llamas, de alaridos: de esa agonia suya donde se palpa y sabe exactamente vivo, con dolorosos limi tes que no son los de su piel triste y pequeña. Lo de menos es la muerte, en su acepción mirn t5tula de dolor personal, de angustia yelo metiéndose en las venas. Lo esencial es que se quiebra la lucha, que ya no es posible ir más allá, hacia otra verdad menos impura, ganada o creada a fuerza de desgañitarse, de golpear, de ser golpeado, de arder y retorccrse en esta gran hoguera humana adonde él arrojaba arroja todo su ser, para que las llamas sean más altas.
Dudaba de si, del fuego que iba arraucándose, dosgajándose de las venas, para me terlo en palabras que no quería convertidas. en lectura, luego de su muerte, ahí están, brasas sobre la carne de quien las toma, de quien las entra piel adentro, en lucha amo osa me es imposible la paz con Don Miguel de Unamuno.
Así, en labora más trágica, más levantada, más dura de su patria, está vigente todo lo Táaeo.
sustantivo de su ser. es que bajo sus ¿arie gos y latinos, corre un gran rio de soria po pular en donde se nutre terupla. enciende.
En Don Miguel, nada es melo. en; no ie sor;ireurleréis nunca eu goreorito solitario, ni modo de los tenores hueco. que decía. latonio Machado. Don Miguel es una sinfonía.
lleva a toda su España o tze también es in nuestra debajo de ia frente, 1:ratallánzioie por las venas, aborraseámlole los tnt tsc nios. alma. Qué actual, que ztrnrsionndn. 1¡ i:t :a:i:ttite. su acento lleno de aspereza rital.
de cuarzos y temuras!
lleno JT. ytLQ.