Archivo rebelde es
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En este nuestro ambiente español enrarecido. amargo, bosco, lleno de descontento intimo, por clara, o confusa, conciencia de estar colectivamente con la espalda vuelta, o casi Vuelta, a aquel dolor tan ancho, tan profundo, que es España.
nosotros aragoneses, podemos sentir un orgullo más, un nuevo legítimo orgullol: el de la fidelidad militante a nuestro pueblo.
Juntos estamos hombres de todas las tendencias compatibles con la independencia y la dignidad de la Patria, pero juntos, no para la frivolidad, no para el olvido de nuestra condición primera; españoles de aquella España que se levantó en soledad ¡casi perfecta a decir a los hombres con el lenguaíe de su sangre. de su angustia, cómo se merece la libertad. cómo se gana y se edifica el futuro(
Nosotros no hemos olvidado la razón de nuestra presencia en Aºmérica, a nos otros no nos ha faltado generosidad para tender las manos bien abiertas al hermano de lucha, de sangre. de esperanzas; nosotros no cerramos los o¡os, los oidos, el alma. a la necesidad, a la agonía de España.
Estamos unidos por el amor y por el odio. Amor entrañable a la patria leíana. tan dentro de nosotros, tan viva, tan preseniél; y odio sin limites, odio capital, obietivo y apasionado a la vez. odio sin iisuras, al fascismo enemigo de la humanidad, aniquilador de la cultura. de la dignidad. de la independencia de los pueblos y de la libertad de los hombres.
En este amor y en este odio es posible encontrar caminos al entendimiento. razones de trabaio, de esfuerzo, de sacrificio en común. Parémonos a pensar que la mejor respuesta al sostenido atropello contra España. contra nuestro pueblo, no es una riada de retórica. Parénionos a pensar que los acontecimientos marchan verti ginosamente, y que España está maniatada, muda. sin presencia ni voz en esta hora decisiva para nuestro futuro. pensándolo acongoíadamenie, unámonos más, esfºrcémonos más porque esta convivencia y amistad nuestras se extienden a todos los españoles de5perdigados por el mundo. Que, o nos unimos para la libertad. para la gloria y la grandeza de una E5paña remodelada en, nuestras manos, o habremos de unirnos en la tristeza del coloniaie, en la indignidad de una servidumbre disfrazada, en la ignominia de entregar a nuestros biios una patria comida de odios, aplastada de miseria, en trence de liquidación y de muerte.
lulutttiilllllilllilll lllllillllil! lllllllililIlllilillllllltIlll¡l! lltllllllllltlillllIlllII Illl llillllil lmm¡ lililillllllIll Illlil¡ tllilllll! llllIlllllllllilillllilllll NIlllllltlilillllIlliill llIIllllllliillllilllllliisl, iEb bbbedmtt le circundan, esa patria es el ámbito de la niñez, y sólo en cuanto me evoca la mnez y me hace vivir en ella y bañarme en Sus recuerdos. tiene valor. Esta concepcrpn de. la patria más chica es lo que me inspira el siguiente soneto que, bajo el titulo de Niñez. publiqué en una de esas revistillas de jóvenes que duran lo que una flor.
El soneto dice asi. Vuelvo a ti. mi niñez, como volvia a tierra a recobrar fuerzas, Anteo.
Cuando en tus brazos yaago, en mi me veo.
Es mi asilo mej0r tu compañia. De mi vida en la senda eres el guia.
que me aparta de torpe devaneo; Purificas en mi todo deseo.
Eres el manantial de mi alegría. Siempre que voy en ti a buscarme, nido de mi niñez, Bilbao rncon querido en que ensayé con ansra el primer vuelo. súbeme de alma a flor mi edad primera catándome recuerdos, aºorero, preñados de esperanza de consuelo.
Habrán de perdonarme por haber dejado Unamuno que diga de su Bilbao lo que yo debí haber dicho de Zaragoza, que diga él del pais vasco lo que yo debí haber dtcho del pueblo aragonés. He dicho país vasco y pueblo arago nés, sin darme cuenta. Por qué? Tal vez porque, en efecto, hay paises ¿hay paisajes. hay pueblos comunidad humana. El ara gonés otras veces lo dije es más pueblo que pais, mientras el vasoo es más pais que pueblo. Su geografíaies la de una amuralla da ciudad gigante, mientras la de Aragón, sobre todo la de Zaragoza, es la de un llano, la de un ágora, la de; un rceinto para asam bleas, para manifestaciºnes. IÍI Pero, ren qué conocemos, en qn puede conocer el mundo a nuestro pueblo.
Yo resumiria las dirtudes de Aragón en una magistral capacidad histórica que no Suele ser frecuente enel resto del mundo: en su capacidad de decir. no. i)ecir no rotundamente, en ell momento. preciso. no canricboso, enºíqud lab. iu erzas eictrañas a su histórico. en, est eÍ. momentb. en Jesidi ébiiiiiéiiibftt. Ctón del S dc, marzp, idé una lecha. singular i. espiritu le invita a detrocede rfl en. sugcamino mente zaragozana. qué es lo que celebramos, que es lo que hace que volvamos los ojos a Aragón sino uno de estos nos enérgicas, rotundos, que llenan la historia aragºnesa, el no lanzado a un tradicionalismo enclenque, poco menos que ridículo, a un tradicionalismo de esos Carlos tangenciales, sunleméntarios. la historia española sombra y repercusión del primero o del quinto que no significaban sino algo asi como una reprise de cierto imperialismo trasnochado, de un pulso de histeria lindante con la Edad Briedia, con todo su cortejo de supersticiones. de modos huecos de vivir, de gestos a veces gallardos, pero stempre con una persistente inclinacron al teatro, ala iepet1crón, a la en tira?
Porque ya Aragón habia dicho no a ese absoluto poder; Ya Aragón habia dicho no a otros poderes: al de Roma, al inquisitorial, al napoleónico, al de todos sus monarcas algunos ejemplares que, en. fin de cuentas, eran tanto como los ciudadanos, tanto como el pueblo.
Su símbolo, su espejo, su vida, es siempre el rio. Sus hombres han preferido siempre estudiar corrientes, no cavernas. Mi primer libro, por ejemplo. cómo había de titularse sino El rio. iiel. es decir, el Ebro? Pero yo sólo soy un aragonés más, que sigue atento el rumbo de su pueblo, el magnificdmodo de jalonar de la historia de su pueblo. sus jalones, rotundos, expresivos, heroicos son otros tantos f¡ no. Ahora yo lo sé. Quién no lo sabe? De nuevo llenó a Aragón uno de esos enemigos de la historia, que quieren oponer su tajadera a la corriente histórica, noblemente, heroicnmente histórica de Aragón. Ha llegado el momento de erguir, de. elevar en el corazón del pueblo, otr0 jalón, otro rotundo. no La misma Edad Media, con todos sus comisionistas, con todos sus cultivadores, con todos sus g3rtunistas, ha querido desviar la Corriente, Reinosa, ha cia, uu Carlos cualquiera, hacia un Napoleón de guardarropia.
Desde estc, asilo mexicano ¿qué podemos, qué debemos hacer nosotros sino lanzar la. misma enérgrca, la ¿misma: lnstórica excla. rrr ación. Queridos pars anos;z españoles todos. En. e te; cinco dé marao. feclrazviva, Salón, nunca. abril ido. cx plºsión. aitténtlca. del :Anr ón. ver. dadero. escribamos. en. jnties tno. propro. cora. zón. y la nccm os. al áire fren te Sal ;Arágóir;íal ºº. iliendo. trentef;. aá la. Españar. a fzilsíiicada f¿de estos. dias. otro. rótniido. btrií:¿Sonoro otr o. tibrante. no el Ebro, hacerlo mirar hacia.
Caídos OSE Había en E5paiia una juventud ardiente y rebelde que se orientaba a conquistar una vida digna de ser vivida. Esta juventud lu chó con el más elevado heroísmo durante tres años. Muchos centenares de miles de los que formaban tan esnléndida generación cayeron en el curso del combate a través del cual buscaban un porvenir brillante que nada tenía que ver con eSe otro del nue desde niños nos venian hablando nuestros padres, consistente en saber amoldarse lo más hábilmente posible al viejo estado de cosas.
José Almudi fué un alto representante de aquella juventud animosa y combatiente. Yo tuve la dicha de ser su amigo y el honor de compartir con él años inolvidables de intensa actividad revolucionaria. Cuando más arreciaba el huracán de la represión, en octubre o. 93t Aimu lí. olicitó su ingreso en las hoy desaparecidas juventudes Comunistas. En los medios revolucionarios de Zaragoza destacó pronto la figura de este joven universitario, sencillo y abierto, cuya única ambición consistía en entregarse apasionadamente al sºrvicio de una causa en la que él veia la únicay suprema razón de su existencia.
El trabajo ilegal, que Almudi no vaciló en llevar al propio cuartel; la campaña por la amnistía. el Frent Popular para cerrar el paso al fascismo, la unificación de las u ventudes Comunistas y Socialistas; todas es tas tareas cálidas y tensas. precursoras de los combates dé Julio, absorbieron por entero a nu estro camarada, translormándole en un agitador revolucionario cuyo erbo brillante. y nceneido enardecia a auditorios de obre, ros y campesmos.
El joven poeta que unos años antes se esforzaba por hallar un sentido justo a su vi da apenas comenzada, dió con lo que buscaba incorporáridose a la marcha recia y erguida de lo mejor del pueblo.
Comprendió que la época que le habia tocado vivir era lamáls decisiva de todos los tiempos. Por eso, la guerra no le sorprendió sumergido en el ensueño sino en plan de di rigente de los campesinos de Caspe. Después se incorporó como un combatientemás a la ALMUDI Por José Duque columna mandada por Buenaventura Durrdti y más tarde, en calidad de comisario de bata llón de la 37 División avanzando al frente de strs soldados, alentándolos con su ejemplo, cayó herido en los llanos de Zuera. Desde entonces, a los 25 años Almudi ¡de un rnválrdo de guerra. Pero inválido y todo srgr no cumplrendo con sus deberes de conla bat1ente. En los dias dificiles de la retirada de Arag0n abandonó el hospital para coope rar con su esfuerzo al esfuerzo de todos encammado a detener el desastre. Posteríoi mente fué destinado como Comisario a los Centros de Reclutamiento de Levante, donde permanecro hasta las trágicas jornadas de mareo. de 1939. Hecho prisionero por las tr bpas 1talranas, pudo fugarse del siniestro campo de Albatera, llegar a Barcelona. empren der el camino de la liberación hacia el Norte.
hasta la raya misma que divide a los Pitineos en franceses y españoles y alli quedó de5peñado entre simas. barrancos.
La noticia de su muerte me hizo apretar los puños, mordemre los labios; sin que es to fuera bastante para contener mis lágri mas. Me acordé de las palabras de nuestro sabio. profundo Gracián: Mucho bas peír (ll(l0, 51 un amigo perdiste. Pero no se trataba solamente, con ser mucho, de una pérdida personai. Pues el antifascismo aragonés porche con Almudi un soldado valeroso, un in.
telectua1 compenetrado estrechamente de los deberes que el intelectual honrado tiene con trardos con su pueblo; un militante; seria, responsable y consciente. De esta vida breve que pudo ser tan fecunda, habrágue hablar alguna vez más dés pacro para ejemplo y estímulo de la nuera generacion que hoy se incorporan al puesto de lucha y sacrificio que José Atmudi, aragonés de noble estirpe, dignificó honró en tal alto grado.
Yo los chopos estarán vestidos, y sus hojas, de werde tierno y casi blanco esta ño, sortat du quedar nente en los cielos de. ragótt, tan altos, tau ocular en la pri. aitor era.
imperialismo ielrpesoo, en pleno auge de su El ¿rg no gordo y roja de los deshielos, habrá pasado ya, y cani clara, juguetona, la que carro por lots acequias, con ferraclz0. de cañas en su fondo, y yerba viciosa, perfrrnwda. descolgándore de los ribaeos, pon torn ría e! lomo fresco. flo recer¡u eoloutillos blancos.
En los huertos, habrá caido yo la flor de los ilmburcs,. estadlorán rosas 3! del fullt Ms,. ubtrri la menta.
Irán crutjgudo los frutales abugos, ciruelas, nidjwros, poros de li)rrri n, de don Guimlo. ollw rjcs, correas, nclcwolones, dorasnillus. if los chiquillos, con el hombre, viejo, caprichosa, que ¡nos llevó a soltar cercos y tapieles, y el ¡rnnrbre rzrrc avr. trrrr¿trgu, que trajo la Falange, hinca rdn el diente en camarones rie idas, extre irr. ec eo orras, guiñando sus ojos sin infancio, con luces de terror en lo hondo.
Por un urr ziuoºcon sombra dt olmos ¿v mororas, entre campos de trébol es ¿u alfal fºn. r, pasará ¿un. ilrríego, wluanarnia rrl ¿boin bro ti un sitbo. nuez. ro, uiejo. broldn. dole ir r0;rpcchddom¿Ente ¡de losÍlizbio. r, I¿eo cost Madre y ¡url. por años de dolor 31 de rrlerntro. it. IOli 5ift ºcniibs, ltnb fdii 3fiiiuti os ful tiºi. Est? iiri¿7 ¿3eióii o tí rrtr go. de un verde jugoso. defiende, en cont reste duro con lo blanc ura óseo. ce lex, ce ruza. dedos co error.
Eriales, fardos cerzícientos, trrzdrdrr aliogas con flores nnrerit! as. remeros florcridos de blanco. Broterri a ios rardos su flor o::roratuda, como nacido con dolor de ¿zoom que se abre a otcrrmrir.
La calandrio subirá nzris alto, se reación será amis dulce en la mañana tersa, limpia.
Lejos, lo porúz cra, un grupo zz r 3a¿? ina;fl dt! PÍHDS, F! CS rt iºdº. a sica rra. rosa LV ºº. dormia ei los ¡tiros muy aitor. Por; el camino de lo ttezso dnrnu ir ri un pequeño rebaaio erre:urito en z:rrvrciiiu ríe poleo. El pastor. aborcns, surrdir, sorrr rero de frelfro de. orri oir su sus sob re el alegre csqnz dcn y los. relatos. Lo c¿mción. crieju, rruetn? r brota insos pcclmdo de 10s labios. wi casi nierfrtrt v bici, por años de dotar de. riier zrio.
tii l as, que este ¿mio, si hay prinnrzwn en li. oiio. La luna encendido se ¿crio cord sdn, en. crnr frente, los ¿obreros, las enan pc. rino. r, los intdlrrtrmies qrnr irrri rntu. funi tlrstinomeute. el Ejército. fi o. o los rpn rieles de la Legión Francese. nr. ruter tlr (Tarrodá, de. tsstrolio. de Esfmioi (fui dos, de A» tiºdii fZ¿ ld4t¿iittj. tiet. fiffi ifrtj. le;r potriotu;i tíe Fritaridjgá tia. zi ugjiiieslnti crt¿dif Noruega. de la. rd io. el firrfiírc blrgjzirerói. mo rz e. 7 rino. eí tm. ern rte. te t¿aretes gui ncrdmiátºtiii tntttfj;tzelt tnt í;ftiir. surri fiú¿og deplot¿rºkr rios,;las. ristutr merrtsrreyffí71 OJ G. hill. ho:u ¿pri movera rn niieslrii :ptiriu. i5 it id. º Jr tarnrltrs ºue. ºlibnrrur¿ílo. Iroldotlottnlqir. ies;ifldlt: rf0i.