Archivo rebelde es
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2o ítan aptos como los otros para proteger a sus familias del hambre y del frío.
La mortalidad era mayor para sus hijos y su posteridad era pequeña; El fenómeno inverso se manifestaba en los gue, al contrario, habían aprendido con placer todo lo que el cazador debe saber.
tEl resultado es nuestra raza actual, en la que la mayoría de los niños tiene una aficíóninnata para los ejercicios fisicos y una aversión innata para los tra, bajos intelectuales. Bien sabemos que muy pocos son lo que no prefieren matar aves con arco y flechas, a estudiar la gramática castellana o el arte de ninitiplicar y dividir. Por supuesto, la selección natural está obrando hoy en f ten conciliar las tendencias adquia o una dirección bien diferente. El niño cuya repulsión para el trabajointelectualies demasiado grande tiene que ser lo que tienen que ser casi inexorablemente hoy los ignorantesr peón; Su familia sufre e la falta de buenos alimentos y de cuidados higiénicos y la mortalidad de sus hijos siendo grande, su posteridad tiende a decrecer. Repito sin embargo, que sólo durante muy pocos siglos ha, obrado la selección.
natural en esta última dirección y que el niño que tenemos hoy es todavía el niño paleolítico, siempre dispuesto a entusiasmarse para tirar. con buena puntería, una piedra a un animal, siempre lento en ver la belleza del teorema de Pitágoras.
Ahora bien, hay. libros que permi ridas por la selección natural con las necesidadespresentes, libros que enseñan sin que el niño tenga que hacer grandes esfuerzos intelectua les por los cuales su cerebro no está constituido, libros de viajes y aventuras, historia y ciencia recreativa que seducen la imaginación sin dejar de instruir. Los hay y su número crece cada año. Los hay para. cada uno de los conocimientos que el niño debe adquirirgEl profesor de historia que ha llegado, eu su curso, a la des cripción de la Edad, Media, encontrará su tarea singularmente fácil si sus alnmnoshan leído o leen las obras de Walter Scott. Decía Voltaire que la historia de la Edad Media no era más interesante que la de los lobos y perros. Walte Scott teníala, opinión opuesta y nadie mejor que él supo resucitar, en varias novelas, las.
grandes figuras del tiempmen que una fe ciega y un heroísmo admirable ocupaban el lugar dela ciencia y de la razón. El alumno que ha leído Quentin Durward tiene una idea más clara, más exacta del tiempo de Luis XI y de Carlos el Temerario que los alumnos cuyos conocimientos han sido sacados del libro de texto únican.
Repertorio. meritorio. ellos con las costumbres, maneras de pensar y con muchos grandes aconte: cimientos de fines de siglo XV; Lo mismopuededecirse de las novelas Ben. de Robert XVellace y Los zíllínzos días de Pozizpejïa, de BulwerLytton. para el primer siglo de nuestra era; de las novelas de, Cooper parada historia de los orígenes de los Estados Unidos; de, varias novelas de Pérez Galdós para grandes episodios de la historia de España; de laioovela Los Novios, de Manzoni, para la historia del Norte. de Italia. durante el siglo XVIII; de las. novelas Noventa y tres de Víctor Hugo,. 5! lzilo de Oro y ElEcoïde la Tornzexzta «Aqui Izablczlré de mgamígo pequeño, de un adoleseenvte paslor, que parece una aunque esflzerley bueno. lo demás véase en el próximo ¡Convívion Hermanïío nzenor, sentidos cuadros de la vidaicastellana, un precioso librito azorinescotdel distinguido escritoncubano don José María Chacón y Calvo. aaxxxxxxnxxsxxxxxxxxxxxxxxarxxna de Dickens, para la Revolución Francesa; de las novelas de Erckmann Chatrian para los tiempos napoleonicos. El araratxatacrxraexrxxrmatxnxaeatatratatxmarrrnn profesor de geografía encontrará fácilmente, para muchas partes del mundo, novelas interesantes en que el cuidado.
de la exactitud de datos geográficos y la coztleztr loca e van unidos a aventuras, ficticias o reales, siemprellenas de interés. Basta mencionar, en este orden de ideas, los Viajes escolares. de mi venerado conciudadano, Tópfer, vertidos al castellano por Estevanez. El Viaje arma país nzaravílgïaso. de Cozzeris, algunas obras de Julio Verne, tales como Jlfzlgrzzel Sírvf gti f, Lo; Hzïo: del Capitán Grazzl, La mente; él estará más familiarizado que «I Este documento es propiedad de la Biblioteca electronica fscriptoríum de la Universdad Nacionabcosta Rica Vuze Ia a! flfzmdzïen 80 días, Cinca se ranas en Lrlaíw, 1 País of Prïrlcs. s. Bimba a frazzcesa, LostGrandes Navegantes, Los grande: Exploradores, etc. El profesor de Hisw toria Natural que desea despertar, el interés desus alumnos para los ani males y plantas de Costa Rica encon. y trará un poderoso auxiliar enla novela, Viaje de 2m joven ozalurglísta, de Lucien Biart. Es enMéxico por donde.
viaja el joven naturalista, con su pa dre y algunos compañeros, pero la. gran mayoría dellas especies vegetales. y y animales descritas en la obra se encuentran aquí con los mismos nombres. Varias de las novelas de Mayne Read describen también, bajo una a forma sumamente interesante, la fauna y la flora de América del Sur y de AméricaiCentral. El Roóírzsozz Suizo. no es muy útil como obra didáctica, pero ló es para despertar, enelánin mo del joven lector el lamor, quizás latente, a la naturaleza. is Casas, de Roosevelt, es unbuen tratado de zoología y de geografía en que hasta Io inverosímil es eízacto. El profesor de química cuyos de Julio Verne, encontrará a aqué llos más atentos e interesados que de de costumbre durante las leccio« nes en que tratará del oxígenoy del aire, La Isle nzísíeriasá; del mismo teresantísima, muchas operaciones de química industrial. No sé si la novela, GramLPPBre fllaxíme ou avenzíures duen, vícux Clair viste el de a ezzx 0r zelz 7z. de Lucien Biart. ha sido traducida al castellano, pero decidida por la lectura de esta obra, En las obras de Tíssandier, en la. fray, en las. llafazvillaá Celesies, de encontrará obras que sus alumnos leerán con placer. Si el profesor de castellano, además de excitar sus alumnos a leer las obras maestras de la literatura española, exige de ellos que las lean por turno, en la clase, en, alta voz, dando a cada frase la entonación que conviene al sentido en ella encerrado, él habrá hecho algo para que la costumbre de la lectura en la familia, con los exceUlentes efectos de esta costumbre sobre «la unión, la felicidad y el desarrollo in. telectual detodos, se implante en algunos hogares. Numerosas son las obras morales que no son tratados de moral. Si ¿r profesor de moral no qnísierafiexigir mas que la lectura de una sola de ellas, esta debiera ser El Caóal ero don uan. Halifax, de Miss Mulock. Yo quisiera ver los profesores de inglés y fran: cési exigir mucha lectura de sus alumnostan pronto como éstos estén familiarizados con los rudimentos de la lengua que estudian. La persona que ft.
alumnos hayan leído El Doctor a, rantor, describe, de una manera inconozco un niño cuya vocación fué Cíezzeía Reeïeaíiva, del Doctor Saf. Flanmarión, el profesor de Física.