Archivo rebelde es
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. RENOVACION 11 Ideas y opiniones.
Alri ms Anónii nas En la uCasa Blanca. en ¡a más in maculan de todas las casas de un pueblecito que se dormia orillas del Mediterráneo. la simpática Agueda Pía habitaba al lado de su madre quien la adoraba. de dos criados. marido y mujer, que por ella se. desvíviau y de dos hermosos perros cuyos nombres exóticos ella pronunciaba si menudo con un dejo inquietante y 15. veces extmño.
En aquella casa cándida todo invi taba la contemplación. la bondad: por eso era tan buena, ta u hospitaiaria.
y tan deliciosamente contemplativa la adorable Agueda Pía. aquella ca. itu roquera. en. dm1de. on eran quehace:es domésticos, visi tas muy di cretes. lecturas más dis cretas aún. ni aa los domingos y rosa ríolos viernes, en las tardes paseo y en las noches cierre de ve ulzmas y puertas. dulces momentos pasados de bajo de la lámpara y áiz¿na norúes dichas con sincera encantor 11egó la.
fatalidad un día en que los perros la drm on mucho sin hacer caso 135 de licadas órdenes de Agued. Pía. quien los llamaba y les sup licaba no desperbar con sus ladridos. la pobre mad¡ e.
cita suva que descansaba. Los perros temían algo; en el puerto un barco italiano había anclado aque lla noche; nadie sabía qué motivos lo llevaban hasta aquel apartado rincón del Mediterráueo en donde ningún barco grande se detenía y hacia donde nadie aspiraba ir porque par a de5Ear vivir en un pueblo como aquel era uecesario llevar en el alma una herida aún abierta, algo que no pudiese sanar nunca apesar (le las duizuras quebrí11 da si bálsamo de un amor amado.
Aquél barcp conducía. Marco Fortis, veneciauo de noble estirpe, hombre de grandes aspiraciones en el arte porque era un arquitecto dé: valer. en la vida porque para él el mundo era. muy pe queño y en el amor porque había ofrenl dacia el tesoro de si corazón 55 una patricia, vena dana también. Mónica Poido, mujer que sentía en. el alma la pasión que por el arte sienten to da. las hijas de la bella ItaIia. Pero Mónica Poldo era casada y su simpatía por Marco Fortis aún un habialiegado al 5acriñnio del bienestar que su marido le hacia gozar en Venecia. por eso, al amante aún. no amado. lo obliga abandonarlaéír 51 España realizar con sus geniales interpretaciones el sueño de arte que ella en sus horas de farniente ha zurcido. en España, cerca. de la ¡Casa Blanca. en un lugar llamado. Las Termas» que tiene una histºria de 1icada y triste como todo lo de aquella costa. Marco Fortis conoce Agu eda Pía, la suave doncella, quien sabe (ies iert ar en él algo desconocido, talvez el amor pero no. aquel amor que sentía por Mónica Pekín y que hacia. de un esclavo de la mujer que con vanidad soberana se hacía llamar Imperia. ese anmr que despierta por primera vez. en el alma de Marca Fortis; lleva al corazoncito de Agueda Pía una dulzura encantadora, una emiv e1adura de par. muy en consonancia con 1aátimídeces infinitas de su espí rim. Agueda Pía un sabe saborear el amor con la calma acariciudora que1 ena el pecho de tranquilidad: aquel ¡amor para ella lo. es tado; por él. por Marco Fortis. ella le olvida todo y por él. por Marco Fortis, ella se siente capaz. de sacrificar hasta la propia fe 1icidad¿ aquel amdr, hace que Agueda Pia llegue. verse interiormente consi derarse lo suficiente grande, lo suñcíen te noble pam despreciar las efímeras va ui iades que forman el encantº dequíe nes sou cua. lquier cosa. Ella no se teme. si misma, eila teu 1e, desde el principio, los demás. No sumerje su adorable cabecita pensativa en las aguas de la confianza que debiera ha¿