Archivo rebelde es
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RENDV ACION. Dos EVangel ios Elquavanmndos los pobres. usplnm ¡lºrn lln de ellas es.
remo de lus q¡elns. éMn, 130. Bienaventurados tu: hambte. la vnlunm:l. de acción. nor zu!
lie ellas el el reina de la Vida. Ei Zum rrda. mí. En.
Son dos épucaf que se yergnen fren»
te 51 frente. los manifestaciones del pensamiento que se disputan el campo de las conciencias. De la alta de un monte Jesús híeude con el arado de su palabra aquel fecundo campo; siembra. Jesús fué un trabajador egregio.
bríosamente agitó el ariete de la idea.
mas, al En hombre; equivocó la vía.
De ahi el fracaso de su es fuerza.
El pensamiento de eseho1nbre resume una etapa de la Humanidad: la inconsciencia popular arrullada por la fantasía. urrnn1bnndo sus anhelos hacia una extraña finalidad, el Cielo. El Cielo que brinda sus puertas la inacción, Si los mansos. los resignados. los imbéciles. los que sonríen cada nuevo escozor de los latígazo que sobre ellos descarga el postillón audaz, los que realizan la jornada de la existencia llevantio tranquilamente la espalda un costal de nprobios o mo único bagaje. los que enajenaron las alas de su inteligencia. eso. pobres corazones brinda sus puertás el Cield. esa inmensidad de oprimidos. ese oceano de desventurados canta Jesús cuando desde lo altº de un monte siembra. Canta aquella man. setitunbre, estimula aquellaresignación y, al ponderar las. adormece el. dolor que sedesespera sobre el inmenso cam po que msg a con el arado de su palabra.
El verbo del fatalismo vibra triste mente en el Sermón de la Montaña. y como tósigo cae sobre los tumultos le rebeldías en germen. sobre1as muche.
dumbres uprimidas ávidas dejnsticia, hartas de miseria futuras. rebelarse.
El Sermón del Monte torna los en»
crespado. oleajes de protesta. bravia. rumpiente qne comienza. batir en los cimientos de la añosa construcción so cial, en man. aa onda de un mar calla do, muerto, La vieja época se cristaliza en el Sermón de la Montaña; es el alma de siglos difuntos que hoy batalla por reconquistar la. fortalezas de la edad presente; El Evm1gelío clel Monte. es el dbcn mento sociológica que marca, en el trayeoto delos siglos. el instante en que los hombres con streñidos enter»
nan la mirada, deponen sus altiveces y soportan indiferentes las intempe raneias de todos los despotisan5, ñj05 sus anhelos en un Edén apenas entrevista yya odiciadn, en aquel Cielo vagamente adivinado. en la gran recompensa. anunciada por el hombre que con mayor ventaja adormeciera en el regazo de en palabra una sur gente de protesta, una rompíente br3 vía Para conseguirlo, los hombres se tornan imbéciles.
He ahí la obra del Sermón de la.
Montaña.
Otra es; la Buena Nueva que los trabajadores del moderno pensamiento van pregonan do por el mundo.
Uno de Ios mía bizarros. caído en la brega, despliega el pensamiento de su sigla así: No, no! Los pobres de espíritu son forzosamente ehaño. carne de esclavitud y de dºlor. Mientras haya pobres de espíritu, habrá multitudes de miserables. de be ¡tias de car ga explotadas y devoradas por una ínfima minoría de ladrones. bandulems. Llegará tu: día en que haya una humanidad feliz, que será una huma nidad que sepa y quiera. Bienaven turadºs lo. hombres de vuíuutacl y de acción, porque de ello. será el reino de la Vi:í5. Tal es el grito de combate de laidea en marcha. avanzando siempre: es la Buena Nueva contada al mundo en un arranque de vibrante entusiasmo. de convicción ardiente; es el Nuevo Evangelio pregonado la Humaiiidad anhelante de Justicia y de Ver dad. desde la cumbre gloriosa del pensamiento libre. RUBEN Com