Archivo rebelde es
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pública independiente (si es que real mente lo somos porque ya lo dudo)
tenemos perfecto derecho ser dueños de nuestro pensamiento mientras no salgamos de nuestras fronteras invadir fronteras ajenas.
Oxnocsac Oros Realidades Era un sábado.
Apenas se divisaban por el Oriente los hermosos rayos solares, Cuando ya se oía en las calles el murmullo de los trabajadores, que caminaban con pasos lijeros a sus respectivos trabajos; al mismo tiempo que los pajarillos entonaban himnos de gloria la. Nas turaleza y saludaban al nuevo dia.
Por todas partes se veian pasar los obreros que caminaban alegres sus talleres, pensando en que era sábado, el dia de recojer sus pequeños salarios; después de una semana de fatigas bastante mal recompensadas.
Dos horas después. se veía otro nuevo pasar de gentes. un tanto soñolientas, que marchaban con pasos lentos, para ir calentar los asientos de las oficinas.
Por todas partes no se oía más que los ruidosos sonidos que producían los trabajadores. Aqui se oía el sunoro tañido del yunque, donde el herrero forjara un pedazo de acero, que cada golpe se iluminaba su cara sudosa por un resplandor de chispas rojizas; mas allá se veia un hombre trepado en una cumbrera, ajustando las piezas de madera que habian de servir de habitación talvez para algún rico; por otro lado se oía también el sonoro tañldo dela cuchara que vibraba cuan do el albañil cortaba los ladrillos que le habian de servir para levantar una de las paredes del edificio; por otro lado se veia un pobre zapatero apu rado en concluir un par de botas de charol de uno de los del circulo de privilegiados y que habian de servir para estrenarlas esa misma noche en un baile en el Teatro Nacional. asi, por ese mismo orden de cosas, continuaban todo el día los trabajadores en sus penosas labores.
El sonido del riel anunció las cinco de la tarde; los obreros del taller se aglumerar on la veutanilla por donde se veia al otro lado, sentado. el paa trón, arrugando la. frente y sacando las cuentas de los salarios, y pesar de nue le quedaba una inmensa utliidocumentoes ro ¡e dad, y aunque él comprenÏera qdei HOJA cansan más. según es el espiritu de ambición y de mala fe de los patrones; pero no le quedaba más recurso que pagar malamente a sus pobres operarios. pues si les rebajaba más sus salarios. de seu guru Se le hubieran sublevado y no le trabajarian más, siendo esto un gran perjuicio para sus repletos inte reses.
Fué llamando a uno por uno a sus operarios y les tiraba sus salarios co. no si fuese una limosna que se le dar ba al pobre trabajador y no la poca recompensa de su ¡continuo trabajo de la semana.
Salieron todos contentos para sus casas donde de seguro los esperaban sus esposas y sus hijos con los brazos abiertos para brindarle mil caricias y asi recompensar y aliviar las fatígas del buen padre de familia que trabaja para mantener sus hijos.
Algunos de ellos, pensando en que su salario no les alcanzaba ni para cubrir los gastos de la. semana. entrav ban la taquilla tomarse un poco de licor. para disipar de su alma los sufrimientos que llevaban, y que los desesperaba al ver que trabajaban toda una semana ykque nl siquiera les alcanzaba su salario para cubrir sus principales necesidades. Otros con tinuabansu camino pensando en que ese dinero que llevaban en sus bolsillos. iba ser trasladado dentro de poco tiempo, las manos del dueño del establecimiento de la esquina.
donde sacaban la provisión de toda la semana, y que el bueno del señor se las daba al crédito. Otros pensa«
ban en que aquel salario seria para el dueño de la casa en que habitaban y que de seguro vendria esa misma tarde, exigirles el pago adelantado de la quincena que principiaban. y que si no se le pagaban ese mismo día. de seguro que iban ser despedidosó les embargarian su pequeño mobiliano.
Venia el domingo y la mayoría de los trabajadores salían buscar un rato de distracción y de alegria, pero metfanse las manos entre los bolsillos y no encontraban ni un céntimo con qué divertirse. ïQué desgracia!
Aquel placer y aquella alegria que salian buscar, se trocaba en amarguras y en terribles sufrimientos, pensando en que Ilíagaria un nuevo dia y que tendrian que volver las mismas tareas, sin encontrar nunca un alivio. mientras aquellos sufrían. otro grupo, pero un grupo diferente. un rupo de uprivilegiados se dívertlan esa Na onaI Mig IObregón LIZa la BIblI de tranqul DS en un ca toman Citamlema hracional de Bi meras I Mlnislerio de ¡mi bles placeres de la vida, sin aCÜrdat se siquiera que mientras ellos gastaban vilrnente el dinero en sus caprichos, estaban también muchos pobres ¡padres de familia, buscando un pedazo de pan para llevarlo a sus hijos.
FRANCISCO Antas Lirndn. 24 de octubre de 909.
Sr. ion JI Elías Hernández Star ria o dr la Sedrch dt Tmfiuy an oru Muy señor nuestro: Hemos sabido que algunos obreros han organizado la Sociedad de Trar bajarlores con el objeto de mejorar la condición del obrero diria anda rn; mr rmárnr r! firíóz fa de la (ronamfa y rrríh nnnda el rrntírrrr mfn de fm! emz dad. También sabemos que la Sociedad no pertenece ningún bando político ni profesa religión determinada y que sus miembros están en. libertad para profesar nó cualquier Ecredo político religioso. La idea del obrero unido al obrero jpara ayudarse mutuamente es muy lbermosa.
Creemos que las contiendas eleccionarias, los bailes y otras celebraciones han sido la causa de la muerte prematura de otras asociaciones de trabajadores, y nos alegramos al saber que esta nueva sociedad ha previsto el peligro y se ha organizado de manera indisoluble; lo menos asi lo creemos.
Sírvase contarnos entre los miembros de la Sociedad.
De Ud. attos. Pedro Muñoz. Alejandro Chacón Qu Rubén Muñoz, Santiago Patiño, León Pereira. josé Joaquin Torres Barquera. Los Obreros Son los héroes del trabajo y del pensamiento. Ellos que construyen los suntuosos edificios donde el burgués. se: recrea con lo que no le pertenece.
Ellos, los cimentadores del decantado progreso de las naciones; ellos, repito, son los que tienen derecho hablar muy alto, sancionar y no otorgar con su tácita humildad que se lares trinia y someta la triste, y miserable condición de esclavos del pensamiento; Los obreros, los eternos luchadores.
los ue miran con repulsión el servira yJuve 6, 00513 nga.
Ismo y Vlven recreñndose en un paexplotaba vilmente los trabajadores, pagne y fumando buenos tabacos, go norama de decepciones injusticiasl todavia hubiera querido esplotarios zando delos mejores y más agrada vaná emprender una obra titánlca.