Archivo rebelde es
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7 y HOJA OBRERA gcrminan y se propagan más y más y un cuerpo inerte está en la tierra pero su cspiritu está con nosotros.
GREGORIU SUTO gana ¡Mana Pc los defensores de las altas clases Comentarios una gacetilla Dice ¿o Prmra ¿ión defensora de oficio de ias ¿tirar clases qUe los en el número inicial de este semana rio, envuelven un fuerte ataque nuestra alta sociedad. manifiesta su parecer de que es injusta inconveniente la labor de los que aquí tratan de sembrar odios de clases que no existen, pues entre nosotros tiene acceso las altas clases. nuria dera por xa cxz rlcn) sin traba: niguna, todo el que aspire levantarse y tenga méritos para ello.
El criterio convencional, tai vez ajustado tarifa, del autor de esa gacetilla. ha tenido Ia obligación, facil de cumplir por quienes viven arrodilla.
dos, de alarmarse en presencia de una agresión que no es sino una defensa valiente del pueblo las aitas clases, en cuanto ellas son perversas; ha tenido la obligación de ver en ello toda la maldad que siniestrameno te resplandcce, por ejemplo, en el abandono de un niño, quien sólo se dejó en compañia de unos pañales de seda. tela que no usan las clases ¿iajar.
No nos deleitan los gestos de los actores que estamos habituados ti ver.
Algo nuevo desea nuestra mente, asi en la mimica como en las recitaciones.
La cuarteta de que no se debe atacar lo olimpico es tan conocida y popular que hasta los gobiernos la aprenden y recrtan. No tienen las presas floridas de ustedes señores de la defensa obligada la virtuaiidad que hace bellos nuestros escritos toscos: causar alarma. Es porque nuestras conciencias no encuentran una inquietud mertiñcan te en cada palabra de las que escapan de los de ustedes, divinos labios.
Les ha parecido injusta nuestra las bor, dicen ustedes. Tiene que serlo, porque no se, realiza ni en cumplimiento de un convenio pecuniario, ni en obediencia un mandato de cacique, No está, pues, en la zona de io que ustedes comprenden y veneran como justice, ese peso enorme que la. mano férrea y hábil del dinero coloca sobre el cúmulo de torturas ue aplastan al humilde. Ese algo Eiífiïmïilesfi ¡533d nerar un acrecentamiento de dolor, determina. llegada de la muerte a1 apuntes de Errar flfazdt publicados hogar. lnl tmbn. dv! cual hablen acun so olvide. la terrible igualado le destinos por andar entre palaciegos dando fin largaa medias :i largas orgias.
Dicen ustedes también. que es in.
conveniente nuestra labor; pero es porque nosotros no somos discípulos ni acogidos de la conveniencia, Ia activa maestra y bondadoso protectora de ustedes.
Efectivamente, no es conveniente que en in hora de decir lo que pensa.
mos, consultemos nada más que la opinión libre y franca de nuestra sinceridad.
Ya pueden ir pensando en la ¡neon veníencia que implica el que io haga mos todo sin darles cuenta. el, que nes resolvamos pedirles cuenta de todo lo que ustedes hacen. digamos ahora. quién trato aquí de sembrar odios? Nosotros, á, diferencia de ustedes, nada hacemos oficiosamente; no tratamos. Además, no somos cosecherns; el campo de la siembra ies queda libre en cada lucha elector alfasfcorno el de la recolecta en ias épocas subsiguientes. a Se nos odia. y no amarnos; es todo.
Es lógico y necesario que asi sea, aun cuando, por supuesto. ello es furor: variada.
Educadas nuestras mentes mucha distancia del palacio de la cortesia, nada menos que en la misma cabaña del bien, no saben de ceremonias y rituales; no pueden hacerle las alla; clases el honor de odiarlas, pero si el favor de compadecerlas.
Usted. señor gacetillero, si es tributario de la dignidad. debe renunciar su puesto; no ha sabido hacer la farsa que ie tienen encomendada: se advierte que no ha. desarrollado usted las múltiples aptitudes que lo decoran, es decir, se advierte que no ¡rn ¿reido arrasa. como usted nos enseña decir.
Entiendo que en nuestros plantíos no florecen esas mezquinas ambicio nes de arpr mr ¡í levantarse. Estamos tan altos!
Usted si, levántese. temprano para que evite le anochezca en el cai mino de las ideas. Puede ser que al«
gún dia hagamos la clasificación social, que urge, ya que no existen clases. y tendriamos que sentir ia penasensación desconocida para usted de colocarlo en el número delos fósiles sociales.
Busquemos nuestro adelanto , sustentan¿tenistasdiste de continuas A55 as cuales siempre nuestro espíritu de adelanto ha decaido, volvemos nuevamente nal e Blblmlecas del MInISleIID de tu luchas por las asuntactoncs o raras, cn cmpuñar el martillo de la esclavitud cn que vivimos los obreros. para forjar ln idea de unirnos. idea de nuestra Iibcrud, ydc hacer sentir nuestro peso material. sobre los que sicmpre nos han tenido agobiados. no Contentos con explotarnos, sino también tenemos bajo sus dominios.
Nuestro obieto dc asociarnos, esa hermosa idea que. debemos realizar, es una necesidad urgente entre la clase trabajadora. Por qué nosotros hemos de estar siempre esparcidos, siempre con esc espíritu de decaimiento moral. Acaso los obreros hemos nacido para ser solamente máquinas del trabajo, donde gestantes nuestras fucr ras y vamos suicidándonos paulatinamente, para que nos explote un pequeño círculo de privilegiados. Seremos acaso seres que vegetamos y después que sc concluye nuestra existencia. no hemos hecho nada más que vivir como parácitos en los árboles dela sociedad. N6! Debemos antes que todo unirnos para instruirnos moralmente, para hacer gcrminar en nuestro cerebro las ideas redentoras dc nuestro esta. do de decaimiento en que vivimos; busquemos cl ahorro y el socorro mutuo en»
tre nosotros, que estos seránlos dos pedestales cn que vamos construir el templo del progreso.
Ya hemos fundado la Sociedad de Trabajadores, donde todos podéis ir reuniros, donde podamos tener nuestros ratos de expansión y de placer, intruyéndonos y donde podamos socorrernos mutuamente.
Cuántos de nosotros quedamos sin tra bajo, pasando necesidades, tanto nosotros como nuestras familias, y sin tener esperanza deun socorro para nuestras necesidades, y mucho menos, sin esperanza de conseguir trabajo, pues los que lo tienen no nos Io quieren dar. no ser que nos saquen un trescientos por ciento de utilidad y nos dejen siempre en las mayores necesidades.
Sucedcrá lo contrario si llcgaramos unírnos, pues nacerá entre nosotros la fraternidad; esa virtud tan hermosa, y cn lugar de ir un garito de ir un billar donde maigastamos nuestro dinero tan mire.
rablemente, contribuyamos con cinco 11 diez céntimos, para los que tengan alguna necesidad ya sea por falta dc trabajo ya sea por alguna enfermedad. Tenemos otra gran palanca que nos empuja hacia el progreso, otro cimiento de las paredes del edificio de nuestra libertad.
Esa es ia prensa, nuestro órgano de pubIL cidad, donde todos los trabajadores tenc. mas ¡derecho de exponer nuestras ideas libremente, sin el presentimicnto de que sc nos va amordazar nuestro pensamiento, porque exponentes la verdad. Ya cl horizonte social está despejado y podemos contemplar la luz que nos dan esos hermosos rayps del progreso en los Cuales podemos ohservar que en esta infa.
tigable lucha por la existencia y en nuestra noble y continua tarea del trabajo encontraremos un alivio que ayude sobrellevar. nuestros pesarcs y cs el exponente de ones tras ideas por la prensa, y 1a fraternidfi que es la que debe reinar entre nosotros, nombraron FRANCISCO ARIAS Imp. Pucbl?