Archivo rebelde es
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inem cansan i me suena mal, pero me explico. los de Apuntes Diarios que un periódico publicaba bajo el nombre de Eder Morelia; y ya me era necesaria esa lectura que me revelaba todos los días una buena voluntad. un hermoso empeñoque no podian ser sino de un compañero esforzado que batalla en la defensa de los humildes. de los tristes. Pero hoy no encontré lo que con tanta ansia buscaba siempre en el periódico: el manjar que traia mi mente la fruición de lo exquisito: los escritos llenos de sinceridad y de no ble intención. Ester. nadia no escribió más; sus pensamientos no vinieron ya coutribuir para la felicidad de los trabajadores y para ¡enseñarnos ser buenos, para señalar los grandes males y para combatir el egoísmo brutal de los dueños, de ios pedrrtínaaios. Tuve entonces el doi lor de los grandes sucesos malos, y pensé que alguno de esos pobres seres que aceptan ei encargo de cum plir ajenas venganzas injustas habla logrado obligar el lamentable silencio de Batir. nadia Pero la conciencia. me gritó en se. guide diciéndome que nó, que eso no seria nunca: aquel carácter indoma ble. aquella noble rebeldia alzada siempre como una permanente protesta no silenciarán jamás sus aclamaciones sancionadores porque un rnaton lo exija; no hará eso nunca, yo lo se. quien ha probado en cien ocasiones la altivez de su ánimo y la sinceridad verdadera de sus anhelos y de sus empeños. Después recordé. porque lo sé tamj bién, las largas, las interminables fa tigas del compañero que escribía los. Apuntes Diarios de Ester ¿líazrlím y pepsé que se rfa cruel obligar esa rss restizada muchas veces al ama eeer de los dias y después del traFbajo diario prolongado hasta deshoras; y senti remordimientos por la parte de culpa que me cupíera en era tortura que acabaría con la salud si no son la vida de quien la sufre. pensé, además, que la larga esos. esfuerzos que me entusiasman no al.
gar izan nunca otra cosa que exponer ii quien los hace Ia maiéfica saña de a sociedad viciosa que con ellos srlfende, y las vociferacioues estúpi las y ias publicaciones dañinamen¡21: mtencionadas delos escritores de i¡izan de los que deso, en la conciencia (obedecen sólo los impulsos de la rbveniencia mezquína y que en cada dé tu nidad saltan queriendo confuns. los noblemente esforzados. quel llamara cuentas diazel la suya no le convienen una empre53 que vive precisamente de la simpatía de Ias gentes criticadas. Cómo ¡ba Su periódico salirse de la linea que ios suyos le tienen marcada los Cúlegas? y cómo iba el dejar que le perdieran su negocio con tanto empeño sostenido por todos los medios?
Es un calvario cada intento de regeneración; yla labor de Erre? Ilía¿ zt n era una cruz lle rada en dirección al calvario. Ei terreno que pisamos es aún muy escabroso, corretear en él mirando lo alto. es un peligro. Por eso felicito Erin flfazrlr en nombre de los oprimidos dela tierra, y me complazco ai reconocer en su labor un amigo querido. un compañero tan bueno, que lejos de dedicarse ¿á ociosidades usa todos los medios legítimos para corregir los vicios sociales y moralizar los que. se tomplacen revolviendo el fango en que viven. Soy admirador de Estrr lfireríírr. E. HERNANDEZ El Doctor Zambrana. y los obreros El Noticiero del viernes 15 del corriente trae un articulo del estimar ble jurisconsulto Don Zambrano, referente la organización social del siglo XV y la de hoy, nos demuestra que son lo que nosotros llamarnos vul garmente, la misma mica con distinto rabo.
Dice el Doctor: la secuedad entera era un conjunto, en cierto modo ar monica. de las más tremendas injus ticias. El tercer estado. es decir, el pueblo. estaba devorado como por dos cánceres, el clero y la nobleza, y el poder Real era la manera de un buitre quepicoteaba la poca carne que escapaba de las úlceras. Los privilegiados entre cruzados de lar gente ociosa no dejaba al trabajador plebeyo más que un pedazo de pan negro y un paco de agua corrompida.
Los obreros vemos en lo anterlor la fotografía. un poco desteñida. de noestra situación actual. asi como el ilustre escritor la pinta. Dice el Doctor que hay reina el despotismo del oro antes el del poder real y el del feudalismo. En el actual momento legislativo de Costa Rica se ha traUsted nos sólo para los obreros. y no cataría muy largos ïafiïpeü Ppiïabïjií iiïüabbi igeibfióogifii e a. ñilfiïPÉFFiiÏÏÏHFS El a í addía en que al director del perió. conocida pena condicional (Docton los desher edados de hay; esa, es una arriba hacen las leyes y no es posible que afilen el cuchillo para su prepta garganta. Sigue el Doctor: Debe ayudarse los artesanos para que lleguen poseer hogar prepio, que sea limpio y atrayente ¡y que por me didas análogas las de Francia. Ale. mania y Bélgica. tengan la manera de hacer frente las enfermedades y al desvalimiento de la vejez1 así como dejar asegurada la suerte de su viuv da y sus huérfanos cuando llegue su muerte. Esto lo agradecemos. pero si no fuera una idealidad amable. No es negerario paradquejgwadgpten los plane ¿qu e agabamos de indi»
car, que vengan artesanos al cangres tï legisla tko: su educación incom513; losa hará equivocarse con facilidad aún en el manejo de sus propios intereses no produciendo ello otra cosa que ia vanidad. Doctor. las más expresivas gracias le damos los obreros y lo felicitamos por ser usted un médiun intuitivo bien desarrollado.
cosa de que los filósofos antiguos care; cian y no juzgaban la. ignorancia co mo usted. pero con su saber enseñaban al que no sabía. Sin embargo llegó uno de ellos tal extremo que dijo: Sólo sé que nada sé. los artesanos nos parejequelno eúswfaïn 1nmcrecidqa iaïdistincióufide ocnparum ww la Cámarajlgungfie nuesaSIento en vemos queglgunosfila ocu an sm. av. trsnïsudgglage; pues diario ser letrados y ninos artes a nosÏÍSteÏá ïíú eneflï mos como erí ïos. tiempos venales? á. propósito. y el principio republi»
cano tan cacareado por la idolatría. En qué quedamos Doctor. admirar mos Aristóteles seguimos nuestro Licurgo. Usted que tanto admira Guillermo Tell. salvador de la Re»
pública Suiza; ashington. el fundador de la gran República del Norte; Franklin. el que arrancó el rayo al cielo y el cetro los tiranos; el General Prin. jefe del partido republicano español, y Juana de Arco que libertó la Francia y que usted tanto admira y venera, y con razón; sin embargo fueron diamantes que estaban escondidos, pero que se les llegó el dia de dar al mundo la esplendidez de su potentlsimo brillo. DLL habrá entre nuestra colina obrera uïdi aríaífeí señó g e óléï flei of.
Creémai. Datt6. nue es injusto el juicio que se ha formado en su endu«
recicla masa encefálica.
Sigamoe con el Doctor: No queremos una soeiedad nueva eï que éï. :e íplotadores:áïgunoïdé réfoiïiafnisiirable. Aquí está, ei DOCQú e. advertirle que tareas como habla también de losde abajo, esto tor en su ehérhiéiiï:bi y con todo derei