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LA GUERRA CON. GUATEMALA.
Entre tanta nota desabrida con que la prensa llamada de información obsequio. sus lecto res, encontrarnos una en un diurio de la ciudad de México que se refiere ¡í cierta proposición de los alumnos del Instituto Científico y Literario de Oaxacabde prestar sus servicios la Dictadura en caso de que se declare la guerra entre México y Guatemala.
Consideramos la juventud mexicana Wants digna liestante inteligente para ereeaque la tal proposición haya aido he cha por todos los alumnos del del Instituto. Todavía s. creemos que si tal proposición ha sido hecha, no lo ha sido. por un número respetable de estudiantes, sino por unos cuantos cuyos actos deben ser considerados aisladamente y« no como el resultado de la voluntad de todos los alumnos del Instituto.
Como quiera que ello sea: la cuestión es que uno varioïes.
tudiantes han ofrecido al Dictador empuñar las armas parair matar guatemaltecos, y lo que queremos tratar es lo siguiente. Debe el pueblo mexicano prestar su ayuda al Dictador Poisrio Díaz para ir e hacar la guerra su hermano el pueblo guatemalteco? Para resolver esta cuestión senaillisima examinemos iriamente las causas de ls tirantez de relaciones entre el til fllliéflde Guatemala y el verdugo de Me.
xico.
El tirano de Guatemala, Manuol Estrddaiicabrom, tonín un enemigo político ii quien temía y it quien oobardomento hizo desaparecer: ol Gral. Manuel Lisandro Barillns quion murió Ji mimos do un asesino en la ciudad México como todos saben.
Con motivo del proceso que se instruyó al asesino y a inn cómplice, se descubrió que el Gral. José Maria Lima, de Guatemala, fué quien dió dinero al ruiiún para ejecutar el crimen.
En virtud de la complicidad de Lima, el Juez de Instrucción, por conducto de la Secretaría de por tu asesinando al pueblo eS aquella nación no vongarfamos los fueros de la humanidad lustimados por su tirano, ni nos nubrirïumos (lo gloria. Simploinonto iriamos al matadero cmpujados por nuestro tirano, cuyo orgullo so ha sentido ofendido por el desprecio con que lo ve Estrada Cabrera.
Si Porfirio Díaz tiene algún resentimienio con Estrada Ca: brera, que vaya él, que marche el chacal odioso ii batirse personalmente con el otro chacal, pero que no se mancha el pueblo Relaciones pidió al Gobierno de mexicano con la sangre de aquel.
Guatemala la entrega de Lima. Illeblo hermano suyo que como lo que naturalmente, se negó él está cargado de cadenas, que el tirunuelo de nuestra vecina como él sufre una tiranía cruel del Sur, como se hubiera nega y salvaje, que como él no desea do Porfirio Diaz a entregar ii otra cosa que ser librey ser feBeruardo Reyes las autorida liz.
des americanas, si estas hubie N0 constituye un ultraje al ran pedido su entrega por el oo pueblo mexicano la negativa de barde asesinato de que fue vícti. Estrada Cabrera entregar ma el Doctor Ignacio Martínez Lima, sino un desprecio a nuesen Laredo Texas, asesinato que, trowerdugo. un desaire al manconio el de Barillas, se debió al dflríu que nos oprime, que nos miedo que Porfirio Díaz le tenía Obaa que n05 asma, que D05 al valerow Doctor.
La negativa. del tirano de Guatemala zi rntregar a su favorite Lima es lo que ha produci»
do la tirantez de relaciones entre los dos despotismos, y como consecuencia de dicha tirantez, se han movilizado tropas mexicanas para la frontera lie Guatemala, y en BSÁBBLPBÏI se han inovilizmlo trama también para la frontera mexicana. Ese es el fundamento de los rumores de una guerra probable entre los dos países.
Ahora bien, volvemos hacer la misma pregunta. Debe el pueblo mexicano prestar su ayuda si orñrio Díaz para ir hacer la guerraásu hermano el pueblo guatemalteco?
Decididamente noÏ El pueblo guatemalteco reprueba como nosotros el atentado cometido por su tirano, atentado del cual, el pueblo, no es responsable, como no lo es tampoco de la negativa de Estrada Cabrera a entregar Lima las autoridades mexicanas. Por qué si el pueblo guatemalteco no es responsable de los actos de un tirano hemos de ir asesinarle los mexicanos? nadie podrá decir que el pueblo de Guatemala recibió con aplauso la noticia del asesinato de Barillas, ni que el mismo pueblo haya aconsejado a Cabrera que se negase entregar Lima.
Todo lo contrario: el pueblo de aquel infortunado país ha sentido profunda indignación contra el atentado y activamente se prepara para derrivar su tirano.
Llevar la guerra a Guatemala sería, por lo mismo, injusto, vende cínicamente al extranjero.
Si se tratare de repeler una agresión, si fuerzas extrañas quisieran invadir nuestro país para limponernos su yugo, en buena hora que los mexicanos todos tamasen las armas y se aprestasen tí defender sus hogares; pero queipor vengar el desprecio cone que ha sido visto el capath de Chapultepec por otro capataz tan odioso como él, tan Sanguinsrio y tan rapaz como él y tan traidor a su patria y su pueblo como él, tomemos las armas, no para colgar del primer poste telegráfico Estrada Cabrera, sino para invadir el territorio de Gua: temala y hacer pagar aquel pueblo mártir como nosotros los crímenes de su déspota, ni es humanitario, ni es redentor, ni digno de un pueblo que quiera ser grande por la libertad y por la justicia. El Imparcial. con el doble fin de halagar las pasiones de su amo y «le despertar en el pueblo el deseo de hacer la guerra Guatemala, se hs. dedicado dar la publicidad los desmanes que se entrega el tiranuelo guetemalteco. Los que no tenemos los ojos veudados hemos visto que si es mala la situación del pueblo guatemalteco, la del pueblo mexicano es peor.
Habrá algunos que al leer las noticias que publica El Imparcial. deseen que se lleve la guerra ¡í Guatemala para librar aquel pueblo de la tiranía que sufre, pero los que tal cosa desean y hasta estan resueltos empuñar las armas, como aquellos estudiantes del Instituto de r Oaxaca. por qué no son consecuentes con sus sentimientos humanitarios y al empuñur las arm a no suspenden previamente dol primur farol nl rardugo del pueblo mexicano, para ir cu seguida a libertar al pueblo guatemalteco. es que por un fenómeno hasta ahora desconocido queremos la libertad para les demás y Iii esclavitud para nosotros. Mentira parece que nosotros los esclaVOe pretendemos ir dar libertad otros esclavos sin haber roto de antemano las cadenas que nos humillanl Los que de buena le crean que es necesario llevar la guerra Guatemala para librar al pueblo de aquel país de la tiranía que lo agobio, piensen que en torno suyo un pueblo de catórce millones de habitantes sufre una tiranía sin paralelo en la historia de las naciones, y que, el deber de todo hombre honrado, es rebelarse, romper el yugo que nos z, cubre de vergüenza, y después, libres ya, seremos aptos para librar otros pueblos. Fueron hombres libres los que dieron la libertad los negros del Sur de los Estados Unidos.
Se vo que, por ningún motivo, debe el pueblo mexicano ayudar al Dictador Porfirio Díaz para ir hacer la guerra al pueblo guntemnllec0r ijhrf supuesto de que se ha infcrido un ultraje sl pueblo mexicano con ls negatiiis. de entregar el. criminal Lima, porque la ofensa es para nuestro verdugo, ni bajok el pretexto de librar Guatemala del yugo que la oprime.
porque nosotros somos también esclavos que debemos previemente redimirnos, para pretender redimir otros pueblos.
El Dictador comprende que su reinado marcha rápidamente a su ocaso, y, como todos los ti.
ranos, sabe que el mejor licor para adormccer al pueblo es el de. las. empresas del conquista, para las cuales se busca ollme nor pretexto.
El pueblo mexicano está harto de tiranía, quiere ser libre y próximamente inaugurará una revolución sin precedente por lo grandiosa, por la trascendencia de las reformas inscritas en su bandera, que no es otra que e Programa del Partido Liberal promulgado por la Junta de St.
Louis Missouri el día primero de Julio del año pasado.
Esa revolución, que está para estallar, inquieta al tirano y trata de conjurarla, y como las persecuciones, lasamenazas, los fusilamientos, los allanamientos de morada y las violaciones de la correspondencia no bastan para