16. gracioso para el demandada que tenía que pagar una cantidad relativamente grande como honorarios del patrono del actor.
No basta que tengamos que sujetar nuestras planillas un Arancel anacrónico, sino que los jueces (esta es una corrup tela que señalaremosen el próximo número) tienen gran herror las planillas elevadas y procuran disminuirlas a pesar de que estén ceñidas dicho Arancel que las partes hayan convenido en su monto. Recordamos al Sr. Patiño Suárez que el convenio de las partes es la suprema ley en los contratos.
EL PROCESO DEL LIC. OLIVAS. Se dice que por la mala voluntad que se tiene al Sr. Lic. Pedro Olivas, de Durango, se ha hecho retardar la resolución del proceso que se le abrió por el delito de homicidie. Hasta últimamente se le puso en libertad, cuando después de año y medio de estar en la cárcel, se resolvió que no había cometido el delito, que era inocente.
Es de reprocharso la conducta de las autoridades de Durango, si esa noticia es cierta. Quién indemnizará al Lic. Olivas del perjuicio que ha sufrido, de la muerte civil que le ha ocasionado su prisión prolongada? Cuando fué puesto en libertad, seguramente que todo le ¡iareció extraño, olvidado de sus amigos y abandonado por su clientela. si se encara con su Juez moroso, éste le contestará, como el de la «La. oga Boja. say irresponsable.
LAS SIMPATÍQHA SAUNDERSrEl domingo anterior estuvo de turno el Juzgado Correcional, le cual no obstó para que el Juez Saunders dejara de asistir por la tarde al despacho de su oficina, desempeñando las labores que correspondían a ese Juez, otro empleado judicial facultado por no sabemos quien para elle.
El público, que tiene en mucha estima Saunders, pues por sus finos modales come ya en otra ocasión dijimos, se ha granjeado la estimación de los concurrentes a su Juzgado, se mostró descontento al perder la oportunidad de demostrarle sus simpatitas.
REGENERAOIÓN.
Bueno será que Saunders asista sus laborcs, si ¡tziera sea para la satisfacción de las personas que han tenido la buena suerte de tener que litigar en su ttzgado. Ji OTRA VEZ EL JUEZ MENOR. En la demanda que entabló Emilio Ernesto Suíïrén ante el Juzgado Menor contra una Compañia cuyo nombre no recordamos, el Juez, sin emplazar al demandado, como era de su deber, proveyó que elector designase en atltos su domicilio.
El representante del actor indicó al Juez que no era legal esa determinación y que se estaba perdiendo el tiempo con la no citación para el juicio. El referido funcionario contestó que em una ¡Jrácíica de su Juzgado y que ella debía estaría.
Indicaremos al Juez Menor que ninguna práctica es admisible cuando la ley n) la impone. Esta dice que el actor señalara casa donde se le hagan las notificaciones que fueren personales, y la desobediencia de ese precepto tiene su pena, muy distinta a la impuesta por el Juez mencionade, pues el no citar para el juicio es una pena. t. EL CUMPLIMIENTO DE UN DEBER NO ES UN DELÏ O. Tos dicen que el Juez Patiño Suárez ha tenido conferencias con varios jueces de esta Capital, y en ellas se ha tratado de firmar un ocurso pidiendo a la su porioz idad la supresión de nuestro periódico.
No tomamos a lo serio la especie, no obstante que la noticia nos la han (lado personas que se dicen bien informadas, pues si alguna vez )stramos nuestro desagrado por ciertos actos que no están arreglades derecho, ese desagrado, dicho en vez alta y sin reticeucias, no constituye delito alguno de nuestra parto, sino el cumplimiento de un deber que como ciudadanos, tenemos de denunciar todo aquello que, burlande a la justicia, sea acreedor a la censura del público, fin de que se ponga el necesario corrrectivo.
Tn. Lrrznann, Bananas a Mzx.