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El Artesano (San José: Salomón V. Escalante, Alejo Marín J., Menardo Reyes., Junio 1889), pág. 4.

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inlilllld ilíD 1. No hay mal que por bien no venga. Es posible que un labriego un artesano se entiendan en la descución serena y tranquila de los hechos y de las cosas. El punto de controversia entre el señor Castro y yo, es la Comandancia en Jefe del Ejército asumida en el Jefe de la Nación, por decreto del de mayo anterior. De esc paso, como de las palabras que el Sr. Esquivel dirigió a numerosa concurrencia desa de los balcones del Palacio Presidencial, toma pié don Florencio para asererar que el Gobierno que bario don Asceneiún Esquivel tendria que ser malo, por la imposición de 1a espada a la ley o por esta exhibida en la punta de aquella. El señor Castro sabe, como yo lo se, que la democracia no necesita de soldados i de cañones, y que el prestigio de nn Gobierno como la segin idad de las personas que lo ejercen por cl voto popular, descansa cn la opinión pública y en sus propios actos In. sisto en esa doctrina, y era ella precisamente la que nos sirvió como principio y objeto de discueión; pero también sabe don Florencio que la democracia sin demócratas y que 1a república sin republicanos no son posibles en ninguna parte. Sabe que los principiOS y las doctrinas de ambos sistemas de gobierno tienen que estar encarnados primero en la conciencia pública y luego en la Icy, y que si una rosso tucrccn al amparo dela Libertad mal entendida, porque aún no 11allaron en que arraigarse, tienen forzosamente que flotar como el peregrino que busca hospedaje, El pueblo costarriccncc no esta cn aptitudes para ser lo que anhelamos que sea: falta que e duearnos; y no es tarea de días ni de meses: cs el resultado de muchos años de labor constante, sabia y discreta.
Si porque enla naturaleza de las cosas este c1 que seamos gei uiinainente rcpublicanos, debemos avanzar pasos de gigante, no es argumento que puede convencerme de que debemos y tenemos que aranzar con resqución en un camino prcüado de escollos y dificultades Conservamos lo poco que toncmos conquistado: lo primero en este caso es la Ley escrita práctica, y lo segundo lo idea intuitiva teórica La escuela antes que la nnírcrsidad. Entre la naturaleza de las cosas y la naturaleza delos ¡todos hallo mucha. diferencia; y extraño, en Verdad, c1 barullo que de ainbas ha hecho don Florencio Castro, pues qnc tratiíbanios de los segundos, de los hechos, que era cl tcina de nuestra polemica. Si yo hubiera tenido la lógica que atribuye al señor Castro, habria bcclio recuerdo del atentado cometido c1 30 de julio de 1876, atentado hijo legítimo dela Comandancia en Jefe del Ejercito, atentado horroroso porque don Aniceto Esquivel 11o habia ini rinrrido la Leyla a Don Florencio: ese punto precisamente me salva del rapnleo, que le endoso de mil amores, porque cs para usted mismo; porque esa arma es contraproducente a sus argumentos, y me excusa de más pruebas: Asegura a usted que yo no lo hubiera hecho mc jun Gracias. 1; Aquel atentado, como ln jo legitimo de la Comandancia en Jefe, justifica y robustcco a plenitud mi razonamiento.
EL ARTESA NO.
No fue don Aniceto Esquivel cl culpable. sino la vitiina del poder militar; y si lo linbiera tenido en sus manos, percato, no una asonada de cuartel, sino ol imperio de la Ley y c1 rigor de, la? nsticia. a Por eso justifica al Designado cn ejercicio del 13. Sr. Esquivel, en la parte conducente.
Por lo. demás, el señor Castro citalieclios que estúnjrcbatidos con abundancia de pruebas, y en manera alguna sus nuevos argumentos mc hacen mayor peso para convertirme Un hecho aislado no puede perder una causa, porque la parte no es el todo.
Concluye, don Florencio, diciendole, a propósito del 14 dc agosto de 1859, que lo que ustcdy muchos llamamos e! pueblo, son los deseontentos de un Gobierno y los ainbioioscs intrigantes que a nombro del pue blo, aquí como en todas partos, alzan la baudera de Ia rebelión. II.
El sei íor Castro, con ese su afan de procurar ¡i la patria todo el bien posible imaginablc, desbarra a cada paso y a cada paso comete mas dcsatinos y bultrzzrii sinos que un chiquilla Empieza, al cabo de la vejez, por meterse pocta, y concluye por diragar en las regiones del idealismo politicos Porque para idealista jr soñador se pinta.
En su fogoso artículo del domingo me endesa mi el muerto que no lic velado, cuando dice que «el señor Marín ha dado a nuestro pueblo calificativos que él (don Florencio) no acepta»
No debiera contestar ese cargo, pero como no lo merezco, suplico al señor Castro se sirra leer y procurar comprender los. sei rnchazos del 18 de este periódico; y si los ha leido, no fue, seguramente, con anteojos de los mejores cristales.
Insisto en creer que don Florencio vo las cosas con cristales de aumento, y que cuando conviene ii la causa que ataca, porque nunca sabe defender. se empeña en verlas más gordas músflacas do lo que son en si. Pues no se le ocurre ¡hombre bendito!
decir ahora que don Ascensión Esquivel no puede ser Presidente de la República porque la Constitución exige que ha de. tener hijos. Tiene unas cosas don Florencio!
Francamente: estoy riendo que don Fina reacio, a fuer de doetrinario y de principista, es de la misma escuela que Licurgo, ópor Io menos discípulo de algún maestro de la Edad Media. Miro usted, señor ilabriego: creo que lo más conveniente en estas circunstancias, para usted y para mi, es irnos, el uno a sembrar maiz y frijoles a los campos de San Carlos y cl otro componer carretas a los patios de San Juan; porque usted y yo, scgúu rengo colijicndo, entendercines de todo, menos de ciertas cosas, y dcbemos, de veras de rcras, tratarlo menos posible de cosas y de ficclios que no conocemos fondo; pero ya que ni usted ni yo estamos dispuestos seguir nuestros propios consejos e inclinaciones naturales, forzoso nos es seguir adelante jr. dar tajos y mandoblcs y repartir palos de Ciego.
do. cn el Licenciado Esquivel motivos legales de repulsa, recurren a pucrilcs argumentos: tal es el aducilo como invalidez para que el candidato de los artesanos e hijos del pueblo llegue al oder Ejecutivo por elvroto popular. No se que tenga que Ter el arti culo 107 con el álgde la Constitución ni comprendo como la squisita ¡habilidad ¡del escritor del pueblo ¿lo haya cmbotado tanto. I Don Florencio y compañeros, no hallan. Al fín la pasioncillal (El periódico La chúdlic a no es liberal; no son libcl ales los que cn c1 escriben con la pretensión de Esquivelistas, ni tampoco Ios que directa indirectamente 1o prestan apoyo, mientras tenga el carácter que tiene tropa Si. e11. Cuando yo admiraba la lógica y coneisión de don Florencio, su cortado y claro cstilo y la contundencia de su lenguaje. ALEJO 211, 11de.
a. HBIÍG ZBJfiÏdi ïïs Dijo en cierto Carnaval Un pollo muy pretcncioso. Voy a disfrazar Inc de oso Para ser original. ucs mira, no estarásmal. Lc replicó sin demora.
Su primera hermano Teodoro. Mas si de oso bas de ir. que te quieres 1vestir Estando tan propio ahora? Horcajo.
Diga el sabio dc mas nombre. Qué es la cosa más suave, Que porque el hombre no cabe Ta acabando con cl hombre? de la Torre.
Con gran número de gente Discutia cierto crítico Sobre el sistema politico Más laudable y conveniente. ¿Cual es tu sistema, cual? A un liortcra preguntó, el bendito contestó. El sistema decimal J. Simmons Anciana.
AL mas digno, al. mas honrado, al que nie de mas garantías, le rendcre leche caliente desde el del Ines entrante, al Korto de la plaza del Hospital. Tambien compro rocas.
JESÚS PINTO.
DE. PEHIQQECOS.
Se admiten suscricioues los periódicos siguientes. La Prensa Libre a. Diario independiente, órgano de la Emprem Tipografiea, que se publica en San Jose. La Mean Semanario literario, óreano de la Sociedad «Los rabajadorcs dell mgresos, que vé la luz pública en la provincia de Cartago.
Ii131Artesano. olitica. noticias, lite atura, de industrias, artes, ete, órgano de la ¡Sociedad de Artesanos: de San Jose. La dguja. zuubién de San oso, que sale cuando quieren sus Redactores y que ale 10 ets. cada número.
Puntarenas, junio 18 de 1889.
Eduardo Fournjer. i. HP. EL. BUE HHH.
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