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El Artesano (San José: Salomón V. Escalante, Alejo Marín J., Menardo Reyes., Julio 1889), pág. 2.

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Señor Secrcicrio de la Sociedad ¿le Artesanos de esta capital SEÑOR. cojo con verdadero entusiasmo la resolución de la Sociedad de que es Ud. digno Secretario, de fundar una Biblioteca Popular. jr Sala de lectura. con el objeto de proporcionar a nuestro pueblo nn centro de instrucción en todos los ramos del saber humano.
Amigo como soy de la clase obrera y de todo lo que tienda a su mejoramiento intelectual, no he vacilado un instante en contribuir, siquiera sea con un pequeno contingente, a la realización del patriótico pensamiento de la simpatica n: Sociedad de Artesanos. Le acompaño cincuenta pesos para que los invierta enla compra de aquellas Obras que la Sociedad juzgue de alguna utilidad para, elaobjeto que se propone. De Ud. muy atento, seguro Servidor, RICARDO COOPER.
San Jos é, 24 de julio de 1889.
Suites nosT RICARDO Coorns. Presente. San José, julio 24 dc 1889, Señor: de mi estimar El Secretario de la Sociedad de Artesanos ha recibido su apreciable de hopr junto con cincuenta pesos (8 50 00) que Ud. ha tenido la generosidad de enviarnos para comprar obras 3? surtir la Biblioteca Popular que hemos fundado a beneficio del pueblo jr. clase obrera costarricense.
finmmurgeuemso vdespmndimmnteme puede menos que tributar a Ud. el homenaje de nuestra gratitud eterna y sincera.
Permítame» ofrecerle el testimonio de mis respetos personales con que tengo el gusto de suscribirme Su att. Manía Presidente de 1a Sociedad. San José, 20 de julio de 1889. Scïzoi ¿ion Anejo Marín Presidente de ¿a Sociedad de Artesanos. PraSEÑOR; Por la atenta comunicación de Ud. me he impuesto con gusto de que la Sociedad de Artesanos en sesión del de junio último acordó la fundación de una Biblioteca Popular y gana Sala de lectura, con el objeto de proporcionar a nuestro pueblo u centro de instrucción en todos los ramos del saber.
El acuerdoien referencia honra y enaltece en alto grado no sólo a la Sociedad de Artesanos sino también al pais entero. Yo, seiïor, entusiasta como el que mas por todo aquello que tienda al engrandecimiento y progreso de nuestra patria, no pue do menos que acoger con verdadero placer tan feliz pensamientoy de enviar por su medio un aplauso caloroso a la digna Sociedad de Altesanos que con tanto acierto. Ud. preside; Me hago el honor de acompañarlo al propio tiempo un ejemplar del Quijote.
Sírvase Ud. aceptar ese modesto obsequio, y con él las seguridades de mi más a1to aprecio y distinguida consideración con que soy de Ud. muy att.
Servidor, Banca Loría Iennsma l EL AHTESANO. ll. a. Snnon nos? Aclaro Manía He leido el 23 de i: El Artesano a que Ud. tuvo la amabilidad de mostrarme. n el ví ol articulo relativo a la Policía. Estov cn un todo de acuerdo con Ud. y le suplico se sirva considerar si todo lo malo que sucede es debido a la monstruosa confusión delas funciones de los poderes civil y militar.
Yo creo en la sinceridad de Ud. cree Ud. que si la Policia fuera lo que debe ser, enteramente civil, sc cometerían los abusos que Ud. denuncia Creo en 1a sinceridad de Ud. y espero su respuesta.
Soy su atento servidor, FLORENCIO Oasrno.
Senos non FLORENCIO CASTRO.
Cent estando su anterior pregunta, consecuente cono mi modo de pensar, tengo el gusto de decirle: Si la Policia fuera enteramente civil, sin confusión con el ramo militar, y sobre todo, si la ley del caso se cumpliera como debe cumplirse, los abusos de hoy y del tiempo atrás se cortarían de raiz, el cuerpo de seguridad pública sería lo que Ud. los ciudadanos y yo tenemos derecho a esperar. Soy su att servidor. amanece Wa. manzvnna :n osza su sñuuïu ¿AlñALl ¿un uu uu Juu l sí. m La organización de las brigadas de artilleria de la linea, atrajo en la última gue rra nacional, las simpatías de 1a juventud entusiasta: y de muchos que con notable provecho tenian adelantados estudios profesionales del arma. Santa Catalina fue el punto de reunión de los Delhorme, Lavalle, Bolognesi y otros que, en la hora de la prueba, sonrieron las tinieblas de la eternidad desde la risueíïo alborada de la vida Entre los efes de la Volante, hallabanse dos limones que bien alcanzaron los buenos tiempos de champuz de ña Aguedita y de los pagues de ño Juan ese: eran dos criollos de. lujo que frisaban en lOs cuarenta y cinco años, de color algo cobruno y de talla y musculatura beduina. Emulos en la disciplina militar, no emitieron esfuerzo alguno para que los escuadrones de su mando se presentaran siempre con toda la debida instrucción; amen del arreo brillante que requiere esta clase de cuerpos de ejercito, Una tarde de invierno y despues de una pesada maniobra militar en la tendida pampa de Canto Grande, el ejercito formó pabellones. La artillería que ceñia la derecha de la simulada línea de batalla, levantó sus fogatas en la. que chisporroteaba alegremente la leña verde y la charamusca del monte.
Era animado el cuadro que representaba el vivac: aquí un grupo tomando rancho cerca delfuego, más allá otro entonando, a media voz, un tondegito de la costa abajo, por todas partes esa animación encantadora de la vida militar en campana. En los mamen ios Epic, a fuer de curiosa cronistas, nos permitimos penetrar enana carpa de oficiales timos la siguiente platica. Francisco Moreno, primer jefe dei de cal; l. É. mrlpuesto, capitan una dragona que su gallo no es de a pic ni de ll caballo. Gontra mi gola, va, replicó el teniente 13. dejando a un lado su provista yhumcante cacerola. una botella dc Champagne por mi parte, agregó otro de los oficiales que permanecía de pic, envuelto cn un largo capota gris con vueltas granas. Don Ambrosio es hombre que no pestai íea allá lo veran en la primera de espadas. Lo vercinos replicó el primero. La apuesta esta ajustada, y si no le doy a. Ud.
codillo, compañero, sera un milagro de Los ili erccdcs. Pancho tiene a veces sus mosonadas, pero tratándose de la patria se dejaría ensartar como un criticando. Pues se veran de gallo gallo. de patriota a patriota.
II.
Formulada la apuesta, en secreto, entre oficiales que servían reapectivamente órdenes de los jefes ya citados, se arribó al siguiente acuerdo: perderá. aquel que en la primera acción de armas revele el más leve temor.
La guerra del Pacifico, llena de episodios sangrientos, no tardó en presentar a la todos artillería una brillante ocasión, Clareaba apenas la aurora del 2:2 de setiembre de 1880. Una batería mínima colocada en la cima del Salto del íl oii e (Chorri. llos. debía contestar los fuegos de una parte MARÍN de la escuadra chilena.
Cuatro caiïoncitos de a nueve por una parte un blindado de 300 baterias por otra. Curioso espectaculo en el siglo de las luces. flotantes masas de hierro teach sosteniendo el derecho de la fuerza, contraun puñado de soldados sin mas parap etB quela conciencia de su derecho ¿il pie de una bandera nacional que fiameaba al centro de unatbateria, dos jefes de la brigada rodada esperaban serenós: rabineros y ¿inbrosio Navarro del primer escuadrónEl cronista fisgón que esto escribe, interesado en la apuesta, no perdia ocasión para observar al enemigo v al amigo.
Dieron las doce: un punto luminoso rodeado de un espeso humo se desprendió de una de las bandas del «Cochrane» y el combate se hizo general. Dos horas más tarde la escuadra, retirándose mar afuera, se puso fuera de tiro, aprovechando el poderoso alcance de sus cañones: en este intervalo de inacción vimos una mujer joven, de fisonomía simpatica y enérgica, que se acercaba al cuerpo de oficiales que se habia formado en torno al pabellón bicolor. Viva el Perfil, muchachos, exclamó con viril acento. i7iva repetimos; y presentando su prevista cantina al coinandante, afiadió: tomad, señor, es cerveza con soda Gracias, repaso dorena Cómo os llamais wDionisia Reyes. Por la patria por vos, valiente nii ía. Acababa de pronunciar estas palabras, cuando una bomba cnsordecedora reventó junto al círculo de oficiales, levantando una lluvia de fragmentos de hierro, piedras y arena que cubrió pci ¡completo la mprovista ciudadela. Cu ando el viento aclaro la escena, vimos suman o fumando impasible en su pequeña pipa de nogal y a Moi eno limpiando el cuello del precioso barrilito de la cantinera. i Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional le Bibliotecas del Ministerio cie Cultura vduventud. Costa Rica.