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El Artesano (San José: Salomón V. Escalante, Alejo Marín J., Menardo Reyes., Julio 1889), pág. 2.

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a materia el es rita. ae ¡la ¡ver regida cz intimo JMICROÉCOI ICO, el YÚ, y con. gado de los ideas de la epoca gnc iiinnínan la. Testing bañan la ¡mt oraleza de los fiambres.
Habla. el tcófilo señor Borbón del pro, yccto de Ley Reglamentario del derecho de reunión, j: en verdad que nos abrnma oraclmcnto con sus argumentos de lnerro. Dice que está tomado al pic dela let ra dc ice aya del Imperio frances, cosa que nosotros ignori ibamos; porque con habia senos asegurado que ese señor Imperio, ácausa de haber jarado promesa de castidad, no había dejado descendencia masculina ni femenina, no podíamos atribuirle una hijita tan aprovechada, como que cs perito en achaqncs de leyes y enredos constitucionales.
Dice que si ii tin hombre le sacan un ajo no puede andar como si tuviera sus dos piernas, y Que si le cortan una pierna no puede ver como si tuviera sus dos OJOS.
Habla del pacto social, de las instituciones ¡mítico sociales gnc no resisten la aspiración del pensamiento que se explica por la. naturaleza sobre hechos razonables. bases científicas y posan como curiosidach los archivos históricos cn autoridad de cesa juzgada, siendo sustituidos por otros que vendrán eerreemptazados mzeesíoamente hasta que se adopten EN LA ETERNIDAD QUE NOS CORRESPONDE.
EN LA. TIERRA. Con menos hubiéramos tenido para echar a correr «sombrero cn mano) y de.
clararno en derrota.
Fclieit amos :í «La Prensa Libre) por haber dado albergue esa halaja filosóficoliterario gubernamcntal, y enviamos nuestro sincero aplauso a Dex EÓFILO Borbón. ea es casa.
Confescmos, qncridos lectores, que no hay mujer cn cl mundo conto 1a mujer de su casa e Modesto, haccndosa. 3? discreta, sólo rirc para hacerla felicidad de su esposo y amar sus, hijos. No la ciegan la ranas pompas del mundo y vive encerrada ensu casa, alegre y fc liz como esos pajarillos encerrados en humildes jaulas, donde lejos de pensar cn su 1i. bcrtad perdida, cantan que sc las pelan.
La mujer de su casa se cuida muy 1toco de la ajena, y por tanto no peca de chismosa y entromctida, defecto de que adolecen por desgracia tantas. señoras.
El afortunado mortal que está casado con nnamujer así, es digno de enridia, pues. lojosde liaeúrsele pesada la cruz del matri monio, la soporta facilmente porque tiene quien le cuide, quien satisfaga sus caprichos y quien adivino sus. pensamientos, y encuentra inefable goecs cn la Vida conyugal.
Sc qaejan muchas mujeres de que sus maridos rcencn tan demasiado el café el casino, y no ren en sn cegupdad que ellas tienen la culpa, porque cl hombre cs sicni. pre niño y los niños liuj cn del que no los trata con cariño y amor. Qué mucho que esos hombres ahorros:can c1 hogar doméstico, si cn. sólo encuentran dcsazoncs y disgustos. La mujer de su casa no piensa en bailes, ni en paseos, ni en teatros, porque esas diversiones le robarfan un tiempo precioso, que quiere consagrar mas bien la educación de los: hijos. Comprende perfectamente cuál es su misión, y se hace esclava de sus deberes.
EL ARTESANO. Pero, mujer, le dice roces su marido, as a caer enferma con tanto trabajo. Quc sabes túl salta ella al momento; esta me da mas bien la vida. cro sal paseo. No tcngo tiempo, hijo. Ot1 as disponen de un momento para salir ¡i tomar cl aire. Dios sabe como andarú su casa. Qué importa. Una friolera! La que pasea muelio descuida el gobierno de la casa, y casa sm gobierno cs un infierno. o. Vamos, contigo no puede disentir.
Mire usted que es mucho cuentol. Ai1emas, esas mujeres gastan un dineral en trajes y cintas y perrifollos, y conricrtesc en una carga oneroso para el marido, que acaba por renegar cl día que le rino las mientos la idea de casarse. o, lo que es eso no. Anda, tonto, que no sabes dc la nnsa Ia media; hoy te tengo preparada una sorpresa. Hola ya sc qué cs. 1rcri. Ïl e habrás bordado algún pañuelo, cb. o, Señor. Qué dcinonii i, pensaba. Es cosa de comer. que (1. a te gusta mucho. Biñonesl. o, no eseso. ncs, chica, sera otra cosa; lo que cs yo, no Caiga. Torpel. Sc. t en el agua. Quit a, hombro. I5l caso cs que se mc hace. la boca será. dime, nada eso I l agua, y sm embargo, no se anndc que se trata. ues bien, se trata de todo nn señor pollo, en salsa de tomath Sublime! Illli ra un abrazo por la sorpresa. Quita, hombre, quita. Qnél to incomodas. Mat hito. Es una nuera prueba de afecto que te da. mi corazón. Dí más bien tu estómago, Tal Vez algunos se habrán reido al lccr las precedentes líneas. cor para ellos, pues no comprenden toda la poesía que cncicrran estas conversaciones íntimas que liaeen las delicias de los buenos casados.
Si es prosa la vida del hogar, cont cscmos que esa prosa abnnda en iimigencs lie. llisin. as y es mucho más pasalale que la poesía de los salones.
Pero volvamos la mujer de su casa. Hemos dicho que detesta de las diversiones públicas, porque le obligan a abandonar su hogar, que es su elemento y en cuya. itnnist cra tan sólo Ti u y respira y alicnta.
Súquenla ustedes de aln y se apagara la sonrisa cn sus labios, y contestara de un modo incolicrcntc ú, las preguntas que no le dirigen, porque su iciisaniicnto esta fijo constantemente en su casa y su familia.
No es como esas mujeres que andan todo el santo dia. luciendo su garln por esas calles (le Dios, y olvidan la costura y todas las faenas propias de su sexo.
Hemos conocido una de las Señoras, quo dió margen a un delicioso epigrama. Qui deinoniifls hace todo el dia en la calle doña Isidora? preguntó uno. Caballcro, está en su caso, eontcstú el otro. La mujer de mi casa rara vez dora alve las visitas. mes 11. esta sola idea tiembla. se espclnna, como ai se tratara de llorar ii cabo una empresa rcrdaderamente lilaiuca y superior :i sus fuerzas. a Fija cl día y la hora para 11 a. TCP ti las de úrcz a las de López; pero llega cl inomcnto percntorio y lo deja para otro din.
En cambio recibe muy afable sus rotaciones, entre las que no faltan algunas maldicicntes que con cmbozados términos critie an su conducta. Quo quieren ustedes? Dice. ella, soy enemiga de salir 1: calle y se me pasa cl tiempo sin sentir, encerrada cntrc Stas cuatro paredes. cro debía usted frecuentar los batlcs, cxclama una. romántica bcldad, que ae muere por las polkas íntimas. Soy casada, señorita, y una casada no liceo ningni i falta cn el baile. Baltl murann a unajamonavcon iresanciones dc. niiïa, cl baile es una dircrsii muy inocente. t. o confia nora.
LÜS lima iii lialtlfl. Pcr Camtlc matanzas ión. Cuando Isaac Newton. Tino al mundo, cra tan débil que se creia 110 podria vivir; tanto, que dos nnijeres enviadas la ciudad por medicamentos para él, no se aprcsnraron cn llevarlos creyendo encontrarlo mucrto.
Lo mismo aconteció con Descartes y Voltairc. Rs por cl solo ejercicio dcsns facultades que los hombres eminentes alcanzan csa reputación dc ciencia que no puede alcanzarse con todas las riquezas del mando. Laplacc, cl Newton francés, era hijo de. un pobre paisano de Ileanmontou Argc, cerca de Hontlcnr. Alcinbcrt. era un llncri ano recogido cn el pórtico de la Iglesia dc. San Juan le Rand, una helada noche de invierno y criado por la mujer de un vidricro. Didcrot era hijo dc un cucliillcro dc Langres. 151.
geómctra Legrange se rio compclido a ronsagrarse al estudio y al trabajo por la. ruina dc. an padre, y cl mismo dceia que si lIIIÏJÏC ra sido rico no habría sido jamas matemático. ll filosoto Hassendi era hijo dc un pobre paisano de los Bajos Alpes. Franklin, el tipo del gran caracter, del íntegro hombre de Estado, cl sabio modesto y cl profundo moralista, ciïnncnzú por ser cajita de una imprenta. lil laborioso quimico Vanuluclíu nacio en una de las mas lunnililcs cltoms (le un reducido unable de (lalrados. Después dc trabajar algún tiempo en Ilorcn cn cnidar las liornillas de un lioticario, se nó a arís en linsr a de mejor suertc, donde cayó cnt crmo y tuvo que aislarso on nn hospital.
Sin embargo, il fuerza de laboriosidml y constancia, consiguio cn tiempo dela Ilcpi iblica que se lc. igregasc ii la esencia de farmacia. ileanzando despuf ser miembro del instituto, profesor on cl. ilegin de Francia, en la escuela politccnica, ¡jue Se lc considcrasc como nao de los padres de la química moderna, conscrrmnlo siempre su bondad sencillez de maneras. El gran químico llai v, ar instrado por su Vocación desde su lllilllk cia hacia cxpcricncias químicas, hizo sus primeroscnsaj os con cacerolas y frascos du liotira que lo n oporcionalm su maestro. aday ora encumlcrnador cuando uc sorprendido por Dairy leyendo un articulo sobre electricidad, haciendo que cstc le diese una tarjeta para que concurricse al curso do esto nino, y alcanzando a ser, por la concentraclon dc su espiritu, el primero dc. los físicos contemporáneos.
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