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El Artesano (San José: Salomón V. Escalante, Alejo Marín J., Menardo Reyes., Agosto 1889), pág. 2.

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EL Aaresano. ¡i 1 ¡Im Grandi garantiza sus obras pierde su valor si no dan el resultado que promete.
Oportunamente daremos más pormenores y detalles.
Ncnsrno mas sentido pésame damos ri la familia por la muerte de dona Mercedes Cast ro de Padilla, que murió el lunes, después de violenta enfermedad.
Más que ruines, son indecentes las ar mas de que los constitucionales se valen para hacer partidarios en favor de su candidatura y deprimir la del ciudadano Esquivel, la más liberal y honrada, por ser la que da mejores garantías.
En Cartago hay sujetos que parecen konorcblee, y que sin embargo son unos cobardes impostores. Dicen al pueblo sencillo, facil de impresionar con las penas del infierno y los tormentos de Satán, que don Jose Joaquín, cuando sea Presidente de la República, va a dar libres el gacro, el tabaco y los juegos prohibidosrque los Jesuitas y las Monjas vendrían; que hará enseñar el catecismo en las escuelas; en fin, dicen tantas jr tales cosas, que braman de contentos, se refosilan de alegres y cojen el cielo con las manos. Hasta ahi, pasen los impostores; pero donde no los dejamos pasar es en las calumnias. Dicen que don Ascensión va a quemar las beatas, ahorcar los curas, demoler las iglesias y prender fuego a los escapularios. Ahora preguntamos nosotros. Es asi, señores Rodriguiztas, como se hace política?
Es asi como ustedes piensan hacer procélitos en favor. de su candidato? Es así como. ustedes trab aian, en la fosa del castor ¿v en elinrperio e las tiiïi e bles Pensamos, por el contrario, que eso no es propio. Digan ustedes la verdad pura, pero no mienten; acuse nstes hechos, pero no calumnien; hagan propaganda, pero no tergiversen las cosas ni cmbauquen a un pueblo que esta dispuesto siempre a creer lo que un serïorles quiere decir. La verdad ante todo; pero la verdadera verdad. Estos bárbaros son capaces de ponerle sotana j: bonete al hombre de su devoción, al nombre accesar io, al hombre «Dios de sus oraciones. Ya veremosl ¡Y vara con sI comunal ¿Los in embros de la Sociedad de artesanos que quieran aprender un arte, el arte de la Taquigraña, no tienen mas que hablarse con el Presidente dela Asociación. Estamos en arreglos con don Gustavo Ortega y pronto. den; tro de pocos diria este caballero dara clase los asociados en el mismo local de la Biblioteca.
Aprovechen la oportunidad y los grandes beneficios que la Sociedad dispensa a sus miembros. El périodismó.
Cuando tomo en mis manos un gran diario, cuando recorre sus columnas, cuando considere la diversidad de sus materias y la riqueza de sus noticias, no puede menos que sentir un rapto de orgullo por mi siglo, y de compasión hacia los siglos que no han conocido este portento de la inteligencia humana, la creacion más extraordinaria entre toda las creaciones.
Toda via comprendo sociedades sin máquinas de vapor, sin telegrafos, sin las mil maravillas que la industria moderna ha sembrado en la vía triunfal del progreso, iorlada con tantos monu1 mentos inmortales; pero no comprendo una sociedad sin este libro inmenso de la prensa diaria en la cual se registran por una legion de escritores, que debieran ser sagrados para el pueblo, nuestras dudas, nuestras angustias, nuestras vacilaciones diarias, nuestros temores y los grados de perfeccion que vamos alcanzando enla obra de realizar un ideal de justicia sobre la. faz de la tierra. Yo comprendo hasta la vida monasterios, hasta el aislamiento (le un hombre que renuncia la dilatación de la inteligencia en la sociedad a la dilatación del corazon en la familia, para consagrarse e Dios, la ciencia, a la caridad, a la meditación, al ocio, s1 se quiere en una de esas islas morales que se llaman monasterios; pero yo no comprendo como ese hombre renuncie leer un periodico, a pensar diariamente con el cerebro de toda la humanidad, a sentir con el corazon de todos los hombres, a mezclar su vida en el oceano de la vida humana, viendo correr sobre sus olas el viento de todas las ideas. Los antiguos chinos tenían una institución portentosa, una institucion de historiadores. Encerrados en un palacio y circuidos de jardines, se consagraban en silencio a escribir los hechos diarios, con la severa majestad propia de los jueces del tiempo, de los dispensadores de la inmortalidad. lado de la dinastía celeste, se hallaba esta severa dinastía de los tribunales.
Era más que una magistratura: era un sacerdocio, y todos los acaban como los representantes de la conciencia humana jr como los emisorios de la divina justicia. Su ministerio estaba reducido e grabar en paginas inmortales, que debian conservarse como el vinculo de las generaciones, los hechos más importantes del imperio. amas pueblo alguno honró sus sacerdotes como estos primitivos actores de lahistoria, que después de haber vivido en una infancia etcrna, honraron a sus historiadores.
Pues bien: yo digo que los pueblos moder: nos debian de una manera análoga honrar a los periodistas. Por estos escepcionales testigos sabe u los rayos de luz que se cruzan en el horizonte; por estos jueces llegan en definitiva a tener formulado el juicio de la conciencia humana sobre todos los hechos. Importa poco la pasion de partidos sin la cual acaso no se comprendiera esta obra portentosa que como todas las obras humanas ha menester para moverse el ardor de una gran pasion. Importa poco el silencio calculado en unas ocasiones, la parcialidad en otras, la justicia, hasta. la mentira por.
que de esa guerra de las fuerzas intelectuales, resulta la vida total, como de las sombras resulta la armonia en un cuadro. híejor seria que no hubiese todos estos males, como. seria mejor.
que no hubiese ni enfermedades fisicas ni desgracias 1norales, pero es Lan dificil rectificar la sociedad como la naturaleza, y sus leyes son tan complicadas como las leyes mecánicas del uiverso, 3; a veces tan fatales. es una totalidad del organismo social que encuentre el progroso obstáculos en las grandes obras creadas para impulsarlo; que se levante lo pasado con sus errores ¿v se apodere del instrumento forja do para destruirlo; que sirva macho crear el mundo calijinoso de la invectiva a destruir el ¡uluminos isime éter derramado por Dios para formar el mundo de la verdad. si un dia fueran llamadas a juicio todas las instituciones de cue tanto se enorgiíllecen todos los pueblos, y se presentaran llevando cada cual en una mano los bienes que ha hecho, y en la otra los males, acaso ninguna podria levantarse tan pura como la imprenta, y ninguna merecería una bendicion mas justa de la conciencia humana.
Obra maravillasa la de un periodico, obra de ciencia y arte. Seis siglos no han podido rematar la obra inmensa de un periodico. No se pueden medir los grados de vida, de lua, de progreso que hay en cada hoja del coro inmortal que forma la prensa. En e desde las insignificantes noticias relativas a los seres mas descocidos, hasta el discurso que resuena en la mas alta tribuna y conm reve todas las inteligencias; en el desde las senchiones fugaces de. un baile hasta las obras de afite que giran. serenas en la inmortalidad. Í «v g Esta hoja maravillosa, que se llama perio dico, es la enciclopedia. que necesita una fuerza incalculable, una ciehnma que. es como la condensación del espíiatu de todo un siglo.
Cuando yo me figure a Atenas, me la figuro espléndida con sus legiones de escultores y de poetas; con sus asamb eas donde cada dlscursa era un himno; con sus cantores; con aque teatro que tenía por fondo las ondas del Bioditerraineo; con aquellas procesiones en que iban las vírgenes griegas coronados de flores danzando al son de las citaras; con aquellas estatuas que realzaban el bello ideal de la hermosura lastica; con aquellos juegos olímpicos donde llos. caballos blancos arra straban en el carro a los jugadores armados de sus lazas, como tipiter del rayo; con sus escuelas en que se aprendía al mismo tiempo la metafísica, la gimnasia, la musica, y la geometría; con toda su vida, que era el culto diario de la hermosura y del arte. Pero ¡ah! me entristece (le aquella civilización el que no tuviera periodicos, pues por el periodico dejamos de ser miembros de una ciudad para. ser ciudanos del mundo.
Obreros de la imprenta, escritores modestos y oscuros, no habeis podido nunca medir toda la importancia de vuestra obra, porque habiendo nacido en medio de ella, la considera is en vuestra modestia como una parte de vuestro mismo ser. Pero ¡ay! sin vosotros los hombres más ilustres se perderían, las glorias mayores serian como campanas sonando en el vacio. Vosotros llevais ¿i los doloridos, a los desesperados, las esperanzas de todos. Vuestras plumas son como los hilos electricos que unen las regiones del planeta. Vuestras ideas son como los atomos de aire en que respiran nuestras almas; son como la atmósfera moral del globo:Es necesario medir toda la dignidad de este ministerio para poder ejercerlo con toda su majestad y con toda su grandeza. Es uno de los mas sublimes que puede ejercer el entendimiento humano.
EMILIO Oasrnnm.
Ul PIEDRA FÍLOSOFÁL ron ná e. na Fm.
jaEr IJAMÍN FRANKLIN. Contar nacida.
Correa La rnanza TRnBAJO. Qué diríais, continuó, si viniera un gobierno y mandara que todos y cada uno de vosotros cediera en su provecho la décima parte del tiempo que habeis de estar en este mundo. De fijo que todo se os volverian quejas, eyes y suspiros, y que no se oirían mas palabras que no hay aguante para tanto: si han de desollarnos vivos, vale mas que acaben de una. vez con nosotros y otras por este tenor lï ues bien: habeis de saber que no hay un solo hombre que, sin darse cuenta. de ello, no ceda a la reanza el diesmo de su existencia: y. sereis de mi opinión yconv endreis con que al espresarme de esta suerte la razón me sobra, desde el punto y hora en que atendais al tiempo que invertir. tumbados tranquilamente a la bai tela, en sitios donde lejos de ganar, perdeis dinero y salud. Por que se diria sino qua Lc parese y Zn enmascarar ic engen¿Er aa oleadas y. teorica la oido. Seguro estoy, sin. embargo, de que no faltara quien diga piense que eragero; imas para que veais que cuanto os manifiesto es la pura verdad, voy a proponeros un ejemplo que de seguro es dejara convencidos. No me negareis que el moho es veneno para el hierro, puesto que poco a poco acaba cen su fortaleza, reduciendo a poivo la barra más reeia y bien templada: en prueba de ello podría citaros lo de Aperr: gnc huelga, el cacho le comeéry lo otro que dice ¿Tanto más le llene brille, cuentas mar analice decia la crgaillc;épues bien: la rnREZa La Hoceszannaía ison al cuerpo lc que al hierro el moho; poned mientos además en que EZ ocio, como el inche, gasta Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregon Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio cie Cultura rJuventud. Costa Rica.