Archivo rebelde a77147acab591156d77483d401256a43f39bc4562524f7686386d66724792d1e

El Artesano (San José: Salomón V. Escalante, Alejo Marín J., Menardo Reyes., Septiembre 1889), pág. 2.

1889 09 28 1
1889 09 28 1 black white

2. Pero ¿que quieres l Las pretensiones nunca sc acaban, al contrario, suben dc punto a medida que sube tambien la manía ridícula de imitar a la rana que quiso igualarse con cl buey. que culpa tiene uno de que así sea la humanidad. Ser periodista!
Meco de pavo es la coSEL Lindos estan los tiempos. que atravesamos para ejercer el mas noble de los ministerios; preciosa está la situación para esa broma de escribir al público exigente, que pide carne humana y sangre hirviendo; buena está, en fin, la política de actualidad para tomar por lo serio las cosas que se hacen, se dicen. se intentan de parte de quienes se titnlan por sí y ante si defensores y amigos de ¿a Constitucion.
Uno sale de las llamas para caer en las brasas, y raro es el que no resulta achicharrado, frito y trasquflado.
La ocasión no puede presentarse más calva, ni cl rio más revuelto. Mejor para el peine y más ganancia para los pescadores, aunque sean de focas o de pulpos.
En, eso consisten los apuros del. hombre de pluma de cuervo,;0ifij ala usted. sientese la mesa, estira! las piernas póngase a la otra. lo quiero ver con una mano en la frente y la otra sobre el papel; medite, corra la pluma un rato, lea luego; Pero resulta que ni ha dicho la verdad, por fea que la estime, ni se atreve a rodar or los cuatro vienque si a tanto llega su ocadía se enpone a todo loque en su perra vida se haya podido imaginar, por lo menos sus garrota ZÜ 13 vuelta de la esquina, Si usted dice, porque así se lo contaron, que en Aserri hubo que defender los Ro. sensuadresehlüehaitalianas, e jemplc, y que los Esquivelistas alcanzarán «triunfo redondo, completo. no ha de faltar un hijo de vecino que le ponga la paletilla en sulngar, volviendo de revés los hechos y diciendole que miente descaradamente, como deciaBaimundo casinos Si nos viene con que don José Rodriguez paseó en proces sión solemne las amplisimas calles de la feudalísimay nobilí sima Cartago, entre milla; res de gente. ne lo vitoreaban y aplaudían entusiastas, incurre en la doble falta de enagerado y mentiroso. Si se atreve a decir que en San Vicente inauguraron el domingo último las caudinas horcas y treparbn a los Alpes de la gloria perorante, sediciosa revolucionaiia, miente otra vez. Si un poco más frio y sereno quiere decir que en Heredia se armó el mismo dia la mas escandalosa pelotero local, que el pueblo soberu no se opuso a la intimación de 31a autoridad y que sus representantes se quedaron con un palmo de naricesy como si tal cosa, por fuerza alguien se ofende y da. por aludido. Si unpoco mas imparcial y prudente se ptopone usted ridiculiza necias costumbres y estúpidas boa berías de, muchachos barbados, lo que menús saca en recompensa y premio por su gracia, es una mirada de basilisco y un morder de labios que espanta. echela usted de guapo, De charlatán, y si bien le va ha de quetos las impresiones trasladadas al papel; porEL ARTESANOÉ. I. u U. triotico, acabara usted por perder la paciencia y echar postes, rayos y truenos, como Júpiter y comoVulcano. De seguro tiene uno que pedir a gritos la autipirina a el agua de Neiapa.
Pero esperemos, que con ello nada se pierde.
Ensronnlnnno al susurro general y a los deciros más a menos autorizados que dc boca en boca circulan con inusitada insisten cia, y proposito de las proporciones que reviste la lucha electoral, de lo que está. pasando y de lo que sucederá, según Dios y flecha y el indio que la tira, oído al tambor, compadres, vista al figurante y ojo al Cristo.
No somos nosotros: son Esopo y Sama niego quienes hablan por todos.
si li iil Vivian las ranas libremente en sus lagunas, cuando se les antojo pedir Júpiter, con grandes voces, que les enviase un rey para que refrenase con todo vigor sus hcenciosas costumbres. Sonrióse el padre de los dioses al oir esta pretensión, y les echó una gran viga; Oyendo las ranas el estruendo que causo el madero a1 caer en las aguas, huyeron espantadas; pero para conocer al nuevo rey, sacó una deellas la cabeza poco a poco, y, viendo que era una viga, llamó a las demás, que se acercaron nadando y sin miedo, se, subieron encima y la ensuciaron, pidiendo a ¡voz en grito otro rey, porque aquel era inhábil. Entonces Júpiter les envió una cigüeña, que comenzó comerselas una tras otra. Quejaronse amargamente Júpiter suplicáadole les librase de aquel tirano, pero el dios les contestó. Sufrid las consecuencias de vuestra importuna súplica, y ya que con tanto afan pedisteis rey, esc re inara siempre sobre vosotras,. Jiconteoe menudo gue deseamos Io que después seais riamos haber logradoSin rev vivia libre, independiente El pueblo delas Ranas felizmente; La amable libertad solo reinaba En a inmensa laguna que habitaba; Mas las Ranas al fin un Rey quisieron aJúpiter encelso lo pidieron.
Conoce el dios ia. súplica importuna arroja un rev de palo la laguna: Debía de ser sin duda buen pedazo, Pues dio Su Majestad tan gran porra to, Que el ruido atemoríza al reino todo. Cada cual se zabulle en agua o lodo quedan en silencio tan profundo. Cual sino hubiese Ranas en elmundo.
Una de ellas asoma la cabeza. viendo la Real pieza, Publica que el monarca es un zoqnete.
Gongt égase la turba, y por juguete Le deeprecian, le onsucian en el cieno piden otro rey, que aquel no es bueno.
El padie de los dioses irritado, Envía uu culebrón, que a diente airado Must de, traga, castiga, 4Y a la mísero. grey al punto obliga recurrir al dios humildemente. adeced, los responde, eternamente. Que así castiga a aquel que no eramina Si sa solisitud será. su ruina lectoral, comienza a hacer de las suyas, lo cual equivale a decir que estamos los ticos mucho mas dados al diablo que los paisanos de don Anselmo Hilario, y que todos los isías, como Bodr iguistas, tradicionalistas, constitucionalistas, etc. etc.
El rubicundb Febo esta insoportable, mucho mas quo el noto de las antiparras claras, vecino de don Juan Fernandez Sequeira, quien siguiendo las antiguas usanzas, es partidario ineioj isíco y decidido de ese sol que más calienta.
Para convencerselde que el calor de la política está en estos días más sofocantc y ardiente que las embestidas de don Florencio, no hay sino ver que gracias a las infulas de gran polemista con que se esta exhibiendo todos los días de la semana, estamos los liberales acbicharrados, fritos, tostados y asfixiados de muerte. Hacer la oposiciónl. Por este delito dcbiéramos estar los costarricenses en la car; cel en el hospicio de locos; todos somos cual más, cual menos, desde este punto de vista, los más ridículas zoquetes de la tierra.
Sin embargo, en muchas ocasiones hacemos como que estamos fastidiados de tanto saber, traer y llevar noticias, halagadoras y gratas las unas, tristes y alarmantes. las otras, y echamos pcstes, zapos y serpientes, lo mismo los Esquivelistas que los Rodrigueïíos, de ese barrullo de chismes politiqueros que nos atrofian para el trabajo y ordinarias tareas pacíficos, obligandonos a dormir en la.
madrugada y escampar la lluvia nocturna en el hueco de las puertas, ó, cuando más, al rededor de las mesas del hotel, comiendo ombligos propios y extraños, y bajando el suculento manjar con ¿polinaris La cosa es politiquear.
Hay gentes. que por conquistanrcnatrmn ómás o menos campesinos, son capaces de.
irse a pié hasta San Rafael Patarrá, y hay, veces que su patriotismo los lleva hasta Corrogres y Piedras Negras, en busca de unas. calabazas dulces de una paliza de padre y señor mio, de un tirón de barbas y orejas. tate que no valen para los tales ni el consabido Jesús crucificado en miniatura, Ill los escapularios y novenas de gran demanda; porque cuando el tiempo se descompone, dice: agua va, y llueven rechitias y griterías, como llueven descargas, rayos y truenos en la prensa de la calle de la Escuela: de Derecho.
Llegados los días anormales, no salen de casa por temor de abrasarse en el rescoldo y.
acbicharrarse los pies, y solo husmean de noche, como los buhos; tal es el miedo que tienen al calor; pero cuando vuelven las brisas de las golondrinas y con ellas las encarsiones campestres, ecuestres, y pedestres, entonces ya puede el Vesubio vomitar lava y azufre, y Gutemberg fulminantes. rayos de ira y despecho, sin que los cruzados se estén quitecitós ni. paren un momento en sus casas, como no sea para echarseal bolsillo y bajo el brazo sendos rollos de proclamas y papeles impresos por dos caras.
También hay gentes, justo es confesarlo, que creen que en la capital se hacen mayores prodigms que en los barrios.
Si se desea tomar ducha, basta leer cnidadosamente el diario, armónico órgano de la Empresa Zipogrofico; pues es tal la impresión que producen las jácaras y palinoa dias que canta su redactor en jefe un día si otro no, para convencerse de que es el más insuflado y citacero de nuestros charlatanes de ultramar, que no hay mas que pedir.
Si esto no bastase. tal pensamOs. pu. diera irse de cuando en cuando a la plaza pública de los Tres Bios al altozano de: dar como chupa de ddmine, limpio como una patena Así pues, gritan ustedes, almas de canii ere ha;r mas: lea usted el diario de la 13310, 33113 V3. Tipográfica, la hoja opuesta del Globo de San Carlos, el democrático semanario. de Cuestade Moras, la 110213 demandas de las EL APLO tcofiladas, el armoninm republicano de las (Arreglo y confeeceian especial. protestas desmentidas, y el idealismo de las arenosasïcalies de la metrópoli, y reflexiona tanto como su fría sangre se lo pueda permitir. Llevado de la fiebre y dal ardor panur pAunque con mas retraso que el con que caminan todas los días los trenes de Keith, ha llegado el calor de la campaña eEste documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregon Lizano del Sistema Nacional tie Bibliotecas del Ministerio de lCultura vJuventud. lSosta Rica.